lunes, 16 de abril de 2012

EL CAMINO DEL AMAZONAS

CICCONE Y LA BANDA DE DESCUIDISTAS (VI): Nuestra César se pone al frente de La Banda de Descuidistas. Es para no entregarlo a Boudou, a “la mafia de Magnetto”.
El camino del Amazonasescribe Oberdán Rocamora
Redactor Estrella, especial
para JorgeAsísDigital
El Descuidismo gana, transitoriamente, la partida. Sobrevive con la respiración asistida. Los Profesionales Tardíos (cliquear)demuestran su eficiencia.
El Juez Federal Rafecas, que el colega Eduardo Anguita mimara oportunamente, se encuentra entre llamaradas.
Derivaciones involuntarias de su adolescencia informática. De su incontenible locuacidad.
El Fiscal Rívolo se encuentra acotado por los hostigamientos.
Por haber osado cumplir con su recetario laboral.
Rívolo repite, con Amado Boudou, el descuidista vicepresidencial, el esquema utilizado para hacer la tomografía investigativa de Ricardo Jaime. El inmediato antecedente moral.
Por seguir la ancha ruta de los pagos de servicios. Imprevisión tradicional de los primerizos que se largan a manotear las generosidades del espíritu.
Al fin y al cabo, Rívolo demostró la imperdonable obviedad. En el bulincito de Boudou quien residía era el Alex Vandenbroele. Y de ningún modo el abogado rosarino. El correligionario Carozzo Donatiello, inmigrante bonachón en España. Prestanombres irresponsablemente fraternal.
El camino del AmazonasY el pobre Bebe, el doctor Righi, está en su casa. Hoy se le niega legitimidad hasta como autor del discurso histórico de 1973. Fue redactado, en realidad, por Horacio Verbitsky, líder del “Movimiento Todos por Horacio”.
Lo cuenta, sin gran recato, el propio Verbitsky. En su columna de (la Secretaría de Estado de) Página 12.
Pero lo que más debiera inquietar es que Cristina, Nuestra César, “va por todo”.
Sin cuidarse en absoluto, ni permitir que nadie -ni siquiera Máximo- la cuide.
Por lo tanto Nuestra César, al bancar tan categóricamente, al instruir hacia abajo, se consagra como la máxima responsable de La Banda de Descuidistas.
Al recuperarse, merced a los consejos de los “PTs”, Nuestra César pasa a la ofensiva.
¡Avanti Morocha!

El Piloto Finlandés

Evocación del Piloto Finlandés. Disculpas por la anécdota auto-referencial. Ocurrió en Cuiabá, ciudad selvática del Brasil, capital del Matto Grosso.
Como copiloto, en 1978, el cronista participaba del Rally Vuelta a la América del Sur, organizado por el Automóvil Club Argentino. Cuarenta días memorables en un auto de carrera. Buenos Aires-Caracas-Ushuaia-Buenos Aires.
Tomaban cerveza en una esquina al aire libre de Cuiabá, mientras las solteronas, un tanto alborotadas, desfilaban sólo para mirar a los “corredores”.
El camino del AmazonasSe venía El Camino del Amazonas, la etapa decisivamente dura. Un pantanal de quince kilómetros con sucesiones interminables de charcos. Con piedras, desniveles, rocas ocultas entre los charcos.
Desde la experiencia, el Piloto Finlandés dijo que, ante obstáculos de semejante magnitud, quedan dos alternativas.
La aconsejable consiste en andar despacio, cautelosamente, por los bordes. Y pasar, para continuar en carrera. Con el riesgo de destruir el chasis, y quedarse. Perder horas. Temer la noche.
La otra alternativa, según el Piloto Finlandés, consistía en acelerar a fondo. Atravesar los obstáculos por arriba. Confiar en la buena estrella.
“Si se pasa, la etapa, o tal vez la carrera, está ganada”.
El riesgo consistía en ponerse el auto de sombrero. Estrellarse. Salir al día siguiente en “necrológicas”.
En su actual Camino del Amazonas, ante la conjunción de obstáculos, con el copiloto -Boudou- herido de manera terminal, Nuestra César opta por la segunda alternativa.
Si pasa la carrera es suya. El pantanal del Amazonas será otro recuerdo. Pero puede, probablemente, estrellarse.

