jueves, 28 de noviembre de 2013

Tercera Recuperación

Con Capitanich, El Premier, La Doctora abandona la Residencia en la Lona.

Tercera Recuperaciónsobre informe de Consultora Oximoron
Redacción final Carolina Mantegari
especial para JorgeAsísDigital
Introducción
Cristinismo y caída
Oximoron -Consultora exclusiva del Portal- insiste en su tesis clásica:
“El cristinismo se interpreta a través de sus recuperaciones”.
Es decir, se lo explica por sus caídas.
Como se recuperó después del invierno de 2008 (con la “crisis del campo”).
O después de la primavera de 2009 (con el papelón de las “candidaturas testimoniales”).
Apenas un mes atrás, cuando transcurrió el desastre electoral de 2013, encarar la “Tercera Recuperación” parecía una utopía.
Sin embargo…
Osiris Alonso D’Amomio
Director Consultora Oximoron
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“El sujeto de la referencia (el cristinismo) estaba en el piso. Aislado. Histérico e inofensivo. En estado casi caniche. En la instancia de la imposible recuperación. Aunque la Argentina sea tan generosa para la revancha. Siempre”.
No podía compararse la derrota de 2009, en la provincia (inviable) de Buenos Aires, propinada por Francisco de Narváez, El Caudillo Popular, con la paliza provocada doblemente por la “Franja de Massa” (cliquear), en agosto y -sobre todo- octubre de 2013.
Tercera RecuperaciónEl desmoronamiento de 2009 aún lo mantenía vivo a Néstor Kirchner, El Furia. Y la señora Cristina Fernández, La Doctora, contaba con el derecho constitucional a la reelección.
Sobraba con el protagonismo asegurado de ambos para encarar la aventura de la recomposición.
En cambio, el derrumbe de 2013 resultó más grave. Casi definitorio. El Furia estaba impugnado y muerto. La Doctora ya ni podía alucinar con el proyecto de quedarse.
Sin herederos, con la continuidad clausurada, el deslizamiento -desde el barranco- era inevitable.
Para colmo, La Doctora ofrecía la programada vulnerabilidad física. Sorprendía con la convalecencia. Hubo intrusión quirúrgica en su cabeza.
En una ausencia que coincidía justamente con el escenario letal de la derrota.
De pronto hasta los cristinistas más salvajes comenzaban a contemplarlo, con simpatía y complacencia, a Daniel Scioli, el Líder de la Línea Aire y Sol I.
Aunque fuera de estilo diferente, aunque no gritara “Clarín Miente”, Daniel era leal. Bancaba. Estaba adherido al “modelo” y brotaba como último recurso.
Aire y Sol I se hacía cargo de la quiebra que no le correspondía. Y se elevaba, como si fuera el heredero inexorable.
Pero el cristinismo vuelve a sorprender. El efecto sorpresa forma parte de su modo natural.
En este caso, impactaba con la anunciada designación -como Jefe de Gabinete- de Milton Capitanich, El Montenegrino Denso que se elevaba como Premier.
En adelante, la dinámica del comportamiento del funcionario iba a signar la clave principal del flamante intento de recuperación. Hasta el cierre del informe puede decirse que está logrado. Al menos gestualmente. A pesar del escepticismo de los racionales que descuentan que todo, en la Argentina, sale mal. Invariablemente mal.

El regreso del peronismo

Otra tesis clásica del Portal confirma su estricta vigencia.
Alude a la utilización, oportunamente conveniente, del peronismo.
Tanto El Furia (extinto) como La Doctora, en la instancia de la ofensiva, optaron culposamente por ocultar el peronismo que los catapultaba.
Preferían lateralizarlo. Despojarle importancia al peronismo. Superarlo. Dejarlo en el plano secundario para instalar, en primera fila, a los diversos exponentes del “frepasismo tardío”.
Los que otorgaban la chapa de progresista. De innovadores y casi de revolucionarios. Mientras crecía, sin alarmar a nadie, la épica explícita. El objetivo de la recaudación.
Presentaban exponentes emblemáticos de los derechos humanos. Como las dos damas, veteranas “luchadoras” que se detestan entre sí. Una en cada mano y con el peronismo molesto degradado a un costado (caso de El Furia).
O promovían considerablemente a los “buscapinas de Unidos y Organizados”, desde La (Agencia de Colocaciones) Cámpora a la Agrupación Evita, con buscapinas de Miles y del Frente Grande, mientras el detestable “aparato del peronismo” se quedaba atrás, diluido en el perdonavidismo del que quiere vivir (caso de La Doctora).
Sin embargo, en las instancias ingratas del retroceso, durante los repliegues, cuando se sienten acosados, ambos sacaron siempre a relucir la identidad peronista.
Tercera RecuperaciónPara resumir:
En momentos de avance y euforia, el peronismo se oculta.
En momentos de caída, se recurre a la identidad peronista para defenderse mejor.
Para recuperarse y pasar, si se puede, al frente.
Siempre se puede. Cuentan con la invalorable cooperación de oponentes que actúan, en la práctica, como decorativo complemento.
Porque la oposición no genera hechos ni oposita: sólo completa el monólogo inagotable del oficialismo.
Es la clave -para Oximoron- de la Tercera Recuperación en marcha. Que sólo puede negarse, descalificarse, con la inexplicable ceguera o la altiva idiotez.
El reemplazo de Juan Manuel Abal Medina, El Abalito, por Milton Capitanich, El Montenegrino Denso, es el reflejo condicionado de la segunda tesis.
Marca la magnitud del retorno del peronismo al gobierno. Aunque deba tragarse el sapo atravesado de la concesión. Compartir los espacios gravitantes con los sobrevalorados exponentes de La Agencia de Colocaciones. A los Tontos pero no Tanto, que reciben la pasantía del Ministerio de Economía, que protagonizan, a “conciencia pura”, el fin del relato que colapsa. Un fenómeno que se percibe con claridad en el Acuerdo con Repsol-YPF.
¿Desconocían, los chiquilines, al confiscar, lo que se venía? Como quienes los protegían, desde De Vido hasta Zannini o La Doctora.
¿Pueden ser tan improvisados, los chiquilines, y estar al frente del país?
No es Vaca Muerta. Lo que está definitivamente Muerta, en la Argentina de estos irresponsables, es la credibilidad.
El Acuerdo con Repsol, que el Portal celebra, demuestra que los kirchner-cristinistas son muy duros en el difícil arte de arrugar. Pero a la larga arrugan.
Por responsabilidad editorial, el Portal acompaña el favorable arrugue de barrera.
Se justifica, a pesar de los sapos, el desplazamiento del peronismo, que estaba mayormente ofuscado y crítico. Por los desplantes de una administración prácticamente captada por las imposturas del frepasismo tardío. Que para colmo los conducía -lo más grave- a la derrota.
Con imperfecciones y contradicciones, se asiste a una suerte de corrimiento del peronismo, hoy girado hacia las posiciones del gobierno. Para -en lo posible- blindarlo. Y mantenerse.
Con el acaparamiento total de la iniciativa. Demostrable en el despliegue fabuloso del sujeto -Capitanich- que relega al opositor, otra vez, hacia la condición secundaria de comentarista.
Tercera RecuperaciónAsí se trata del opositor interno o del referente presidenciable -sea Macri, El Niño Cincuentón, o Massa, Aire y Sol II- que se ubique en el podio de los sucesores.
A los aspirantes no les queda otra alternativa que acudir a la prudencia. Refugiarse, sin ansiedad, en la cautela.
Sin dejarse arrastrar por el deseo voluntario. Que al otro, al que ocupa la centralidad y hegemoniza la iniciativa, le vaya mal.
O que comiencen los roces entre La Doctora y El Premier. Para que con un decretazo lo devuelva hacia el Chaco.
Significa confirmar que, pese a la caravana de situaciones límites -agravados en gran parte por la mala praxis del gobierno- el cristinismo otra vez se recupera.
Mantiene el sabot en su poder. El que aguarda ahora, para lanzarse sobre la yugular, es precisamente el candidato a sucesor que creía tener el país servido. Listo para heredarlo. Con una implosión y una elección anticipada.