La Gran Tergiversación

El esquema defensivo de La Banda de Descuidistas es espantosamente simple.
Consiste en presentarlo como un plan orquestado por “la mafia de Magnetto”. Por el CEO del Grupo Clarín. Y en menor medida por La Nación. Y allá, donde se juntas las paralelas, por Perfil.
Pero los grandes medios entran, en la miniserie de “Ciccone y la Banda de Descuidistas”, recién en febrero de este año. Aunque la información estaba disponiblemente entera desde julio del año pasado.
El camino del AmazonasA los grandes medios de “la mafia”, el Portal, con su periodismo artesanal, suele presentarles una factura peor.
Que callaran. Que supieran, desde julio, que Boudou era un descuidista. Y que lo protegieran, con el horror del silencio, durante las dos elecciones.
Para nuestra evaluación, Clarín y Nación -y muy lejos Perfil- traicionaron dos de las tres misiones del periodismo clásico, ante la sociedad.
Informar y Orientar.
Pero el cristinismo, movilizado por su consigna redituable, tergiversa.
Prefiere presentar que, los que hablan crípticamente de Boudou, lo hacen, en general, instrumentados por “la mafia de Magnetto”.
Ligereza interpretativa que les conviene a ambos contrincantes.
Al cristinismo, primero, y, en simultáneo, al Grupo Clarín.
Juntos dejan, al resto, como voluntaristas meramente vocacionales. Menos gravitantes que un diputado. Carnes de mesa redonda en emisiones de cable.
Sin cartas. Sin fichas. Fuera del juego.
El camino del AmazonasA Magnetto le conviene la tergiversación. Es tomado, por el putinismo cristinista, como el gran enemigo a vencer.
Subraya la “falta de oposición”. La que nunca puede adquirir intensidad porque los próceres del gobierno, en el pedestal estratégico del enemigo, prefieren situarlo a Magnetto.
Políticos abstenerse. A hacerse “la de Ivancito”.
Pero sobre todo la tergiversación les conviene a los estructuralmente simplistas. Los que defienden la causa perdida del descuidismo.
Creen participar de la epopeya, contra el enemigo ilusoriamente poderoso.

Tirarle a Macri

Otro eje defensivo, insultante para el intelecto, consiste en agudizar el contraste entre las visiones crípticas, que la “mafia de Magnetto” lanza sobre Boudou, con la sospechosa protección que se le brinda a Macri, el Niño Cincuentón. El “procesado”, por el dilema armado de las escuchas. Tratamiento diferenciado.
Para la operación cotidiana, el procesamiento de Macri le sirve al cristinismo para atenuar las culpas de Boudou.
Porque, por instrucción de Cristina, hoy se lo debe defender en bloque a Boudou.
Debe darse la vida por La Banda de Descuidistas.
Está en juego el descuidismo presidencial. “Nuestra César no arruga” (cliquear).
El camino del AmazonasAl iniciar el camino del Amazonas, Nuestra César triplica la apuesta.
La caída del vicepresidente descuidista representaría, para Nuestra César, un golpe letal. Dirigido contra ella. Por la Mafia de Magnetto, asociada al duhaldismo residual de  Boldt.
Entonces Nuestra César cierra los ojos, se encomienda hacia su buena estrella. Con un cadáver al lado. Y acelera a fondo, en el pantanal.
Oberdán Rocamorapara JorgeAsisDigital.com
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viernes, 13 de abril de 2012

NUESTRA CESAR NO ARRUGA

REPSOL YPF Y LA HISPANOFOBIA (I): Muy distinta a El Furia, “el duro en el arte de arrugar”.
Nuestra Cesar no arrugaescribe Oberdán Rocamora
Redactor Estrella, especial
para JorgeAsísDigital
“Kirchner es un duro en el difícil arte de arrugar”.
El Furia agredía, iba al frente, humillaba.
“Pero conducía el caos que generaba”, confirma la Garganta.
“Cristina genera también el caos, pero no lo sabe conducir. La arrastra”.
Cuando El Furia castigaba -según el mismo kirchnerólogo- lo hacía generalmente para negociar después, siempre desde una posición más ventajosa.
Pero si tenía que arrugar, o retroceder, a lo mejor tardaba un poco, se mostraba contrariado. Daba vueltas.
Pero arrugaba.
En cambio, Cristina, para la Garganta, no sabe arrugar. Es precisamente una de sus graves vulnerabilidades. Ella se manda. Avanza, obstinada, aunque no tenga razón.
Para colmo, la coacción del 54 por ciento la tienta, ahora, hacia el horror compulsivo de “ir por todo”. Con la necesidad de ganar. De cumplir con el objetivo, así sea demencialmente equivocado.
Por ejemplo el error estratégico de sostenerlo a Boudou, que emerge como su máxima deuda con la racionalidad.
O dejarse llevar por su inexplorada hispanofobia, a los efectos de humillar, con la expropiación, a “los Gallegos”. Los colonizadores de Repsol-YPF.

El Gótico

Un año atrás, C, un alto funcionario argentino, se lo anticipó a Mariano Rajoy. Es el “popular” escasamente carismático, hoy presidente del gobierno español, entonces en campaña.
Nuestra Cesar no arrugaLa fuente confirma que Rajoy no pudo creer lo que le dijo C. Los imprevisibles argentinos irían a avanzar con el relato nacionalista que se tomaban en serio. En dos problemáticas.
Malvinas e YPF.
La infidencia de C, para los “gallegos de Repsol”, adquirió pronto cierto inquietante viso de realidad. Fue cuando don Antonio Bruffau, el catalán difícil, ostensiblemente arrogante, la autoridad más representativa, debió toparse con el interlocutor menos imaginable. Desplazaba a Julio De Vido, relegado a un lugar casi marginal.
Aquel interlocutor era El Gótico. La voz mandante y cantante.
Axel Kicillof, el viceministro de Economía. El Gótico transformó también, al ministro Lorenzino, en un objeto suntuario. Un adorno con firma.
El Gótico ahora bajaba la línea. Con la retórica altivez de quien llegaba cotidianamente a la oreja presidencial. Y con el enigma de su vestimenta siempre negra.