Residencia en la Lona

El cambio de atmósfera deja un tendal de damnificados. Los que transitoriamente se refugian en la prudencia.
Damnificados de afuera y (relativamente) de adentro del gobierno.
La intensa movilidad de Capitanich, con su tono monocorde, con la apertura comunicacional, con el copamiento total del escenario, acaba también con la influencia misteriosa del secretismo de Carlos Zannini, El Cenador. El que se creyó el cuento de la presidencia marginal.
Hoy Zannini queda relegado a la categoría de nuevo Abalito. De secretario privilegiado, que se destaca por acompañar la mesa de La Doctora. La que no vaciló en estamparle a Capitanich, y no a Urribarri, El Padre del Marcador de Punta, el preferido de El Cenador.
La irrupción de El Montenegrino Denso fue consecuencia de la calculada perversidad de La Doctora. Derivó en una movida brillante.
Tercera RecuperaciónPara Oximoron, La Doctora delega gran parte del poder para aliviarse. Para aproximarse también a la otra recuperación. La física.
Lo suyo es, incluso, hasta comprensible. Se encontraba vulnerablemente enferma y políticamente derrotada.
Debía delegar o irse. Asediada por las distintas perspectivas que signaban su Residencia en la Lona. Distinta a la Residencia en la Tierra de Pablo Neruda.
Correspondía delegar. Descargar responsabilidades. Y acaso mientras estaba en la etapa del camisón, junto a sus familiares mujeres, La Doctora, según nuestras fuentes, lo tenía decidido.
Iba a delegar, sin decirle a nadie en quién.
Siempre valoró, hasta la admiración, a su amigo “El Coqui”. Con El Montenegrino Denso sospechaba que iba a abandonar paulatinamente la Residencia en la Lona. Adónde la habían arrastrado las imposturas, los arrebatos, bobas confiscaciones.
Las tergiversaciones de los pobres “pibes que le reclamaban la liberación”. Con Exxon y Chevron.
Y con tantos jóvenes que hicieron verdaderas pasantías como secretarios de estado o directores de empresas.
O que utilizaron el cargo -como Axel Kicillof, El Gótico- para aprender el oficio de funcionario. Para saber, en definitiva, de qué se trata.
Carolina Mantegari
Consultora Oximoron. Redacción Final
para JorgeAsisDigital.com
permitida la reproducción sin citar la fuente.
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lunes, 25 de noviembre de 2013

LOS PERSAS Y EL EMPOBRECIMIENTO DEL URANIO

Acuerdo de seis potencias con Irán, que abandona el Eje Del Mal



escribe Osiris Alonso D'  Amomio
Política Internacional, especial  
para JorgeAsísDigital



          Con la reticencia lógica de Arabia Saudita e Israel, y con el desaire asumido de Egipto, debe celebrarse positivamente el acuerdo nuclear, alcanzado entre las seis grandes potencias e Irán. 
         También debe aclararse, de paso, que el acontecimiento nada tiene que ver con el acuerdo -casi insólito- que la Argentina trata de enhebrar con Irán. Por el violento atentado a la Amia, que los persas enfáticamente niegan haber provocado. Ampliaremos. 
           


            Los cinco grandes y Alemania

            En efecto, los cinco grandes países -miembros permanentes del Consejo de Seguridad (Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Gran Bretaña)-, con el agregado cultural de Alemania, acaban de comprometer, al renovado Irán, a suspender, durante seis meses, sus avances nucleares, que fueron inquietantemente significativos.
            El compromiso provisorio admite el margen de negociación que puede derivar, con marcado optimismo, en un entendimiento definitivo.
            Perspectiva que atenúa el temor en la región, y sobre todo favorece la vida en Irán. Signada por el padecimiento, las libertades contenidas y la angustia.
            El acuerdo fue sobriamente conducido por Catherine Ashton -alta representante para la política exterior europea-, por parte de occidente. Y por el canciller Zarif, de la República Islámica de Irán.
            Ashton supo complementar la ofensiva diplomática decidida por el presidente Barack Obama, e instrumentada por el secretario de estado John Kerry. 