Prejuicios recíprocos

El Catalán Brufau, según nuestras fuentes, parece vivir cansado de los argentinos. Le cuesta soportarlos. Disponen de un excelente país desaprovechado, para comerse un bife de chorizo, llevarse alguna moneda y disparar.
En cierto modo, Brufau sintoniza, a la perfección, con la hispanofobia delirante que, de un tiempo a esta parte, suele movilizar a Nuestra César.
Los prejuicios recíprocos le otorgan cierto clima pintoresco al dramatismo de los intereses vulgares.
Para colmo, por los fervores de El Gótico, El Catalán confirmó la exacta veracidad de determinado informe verbal. Lo recibió, en confianza, en la intimidad de una cena social en un piso alto. El informe estuvo acompañado del razonamiento ejemplar. El diplomático, en la residencia de un galerista refinado de arte, le dijo:
Nuestra Cesar no arruga“Antonio, estos tíos (por los gobernantes argentinos) cuando tienen un problema, jamás buscan una solución. Prefieren conformarse con encontrar siempre un culpable. Aquí, lo que les fracasa, lo que les colapsa, es la política energética. Van a culpar a los españoles porque se llevaron la pasta. Especialmente a ti”.

Cerca de Grecia

España, estructuralmente, hoy está más cerca de Grecia que de Alemania.
Para su economía, enfáticamente desquiciada, casi desfalleciente, Repsol YPF resulta prioritariamente vital. Aunque para Brufau, el hábil negociador que sabe ocultar sus propósitos, le entusiasme la posibilidad de liberarse de los insoportables cristinistas. Con los que es, cada vez, más difícil entablar, con indispensable sensatez, algún negocio.
Tal como le vaticinó C a Rajoy, Cristina supo entusiasmarse con el delirio estatista. Incentivado, para colmo, con el distanciamiento misteriosamente súbito con los Eskenazi. Ellos padecen el tránsito arbitrario, desde la estación Ángeles a la estación Demonios.
El misterio se esclarece cuando se indaga, en realidad, en el otro distanciamiento. El principal, bastante más complejo. Ya cuesta simularlo.
El distanciamiento de Nuestra César es con la obra del César muerto.
Y con los actos de la agenda presumiblemente secreta. Tan mitificados como, acaso, inexistentes (ampliaremos).
Pobre, El Furia se transformó en el emotivo pretexto para homenajear. Imagen de pancarta.
Para justificar un remate de discurso, con algún quiebre, últimamente menos efectivo.
Como se dijo, Cristina no arruga. No sabe arrugar. Su sistema de cambios funciona desde la primera hasta la quinta. Carece de la “marcha atrás”.
Pero con Repsol-YPF, si aún no arrugó, Nuestra César no tuvo otra alternativa que postergar el lanzamiento heroico. Junto a El Gótico y El Descuidista. La expropiación revolucionaria, para fortalecer el “modelo de inclusión”.
Nuestra Cesar no arrugaOcurrió que desde España llegó el mensaje, oportunamente filmado, del ministro de Industria y Turismo de España.
“Habrá consecuencias”, apretó el ministro Soria (acaso uno de “Los Soria”, escapado del novelón de Alberto Laiseca).
Pero también llegó el mensaje, siempre componedor, de José Manuel Durao Barroso. Ex canciller de Portugal, es el cientista social que tiene la changa de presidir la Comisión Europea.
Durao Barroso cree conocer muy bien a la Argentina. Pero desde la óptica voluntarista de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales. La FLACSO lo mantuvo en sus planteles.

Chauvinismo de chocolate

El anuncio, patrióticamente, fue interrumpido.
Los festejantes del coro estable, que se desplazaron hacia el locutorio de Casa de Gobierno, fueron dispuestos a aplaudir la fabulosa expropiación. Pero debieron conformarse con el chauvinismo de chocolate.
Una justificada celebración hacia el chocolate Milka. Matizada con invocaciones sobre la carne y la yerba.
A Nuestra César no le faltan palabras para tergiversar el arrugue de barrera.
Arrugó no solo por el apriete bilateral del ministro Soria. Ni por la presión geopolítica de Durao Barroso. Tampoco están convencidos, hasta hoy, los arrastrados gobernadores de las provincias petroleras.
Reacios, hartos, según nuestras fuentes, a la pretensión de ser conducidos por El Gótico.
Aparte, separadamente, los gobernadores están bien aceitados. Aditivos para acelerar con nafta especial. Por los pasos mensuales por “el combustible espiritual”. Por la ventanilla de Repsol.
Lo gravitante es que Cristina, Nuestra César que no arruga, arrugó. Al menos por una semana.
Parte para el exterior y lo deja, a cargo del Poder Ejecutivo, al clavo institucional de Amado Boudou.
En su ausencia, El Descuidista es la máxima autoridad.
Para indignación colectiva de la sociedad que aún se hace, ya sin perplejidad, “la de Ivancito”.
Oberdán Rocamora
para JorgeAsisDigital.com
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miércoles, 11 de abril de 2012