             El logro torna un tanto más creíble al desgastado gobierno de Estados Unidos. Después del par de retrocesos políticos que laceraron su influencia en Medio Oriente. Y banalizaron, impiadosamente, su prestigio. Al extremo del menoscabo. O la burla.
            Las vacilaciones diplomáticas de los (norte)americanos le permitieron ganar un amplio terreno a Vladimir Putin.
            En especial cuando Putin se interpuso, con superior astucia, como escudo –junto con China-, a los efectos de evitar la intervención militar en Siria.
            Y para facilitarle, a Estados Unidos, una salida más o menos honorable, de su propia encerrona.
            Hoy Putin emerge, aparte, como otro privilegiado coautor del acuerdo del deshielo con Irán. (Conste que el persa es el principal aliado de Siria en la región).

                          

             Israel, Arabia Saudita, Egipto

             En realidad, el descontento de Israel estaba presupuestado. Formaba parte, previsiblemente, de los riesgos, entendidos como gastos de representación.
             Benjamin Netanhyau debía oponerse a cualquier acuerdo por cuestiones básicas de principios. Y por la dinámica de su propia interna.
             Aunque, desde el pragmatismo más elemental, debería descontarse que el Estado de Israel hoy se encuentra aún más seguro que la semana anterior.
             O que cuando amagaba con atacar a Irán, y con someter al mundo hacia otro desastre inexorable.
             Aparte, las potencias protagónicas que firmaron el acuerdo le garantizan -a Israel- la contención del persa. Al que califican como el enemigo principal.
              Como si Israel necesitara creer, con fundamentos forzados, que con el actual presidente Rohani, Irán se mantiene, en el fondo, en El Eje del Mal. En la misma ética de aniquilación que solía caracterizar la verborragia encendida del ex presidente Mahmud Ajmadinejad.
              Explicación casi similar puede intentarse con los rigoristas hegemónicos de la Arabia Saudita. 
              De ningún modo los sauditas admiten que las potencias “amigas” fortalezcan al gran enemigo histórico. El eterno animador del “eje del Mal”. Que para colmo también vende petróleo. Y que se dispuso, con el inicial ayatollah Khomeiny, a llegar hasta La Meca.
 
               Para evitarlo, las confrontaciones produjeron decenas de miles de muertos, pero iraquíes. Los que se inmolaron, enviados al frente por Sadam Hussein. Cuando Sadam aún era valorado por los occidentales que lo pertrechaban. 

             El caso de Egipto es, en cambio, más sutil. Dista de transformarse en una situación límite. El acuerdo con Irán, sin su peso (perdido) ni su presencia (indiferente), marca la desoladora magnitud del desconsuelo.
             La severa pérdida de influencia real de Egipto.
             Derivaciones de la primavera tergiversada. Que concluyó con el invierno democráticamente fundamentalista de Morsi. Una mera escala para otro golpe militar. Y popular.

               
               Uranio y Sanciones

                Según John Kerry, Irán hace, para el acuerdo, considerables concesiones.
                Es el ostensible trueque por cierto alivio existencial. La parcial eliminación de las sanciones compulsivas que paralizaron la administración.
               Resulta llamativa –aquí- la relación entre las sanciones y el enriquecimiento del uranio.
                Se levantan las sanciones a medida que se baja el caudal de enriquecimiento del uranio.
                 Es decir, empobrecimiento del uranio por la capacidad para comerciar.
                Para el persa Irán el acuerdo es inteligentemente beneficioso. Se abandonan las trabas económicas que derivaron en el boicot que les destruyó la vida cotidiana. Para convertirla en un calvario de carencias.
                Irán cuenta, en la actualidad, con doscientos kilos de uranio enriquecido al 20 por ciento. Y los persas se comprometen, por el acuerdo, a dejarlos en cero, en medio año.
                 En adelante, sólo podrá desarrollarse el uranio hasta el 5 por ciento. A los efectos de adaptarse a la categoría incierta de los “fines pacíficos”. 


                A cambio, Irán podrá hacerse de unos cuantos miles de millones de dólares, que se encuentran bloqueados en los bancos extranjeros.
                El capitalismo llama y tienta y Rohanni, por supuesto, atiende.
               