EL POPULISMO CURSI

CICCONE Y LA BANDA DE DESCUIDISTAS (V): En el turno de la autofagia, se cargan al Bebe Righi.
El populismo cursi II
Tío Plinio querido,

Fue un acierto la conferencia de prensa (que no fue).
El lamento borincano de Amado Boudou, el conferencista atribulado.
Pese a la precariedad conceptual. A la elementalidad frívola del discurso. Al nerviosismo de la sonrisita contenida. A la patética inconsistencia de sus formulaciones. Al deshilvanado ridículo.
Pero consta que el monólogo del senado le resultó redituablemente positivo.
El conferencista atribulado produjo, al fin y al cabo, la contraofensiva eficaz. Se la esperaba.
Nuestra teoría, con machacadora insistencia, tío Plinio querido, indica que el cristinismo -el populismo cursi- suele siempre interpretarse a través de sus recuperaciones. Es decir, de sus caídas.
Por lo tanto, los porrazos y recuperaciones del populismo cursi sirven, en simultáneo, para captar el verdadero estado de la sociedad. Que se hace, sin mayor perplejidad, “la de Iván”.
Ante la desertificación total, en materia de osadía y de ideas, de la tristeza que suele presentarse, hoy, como oposición. Incita a sospechar, otra vez, acaso felizmente, que la alternativa, al populismo cursi que se desvanece, se refugia, otra vez, en el peronismo. Porque mantiene aún un respetable banco de suplentes. Masajeados que aguardan, mientras precalientan, el momento de ingresar.

La coacción del 54

El populismo cursi IISin embargo el éxito del conferencista atribulado demuestra, también, otra de nuestras alucinantes teorías. Para estudiar en los próximos seminarios.
La teoría indica que el kirchner-cristinismo, versión patológica del peronismo, mejor presentada como populismo cursi, nos penetra siempre. Con una crueldad violentamente metafórica. Con un sexo breve y, para colmo, fláccido. Pero que es, al mismo tiempo, suficiente para desgarrar. Y para hacernos capitular, inmediatamente, ante la expresiva coacción del 54 por ciento.
Es la coacción que legitima, incluso, hasta la autofagia.
Como aquel indígena del film Macunaima, que cuando tenía hambre se alimentaba con trozos del propio cuerpo, el populismo cursi ya comienza a devorarse, tío Plinio querido, a sí mismo.

Nostalgias del Hipotecario

El conferencista atribulado lo hizo saltar al pobre Righi. El Bebe.
El populismo cursi IIPorque el Procurador no supo cumplir con los deberes explícitos de frenar al Fiscal Carlos Rívolo. Y al Juez Daniel Rafecas, el artesano de la locuacidad. Gran Chateador que, de pronto, podría convocarnos para trabajar, si paga bien, en su “agencia de noticias”. El Descuidista nunca miente.
Conste que Rafecas, como dijo Boudou, en principio “parecía que quería ayudar”.
Pero, infortunadamente, no ayudó un pepino. O lo ayudó casi tanto como el solidario Echegaray, el Pilatos de la AFIP, surgido de la misma línea filosófica que entiende la vida desde el mercado.
Ya que el Juez adicto a la comunicación, máximo mal contemporáneo, dejó de ayudarlo. Para autorizar el allanamiento del bulín de Puerto Grosso, alias Puerto Madero, oportunamente desocupado.
Trátase de la propiedad que el conferencista alquilaba al poderoso abogado rosarino. El millonario doctor Carosso Donatiello. Hijo del puntero entrañablemente tradicional del “Reinaldismo”.
Trátase -el reinaldismo- de la extinguida civilización santafesina que se reportaba a Aníbal Reinaldo. Santo alfonsinista que supo generar milagros asombrosamente inmobiliarios, desde el Banco Hipotecario Nacional. El San Reinaldo impregnó de créditos blandísimos a la pequeño-burguesía intelectual de los ochenta.
El populismo cursi IICarosso Donatiello junior solía utilizar el bulín, tal vez una semana por año. Para descansar de las desventuras que el abogado, millonario rosarino, debía purgar en España.
Padeció, anclado en Madrid, el infortunio de la muerte de su novia, en el atentado terrorista de Atocha.
Mientras tanto convivía, aparte, con el dolor de ser hincha de Rosario Central (que hoy se alarma, junto al River de Patanián, en el Nacional B). Se agrega a la portación, sanamente natural, del virus del radicalismo. Y a la carga moral de ser más o menos socio, y amigo, del célebre doctor Alejandro Paul Vandenbroele.
Trátase del monotributista impetuoso, de iniciativas ingeniosamente comerciales, dolorosamente transformado en inquilino permanente de las páginas de los dos grandes diarios argentinos. Ambos en poder de la mafia. Desde que Jorge Lanata cometiera la osadía de arrancar, su ciclo radial, con algo fuerte. Por ejemplo las declaraciones de la señora Laura, la Bella Armenia. Ex de Vandenbroele, presentado en sociedad como “el testaferro” de Boudou, el conferencista atribulado, estrella del populismo cursi. En Radio Mitre, emisora que se reporta a la mafia tenebrosa de Héctor Magnetto.
El populismo cursi IITrátase -Magnetto- del enemigo conveniente. Construido, para ser exactos, al arbitrio, en principio, de Néstor, El Furia, su interlocutor. Como Borizensky de Putin.  Enemigo perfeccionado, después, a la medida de Cristina, Nuestra César. La cómplice activa, y perfectamente consciente, de La Banda de Descuidistas.
“Cristina y Boudou, juntitos juntitos” (cliquear), asumen el desafío de conducir, con un plantel de descuidistas, aquello que fue una nación.
Ambos prefieren creer, tío Plinio querido, que se los quiere llevar puestos Clarín y La Nación.