                 Argentina y la estampita
                
                Por su parte, Argentina pretende anotarse para salir en la estampita. Y relacionar, de algún modo, el acuerdo nuclear de las potencias con el propio acuerdo marginal con Irán. Por la cuestión del atentado. 
                Sin embargo el esclarecimiento necesario del atentado, según nuestras fuentes, no figura, al menos en sitial de privilegio, en las agendas de las reivindicaciones y exigencias que plantearon los negociadores.
                Y no porque sean, precisamente, unos insensibles.
                Como si el tema “muertos de Amia”, directamente, no existiera. Acaso por portación de imprevisibilidad. De falta de credibilidad. Carencia –alarmante- de seriedad.
                El acuerdo marginal que la Argentina le propone a Irán fue solicitado por el extinto Chávez. Cómo negarse. Y fue para facilitar los desplazamientos de los dirigentes del “aliado estratégico”. 
                Los iraníes acusados por Argentina tenían la interdicción de Interpol para circular.
                A los efectos de complacer a Chávez, Argentina giró inexplicablemente en 180 grados su política internacional. Y hasta planteó una guerra alucinante a sus propios servicios de inteligencia, que impulsaban, con sus instrucciones, otra línea, para colmo antagónica.
               

                La cuestión que Argentina se lanzó a negociar, antes de tiempo, con el gobierno declinante de Mahmud Ahmadinejad, que era el verdadero amigo de Chávez. Y de su alucinación bolivariana.
                 Un aliado indeseable, ya sin legitimidad. Del que Rohani, el renovador, el reformista, decide simplemente distanciarse.
                 Para entenderse –quién iba a decirlo- con el diablo imperialista. Y sin la menor necesidad de rociar –con azufre- los ámbitos venerables de la diplomacia.


                                            Osiris Alonso D' Amomio   
    
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jueves, 21 de noviembre de 2013

Daniel, Mauricio, Sergio (y Milton)

La Doctora impone a Milton Capitanich, como cuarto actor de nuestra miniserie.

Daniel, Mauricio, Sergio (y Milton)sobre Informe de Consultora Oximoron
Redacción final de Carolina Mantegari
especial para JorgeAsísDigital

Introducción
Retroceso y contraofensiva

El penúltimo regreso sorprendió a La Doctora acaparada. Ante la incertidumbre de la sociedad en banda, que vive pendiente de sus deseos. Ante la impotencia de una oposición que se limita a formular comentarios. O indignarse.
La ausencia, como estaba previsto, la ausencia coincidió con la dramática frivolidad de la derrota.
Escenario, de todos modos, el de la derrota, súbitamente envejecido. Sirvió de marco para ilustrarnos acerca del retroceso de la política.
Durante la convalecencia de La Doctora ausente, se registró el avance frontal de la Iglesia.
Fue seguida por la Justicia, que sobreactúa la independencia en las instancias de transición. Cuando se huelen los cambios del poder.
La Iglesia y la Justicia plantearon la inconcebible gravedad del narcotráfico. Flagelo que signa el destino estratégico de la Argentina.
La cultura del narcotráfico se reprodujo hasta la exasperación durante la “década ganada”.
Las “cocinas” se multiplicaron por los pueblos y los barrios. Como se multiplicaron los consumidores (y próximamente también los muertos).
Los que pretenden suceder a La Doctora -para Consultora Oximoron- distan de encontrarse preparados para combatir el fenómeno totalizador del narcotráfico.
Ni para intentar, siquiera, interrumpir la expansión. Cuesta estructurar un acuerdo intersectorial para combatirlo. Más allá de las palabras.
El furor por las designaciones parece atenuar la trascendencia del retroceso.
Los nombramientos y desplazamientos que decide La Doctora -junto a Máximo y Zannini- parecen situarla en el centro de una contraofensiva de la política.
Daniel, Mauricio, Sergio (y Milton)Si no resuelve (la política) el drama subrayado por la Justicia y la Iglesia, al menos se alcanza a sacarlo transitoriamente del primer plano. Del lugar que hoy más interesa. Los medios (desesperados) de comunicación.
Meros arrebatos del país declinante que se desgasta entre las recriminaciones orales. Y morales.
Es de esperar -concluye Oximoron- que la contraofensiva que llega con las designaciones sirva para encontrar un rumbo. Que se vaya, de pronto, hacia alguna parte. Así sea conjeturalmente detestable.
Osiris Alonso D’Amomio
Director Consultora Oximoron
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MILTON, EL CUARTO ACTOR