Declinación del Bebe

La cuestión que Righi, a los 71 años, también fue penetrado.
Justamente cuando despuntó la instancia de La Autofagia, El Bebe debió percibir su sorprendente declinación política.
De haber sido empujado, en 1973, del ministerio del Interior, por el general Perón, casi cuarenta años después El Bebe es lanzado, hacia el escarnio, por Boudou. El descuidista convertido, de pronto, en irreprochable hombre de estado.
La impertinencia de aquel discurso juvenil, ante el pleno temiblemente policial del 1973, resulta aplastada, banalizada, en el 2012, por el declamado intento, posiblemente inofensivo, del lobby laboral.
Como lo escribió Nicanor Parra en su antipoema:
“Así termina la historia/
sin pena, sin gloria/
sin un miserable sándwich de mortadela”.
El populismo cursi IIHay que resignarse y aceptar que Boudou, el conferencista atribulado, es, en cierto modo, el presidente que la Argentina Trucha se merece. Y que necesita.
En una encrucijada histórica en que la sociedad entera decidió, tío Plinio querido, extrañamente, hacerse “la de Iván”.
Dígale a tía Edelma, y a La Otilia, que si Cristina, la Serpiente de Agua Pisciana, atraviesa, con cierto oxígeno, el año turbulento del Dragón, en el 2013 -año de la Serpiente de Agua-, nos lleva puestos.
Por definitiva vez.
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lunes, 9 de abril de 2012

PASAR AL FRENTE

CICCONE Y LA BANDA DE DESCUIDISTAS (IV): Los errores de Cristina signan la caída de Boudou.
Pasar al frenteescribe Oberdán Rocamora
Redactor Estrella, especial
para JorgeAsísDigital
En adelante, habrá que tirarse con causas.
Para sacar la desgracia de Boudou, del centro de la agenda, habrá que tirarse con causas.
Arrojar otras causas judiciales al fuego. Les tienta arrojar, como leño, según nuestras fuentes, la causa de Moyano. Pero aún no hay suficiente fuego para que lo consuma.
O al más recursivo leño de los Schoklender, aún en lista de espera (ampliaremos).
Pero lo más aconsejable, a esta altura, es sacarlo a Boudou. Darle puerta. Sin la alternativa de la elegancia.
En su tobogán, Cristina cometió, con Boudou, tres errores graves que signan el estruendo de la caída.
El primero consistió en designarlo como compañero de fórmula.
El segundo, ya desatado el escándalo, consistió en sostenerlo.
El tercero, instruir una defensa demasiado tardía.

La irrelevancia como virtud

En su amateurismo, si Cristina lo escogió como vice a Boudou, fue por su marcada irrelevancia política.
La fragilidad suele funcionar, en nuestra patología, como una virtud.
“Yo te puse”, le dijo hace poco, ostensiblemente despreciativa. “Te elegí”. Fue cuando decidió degradar al “concheto de Puerto Madero”. Mientras -pobre- se auto-denigraba.
Hay que descartar, en principio, la fantasía popularmente instalada. Alude al erotismo popular, colectivamente contenido. Admite la gestación de los “rulos” ilusorios.
Pasar al frenteSignifica que Cristina, la dueña de los votos, no quería saber nada con poner, como segundo, alguien que tuviera un peso político de verdad. Por ejemplo un gobernador. Menos aún de la “carcasa vacía” del peronismo. Ni siquiera con un perfil aceptablemente bajo, como el del gobernador Uribarri, el padre del marcador de punta.
Tampoco un gobernador encuadrado, con los pies sospechosamente siempre en el plato, como el gobernador Gioja.
O un hostigado Capitanich del elenco estable, que también cree estar, pese a sus alborotos, para más. Como el inquietante Urtubey, que carga la mochila de la juventud.
Conste que las ambiciones, en el cristinismo, en general asoman como defectos.

Dilema Scioli

En todo caso es para tratar, en otro despacho, el “dilema Scioli”. Sindicado, por el Portal, como el máximo beneficiario del desmoronamiento de Boudou.
A propósito, a Scioli, el Líder de la Línea Aire y Sol, le disgusta que se lo califique, según nuestras fuentes, como el Lázaro Costa del peronismo.
Pasar al frenteNo olvidar que Scioli acompaña siempre, a sus jefes, hasta el destino final. Lo cual dista de hablar mal de él. Pero ya cerró los ojitos políticos de Menem, al que acompañó hasta la Quinta de Gostanián. O de Rodríguez Saa, al que siguió hasta la desesperación de Chapadmalal, y la capitulación de San Luis. O de Duhalde, quien lo acomodó como vice de Kirchner.
A El Furia lo siguió, incluso, hasta en las catastróficas testimoniales.
Por lo tanto a Scioli le falta cerrar, apenas, los ojitos políticos de Cristina. Sólo hay que darle tiempo.
Con fe, con esperanzas, siempre para adelante, la cuestión que Scioli pulveriza los hostigamientos.
Ahora esquiva los verbitskys, las nildas y los mariottos del camino. Ampliaremos.

Los Alperovich

Tampoco Cristina podía elegir, para secundarla, a un contador sigilosamente astuto. Como Alperovich, el gobernador del Tucumán. El que se desgastó con aquel envío inolvidable de micros hacia Luján, para aclamarlo como vice.
Pasar al frenteTrátase del radical que debió hacerse cargo, por abandono y por necesidad, de la desfalleciente superstición del peronismo.
Pero Alperovich le reserva, a la patria, otro riesgo conyugal. Su esposa, la senadora Beatriz Rojkes, es la Presidente Provisional del Senado. Se encuentra en la línea inmediata de la sucesión.
Si se cae Boudou, como lo merece, o si por lo menos accede Boudou al recurso aún socialmente presentable de una licencia, la señora de Alperovich, al menos hasta final del año, tiene asegurado el decorativo lugar del número dos. Que siempre deja de ser decorativo ante el otro riesgo. Indeseablemente latente. La “Lipotimia de Estado” (cliquear).

La responsable complicidad

En realidad, Cristina lo designó como vice a Boudou por irrelevante. Y por adoptar los parámetros político-culturales que rescata don Jaime Durán Barbas.
Trátase del ideólogo fundamental del macricaputismo.
Durán Barbas supo sintetizar, con su sabiduría rápida, y al paso, los atributos de Boudou.
“Anda en motocicleta con el pelo al viento, es buen mozo y jovial, toca la guitarra, canta”.
Pasar al frentePero el escándalo estaba contenido desde el mismo momento en que Cristina lo designó al candidato ideal de Durán Barbas.
Fue diez días antes que aquí publicáramos “El Paraiso de The Old Fund” (cliquear).
Nadie tiene, desde entonces, entre los informados, los que saben de qué se trataba y se trata, el menor derecho de alegar desconocimiento. Ni de sorprenderse, siquiera, por la consolidación de La Banda de los Descuidistas, que se nucleaba alrededor del candidato lindo, que tocaba la guitarra con el pelo al viento.
Pobre muchacha crédula de Tolosa. En su rapto agudo de amateurismo de barrio, se dejó llevar por los arrebatos de la ingratitud.
Como afirmaba el poeta Julián Centeya, “la ingratitud es peor que la alcahuetería”.
La ingratitud hacia Duhalde, aquel otro equivocado que, en el 2003, arbitrariamente lo transformó en presidente a su marido. El Furia que la hizo presidente, después, insólitamente, a ella.
Cristina, por lo menos, legitimó el armado de la estudiantina de The Old Fund. De la cual es responsablemente cómplice. Para rescatar Ciconne de las garras de la civilización duhaldista. O sea de Boldt.

Factura profesionalmente peor

El segundo error de Cristina, ya asentada la rutina del escándalo, consistió en instruir la defensa tardía del Descuidista.
Después de la parálisis inexplicable. Atribuible, con rigor, a la impotencia. Al estilo inagotable para la improvisación. Ante el desfile de las berretadas de La Banda de los Descuidistas, generosamente divulgadas entre las páginas de Clarín y Nación.
Los grandes medios se adueñaron del conflicto. Para brindarles, a los bonzos escasamente originales del cristinismo, la previsible facilidad de culpar a “la mafia de Magnetto”.
En realidad, desde aquí, frontalmente se les pasa, a los grandes medios, una factura profesionalmente peor. Más grave. Por haber llegado demasiado tarde. Recién el 6 de febrero de este año. Después de dos elecciones del 2011, en las que no pugnaron por esclarecer a la sociedad. Por orientarla. Cuando, desde julio del año pasado, la información se encontraba absolutamente disponible.
La información suplicaba, a los gritos, ser utilizada.
Pasar al frente