“Daniel, Mauricio y Sergio”, cliquear -los tres protagonistas de la consagrada miniserie del Portal- están en problemas.
Sienten que La Doctora -ya sin perspectivas de permanencia pero con ineludible protagonismo, y capacidad para influir- les acaba de plantar al cuarto gran actor.
Para 2015. O acaso en 2014.
Es Milton Capitanich, El Montenegrino Denso. Gobernador de Chaco. En adelante, El Premier.
Daniel, Mauricio, Sergio (y Milton)Los tres contemplaban la proyección de los actores secundarios, de reparto, con ambiciones de ser figuras principales. Cabezas de elenco.
Los acosa Julio Cobos, El Cleto No Positivo. Se impone con facilidad en Mendoza pero pierde pronto en una trenza partidaria.
O el natural (eventual) aliado de Cobos. Con quien recíprocamente se resiste.
Es Hermes Binner, el John Wayne de El Hombre Quieto.
Ambos -Binner y Cobos- se encuentran en el podio de los presidenciables del “no peronismo”. Categoría que no significa necesariamente antiperonismo. Como el que enarbola la señora Carrió, La Empresaria en Demoliciones. Y que tienta también, de un tiempo a esta parte, a Mauricio Macri, El Niño Cincuentón.
Con la superioridad de su retórica, La Demoledora atrae la atención. Con desbordes efectistas, en denuncias excesivas que la descalifican.
Antes de Milton emerge también Domínguez, El Lindo Julián. Desde la matriz peronista, El Lindo Julián se anota en el bolillero de los presidenciables. Ya no sólo por los mecanismos constitucionales que aluden a la tempestad sucesoria. Como lo anotan, a su pesar, desde antes de Milton, al doctor Ricardo Lorenzetti, la Eminencia Calva que cautiva corazones sensibles de abogadas que aún sueñan.
También, en la etapa pre-Milton, asomó la cabeza Florencio Randazzo, El Ex Killer. Eterno adversario interno de El Lindo Julián, en la Cuarta Sección Electoral de la provincia (inviable).
Daniel, Mauricio, Sergio (y Milton)Randazzo se consolidó finalmente con el sellado de pasaportes. Y con la tendencia emancipadora que lo instiga a tomar, por su cuenta, decisiones. Y también con las tribulaciones memorables ante interlocutores veloces de la magnitud de Aldito Roggio, El Renovado Total, y de Gabriel Romero, El Todo Para Mí, que suele llevársela históricamente en pala, sobre todo con la Hidrovía. Ampliaremos.
En cartel francés, para la estrategia de la dispersión, y debajo del trío protagónico, junto a El Ex KIiller y El Lindo Julián, también estaba Milton. Casi amontonado, agazapado, aguardaba El Montenegrino Denso. Detrás de Sergio Urribarri, el Padre del Marcador de Punta, que se sentía catapultado por Carlos Zannini, El Cenador, hacia le jefatura de gabinete.
Pero La Doctora, al desembarazarse de El Abalito, como Premier lo prefirió a Milton. Para escalar hacia el poder central. Y encontrarle un poco de sentido, un rumbo, al congelado aburrimiento del archipiélago cristinista (cliquear).

Del Trío Los Panchos al Cuarteto Imperial

“Daniel, Mauricio y Sergio”. En problemas, el Trío de Los Panchos Presidenciables deben convertirse, por la llegada de Milton, en El Cuarteto Imperial.
Al legitimado Sergio Massa, Aire y Sol II, viene Milton a disputarle la centralidad.
En desmedro de Mauricio Macri, El Niño Cincuentón (desplazado por Massa pero preferido, como adversario, por La Doctora).
Y para taponarlo a Daniel Scioli, el Líder de la Línea Aire y Sol I (vencido).
Daniel, Mauricio, Sergio (y Milton)A Sergio hoy le basta con la casualidad programada de una fotografía para convertirse en la atracción (y simultánea decepción) de los diarios del domingo.
Pero la gravitación de la fotografía con Martín Insaurralde, El Barrilete de Plomo, no logró eclipsar el dato que alude al extraño rebote que le cuesta admitir.
La reticencia para recibirlo de Francisco, el Papa Girado. Aunque Francisco suele recibir a la totalidad de la dirigencia aventurera que se desplaza, en clase turista, hacia Roma.
Sin embargo trasciende que Francisco no tiene tiempo (o sea ganas) de recibirlo en El Vaticano a Aire y Sol II.
En audiencia privada, como la que concedió a los dos competidores iniciales de la miniserie.
De divulgar el traspié en off se encargan, según nuestras fuentes, los múltiples detractores de La Franja de Massa.
Aunque Sergio, en el almuerzo ofrecido por el empresario poderoso de Miraflores, aclaró que no planifica visitar, por ahora, a Francisco. El inquilino de la nueva Puerta de Hierro que hegemoniza la cuestión redituable de la espiritualidad.

La Tercera Vía

El desplazado -Mauricio- aún se siente cómodo con el infantilismo de la Tercera Vía.
Una originalidad que candorosamente intentaron también, con suerte relativa, Francisco Manrique, en los 70, Domingo Cavallo, en los 90, y Ricardo López Murphy, en los dos mil.
De los tres antecedentes, el único que se propuso estrellarse, en el sustancial derrotero de la provincia de Buenos Aires, fue López Murphy.
Daniel, Mauricio, Sergio (y Milton)Para armar algo digno en Buenos Aires (donde tampoco Milton tiene nada), El Niño Cincuentón cuenta con Jorge, El Primo (que era) Pobre.
Mini gobernador de Vicente López, pero Jorge presenta el inconveniente natural de apellidarse igual.
También cuenta con Carlos Melconián, el vigoroso caudillo de Valentín Alsina.
De todos modos, El Niño Cincuentón prefiere desplazar, desde el Artificio Autónomo de la Capital, a su vice jefa de gobierno.
La señora María Eugenia Vidal, La Chica del Flores de Oliverio Girondo. A los efectos de encarar la penetración sociopolítica que se resistió, en su oportunidad, a impulsar la señora Gabriela Michetti, La Princesa de Laprida.
En realidad, al desplazar a María Eugenia, la “chica” del poema de Girondo dedicado a Flores, El Niño Cincuentón elimina, con astucia primaria, a otra principal competidora para la sucesión porteña.
Ocurre que la sucesión es el vals prometido para Horacio Rodríguez Larreta, El Carismático de Pompeya. Aunque invariablemente El Carismático de Pompeya tendrá que vérselas, primero, con Michetti. Para reanudar la antigua interna que conmueve las estructuras fijas del macricaputismo. Y después, por lo que trasciende, enfrentarse a Martín Lousteau, si es que no sucumbe el Engendro UNEN.

Daniel compró la quiebra

Por su parte Daniel Scioli, Aire y Sol I, es, para la tribuna, el principal afectado por la irrupción de Milton.
Al comprarse sin beneficios de inventario la quiebra del cristinismo, Daniel se diplomó como agregado cultural en la derrota de Insaurralde. El vencido que precipitadamente corrió para fotografiarse con su vencedor y las mujeres, que complementaban la escenografía para el diario del domingo.
Daniel, Mauricio, Sergio (y Milton)El gran problema de Scioli -que desde antes de Milton se imagina como sucesor natural- radica en que La Doctora, la dama a suceder, no tiene el menor deseo que Daniel la suceda.
Por lo tanto con Carlos Zannini, El Cenador, y con Máximo, En el Nombre del Hijo, se encargan de producirle una serie de candidatos de punta.
Urribarri, El Lindo Julián, El Loco Randazzo, y ahora, por si fuera poco, Milton.
Para ocultar que el sucesor preferido es Mauricio.
Ya que La Doctora -como El Furia, el marido extinto- estimula también la idea del Macri propio (cliquear).
Aunque Mauricio se resista, hasta el cierre del informe, a ser catalogado como un dirigente de derecha. Como el cristinismo lo prefiere. Para mantener la ficción de creerse, a pesar de todo, progresistas, revolucionarios, casi de izquierda.
Carolina Mantegari
Consultora Oximoron, Redacción final
Permitida la reproducción del texto sin citar la fuente.
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sábado, 5 de octubre de 2013