Playa Grande

El último error de Cristina, significativamente más grave, aún subsanable, consiste en avalar que Boudou se defienda conmovedoramente mal.
El muchacho, insolventemente incapacitado para ser vicepresidente, se alejó demasiado de Playa Grande. Como aquel personaje de Hemingway, y sin ningún pez espada, Boudou ya no tiene retorno. El boleto está irreparablemente picado.
Al fin y al cabo, la epopeya de La Banda de Descuidistas puede servir para la gestación de un gran film. De transcurrir las berretadas, en los Estados Unidos, la venta de la historia les hubiera brindado la salvación. Con la que sueñan, y se obsesionan, existencialmente, los pícaros del suburbio.
La salvación de pasar, para siempre, al frente. Lo merecen.
Oberdán Rocamora
para JorgeAsisDigital.com
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domingo, 1 de abril de 2012

LOS PROFESIONALES TARDÍOS

Ciccone y La Banda de Descuidistas (III)
                      
 

Llegan para sostener al Caprichito, 
a Vanderbroele y Núñez Carmona      
                             
                   escribe Jorge Icaza,  
                   especial para JorgeAsísDigital





              Es el turno de Los Profesionales Tardíos. Bajan para reordenar, al menos formalmente, el descuidismo indefendible de The Old Fund.

             
 Trátase del Fondo trucho, flojísimo de papeles, que llegó para quedarse con el quiosquito millonario de Ciccone Calcográfica. Empresa que debía, por el amateurismo de Nuestra César, ser liberada de las garras de la civilización duhaldista. Para fabricar, sin mayor recato, entre otras delicias, papel moneda de curso legal. Con el riesgo, inconfesablemente espumoso, del Dream. Del Rinso en polvo, shampues y cremas de enjuague. 
               El “diseño empresarial” del Fondo, Nuestra César se lo encargó a Amado Boudou. Creía, en su amateurismo, que iba a ser un diseño menos berreta. Pero Boudou lo delegó en el indemne José María Núñez Carmona. Que prefirió instrumentarlo, a su vez, a través de Alejandro Paul Vanderbroele, el impetuoso monotributista de categoría B. Sin consultar, siquiera, un solvente contador. Al menos un aplicado tenedor de libros.

          
      Aguijones de la culpa

             
   Las derivaciones escandalosas -en el "Post Lanata"- condujeron, a Nuestra César, hacia el laberinto incierto de la actualidad. La causa Ciccone-Boudou le perturba hasta el reposo en El Calafate. Donde tolera, algo atormentada, los aguijones de la culpa. Por el error. El Caprichito. 

               
 Pero hoy Nuestra César cuenta, según nuestras fuentes, con otras perspectivas. Ya no se queda sólo con los consejos precariamente estratégicos de Zanini, el Ñoño. Está argumentalmente consolidada por la inteligente aparición de Los Profesionales Tardíos, en adelante PT. Después de cincuenta días en babia. Perdidos. En los que el cristinismo, con cierta despreocupación, se hizo "la de Ivancito".
                Los PT paulatinamente preparan la artillería defensiva de los descuidistas. Con el arsenal de recursos y experiencias, para copar la escena. Minimizar las chiquilinadas de los que apostaron siempre por la impunidad (y debe aceptarse que no les fue, hasta aquí, del todo mal). Para devaluar las acusaciones y banalizar la problemática.
 
                En adelante entre escritos, amagues, ablandes y pasillos, el tema Ciccone-Boudou se pone aún más interesante. Porque los PT actúan con displicente sagacidad. Concientes que, desde la otra parte, disparan sólo con balas de cebita. Son ruidosamente mediáticas, pero no lastiman a nadie.
 


              Lesa estupidez
  
              Nuestra César, en una decisión explicablemente racional, se dispone a no entregarles nunca –a Clarín y Nación- la cabeza degollada del  “caprichito” personal.
              En realidad, la pobre, eventualmente, entregaría la cabeza al AsísDigital. El medio artesanal que, para colmo, no la reclama.
 
               Que quede claro:
 El Portal carece del menor interés de ser receptor de una cabeza tan irrelevante. 
              
 Tampoco, que conste, el Portal desea perjudicar al gobierno a la deriva del cristinismo. 
               Nuestra César persiste aislada en la balsa de palabras. Se obstina en armar un relato inconvincente. Celebrado por sus innumerables empleados de aplauso fácil. Perciben al mundo -al decir de Fontanarrosa- como una sumatoria unánime de seres equivocados.
 
               Ocurre que el universo no alcanza a valorar los atributos que signan “el modelo” cristinista. 
 
              
 Para el Portal lo peor, lo gravemente pecaminoso, es el desperdicio imperdonable del momento histórico. La catastrófica percepción de la realidad que movilizan los improvisados, con democrática legitimidad. A través del empecinamiento de hacer, exactamente, lo contrario de lo que se debiera. 
               
 La incompetencia es el rostro inocente de la corrupción. Un delito de lesa estupidez. 

      
           En un almuerzo de trabajo, en su lenguaje expresivamente críptico, Asís, el director del Portal, bajó la línea:
                
 “¿Qué sentido tiene, muchachos, desestabilizarlo a Ben Alí, a Moubarak, o a Kadaffi? ¿Para que venga, acaso, el fundamentalismo islámico?”. 
             
 

   
         Caprichito


   
         El “Caprichito”, Benjamín Otálora, “El Muerto” de Borges, está irremediablemente perdido.
            Aunque agonice, durante meses. Hasta llevarse puesta, con su desventura, a la protagonista del capricho, que desciende hasta en las encuestas. Para Consultora Oximoron está 20 puntos abajo. En picada.
 
        
    El Caprichito está perdido aunque, por la acción de los PT, no va a ir nunca preso. Como tampoco van a ir nunca presos ninguno de los otros audaces descuidistas que debieran ser transformados -por los PT-, en emprendedores dignos, relativamente presentables. 

            
 Después de 50 días de Ivancito y de barranco, el eficiente doctor Hugo Pinto asume la defensa de Vanderbroele. 
             Pinto mantiene invalorable experiencia en el fango judicial, y contactos aceitados para actuar en tandem. Con la inmanencia de algún Marcelo Bielsa misterioso, que probablemente dirige los piolines de la estrategia.
 
              Y de la representación de Núñez Carmona, el memorable Nariga, se encarga el doctor Diego Pirota, que participa del estudio del inquietante doctor Darío Richarte.
 
              Es -Richarte- el jurista que supo destacarse desde cuando era el “Eduardo Bauzá del Rector Shuberoff”.
              Es, aparte, un notable compañero de ala de La Sarita.
 
              Trátase (La Sarita) del empresario más poderoso de la comunicación cristinista. Con medios que se lanzan a seducir, con sesudas entrevistas, al Juez Daniel Rafecas, jurista de accesible locuacidad.
 


              El guión

          
  La simpleza del guión parece arrancado de un novelón soviético del realismo socialista. Donde el malo, el explotador inescrupuloso y cruel, es siempre Boldt. El supra enemigo que contiene al fundacional Duhalde, emperador de la extinguida civilización duhaldista. Pero también contiene al Flaco Florencio Randazzo, hoy signado por el cristinismo rabioso como un vocalista, gran "cantor de las cosas nuestras". Y contiene, para algarabía de Mariotto, el superador de Cobos, a Daniel Scioli, el líder de la Línea Aire y Sol, que mantiene un legado infinitamente transgresivo. El de querer ser sucesor.
            Entonces hay que acabar con Boldt. Pero sin que se note ningún beneficio para Cristóbal López.
           
 El guión de hierro se aferra a la consigna movilizadora. Indica que “Ciccone y Boldt siempre fueron lo mismo”. Empresas influenciadas por el legendario Alfredo Yabrán, que desde el Purgatorio nos marca el camino. 
             Don Alfredo es el portador del prestigio que crece significativamente en ausencia. 14 años después de haberse descerrajado el escopetazo en la boca. Al mejor estilo Hemingway.

      
       Triángulo equivoco

             Boudou, Núñez Carmona y Vanderbroele conforman el triángulo engañosamente equívoco (aún no es el turno de presentarlo, también, al atribulado don Jorge, a los efectos de formar un rectángulo).
 

              Núñez Carmona, el socio y amigo de Boudou, lo incorpora a Vanderbroele en el descuidismo de The Old Fund.
 
             
 Pero los PT tienen que despegarlo a Vanderbroele de Boudou. Aunque, a esta altura, sea innecesario. Porque, entre tantos acreedores pragmáticos, alguno puede, acaso, pegarlos. ¿Un banquero cordobés?. 

  
            También los PT deben esmerarse en probar que Núñez Carmona, el socio-amigo de Boudou, nada tiene, ni tuvo, que ver con el descuidismo que signó el dibujo de Ciccone. Ni que nunca actuó, menos aún, en nombre de Boudou. Para facilitar la gloriosa instalación de The Old Fund. 
               Infortunadamente, es una línea argumental que puede desmoronarse cuando el doctor Rívolo, el Fiscal, se disponga a clarificarlo al Juez Rafecas. A propósito de una reunión celebrada, el 22 de octubre de 2010, según nuestras fuentes, en el Hotel Ceasar. A eso de las seis de la tarde.
 
              De ningún modo le corresponde al periodismo (así sea digital-artesanal) revelar el significado de la Cumbre del Ceasar.
 
              Podría evitarle, al Juez Rafecas, la desprolijidad de hablarse, otra vez, encima.
 

                                                           
 Jorge Icaza

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