APRIETES COTIDIANOS A LORENZETTI

La Doctora quiere la Ley de Medios
para antes del 27 de octubre

   

      escribe Oberdán Rocamora
      Redactor Estrella,
especial
        para JorgeAsísDigital


                        
La Doctora aprieta, casi indecorosamente, a cuatro de los siete miembros de la Corte que se dejan apretar.
Como si fueran naranjas, o granitos en la frente.
El objetivo es que “le saquen favorablemente La Ley de Medios”. Antes del 27 de octubre.
Contiene (La Doctora) la fantasía candorosa de suponer que el éxito jurídico puede influir en el resultado electoral.

La presión cotidiana hacia el doctor Ricardo Luis Lorenzetti, presidente de la Corte, muestra que La Doctora carece, en principio, de un operador judicial de confianza.
Los aprietes –suplicantes, altivos y casi desesperados- se agudizaron, según nuestras fuentes, en las últimas dos semanas.
A Lorenzetti lo llama directamente La Doctora. A veces ocurren hasta dos llamados diarios.
Con la elaborada tonalidad de “bebota”, La Doctora avanza con el peso institucional de su competencia invasora. A los efectos de insistir para “que se apuren, y saquen la sentencia ya”.

 Sin la abrumadora asiduidad con que La Doctora privilegia a Lorenzetti, abundan los llamados, también, para la señora vicepresidente de la Corte. La doctora Elena Highton de Nolasco.
 Pero también suele comunicarse con el doctor Eugenio Raúl Zaffaroni. Pero con un sentimiento fraternal, ya que Zaffaroni es propia tropa.
 Un portador activo de prestigio académico que atormenta, en cierto modo, hasta a Lorenzetti.
 Por supuesto que a Zaffaroni no hace falta apretarlo. Es un reconocido militante de la causa que instaló el consagrado modelo de desarrollo (con inclusión social).
 El último en ser incorporado en la fastuosa desventura del apriete personal es, según nuestras fuentes, el doctor Enrique Petracchi.
 Cartón lleno.

    
      Sigilo culposo en la reunión secreta de Olivos

 En el junio cruel, con la pautada disidencia de Zaffaroni, la Corte declaró inconstitucional los artículos claves de la Ley de Reforma del Consejo de la Magistratura.
 Le volteó (la Corte) la infatuada Ley de Democratización de la Justicia. (Acabó con la alucinada proyección presidencial de Carlos Zannini, El Cenador. El antiperonista que logró la proeza de conducir un gobierno de matriz peronista, que derivara en el frepasismo tardío).
 Pero poco después del volteo, según nuestras fuentes, se registró una extraña reunión secreta. Fue en la residencia presidencial de Olivos.
 En sigilo culposo, el doctor Zaffaroni fue el encargado de instrumentar la cumbre misteriosa.
 Fue entre Cristina, La Doctora, la Presidente de la Nación, y el Presidente de la Corte, Lorenzetti.
 Por lo que pudo averiguarse, Lorenzetti asistió acompañado de su vice-presidente, la doctora Highton de Nolasco.

 Un encuentro furtivo del primer tipo. La Doctora avanzó en su obsesiva necesidad de tener La Ley de Medios en la calle, lo más pronto posible. Pero nunca más allá de la frontera electoral del 27 de Octubre.
 Aquí se cruzan las interpretaciones. La Garganta cristinista confirma que La Doctora quedó rigurosamente convencida que alcanzaron un principio de acuerdo.
 La Ley sería declarada Constitucional. Y saldría, a la carta, en los tiempos prometidos.
 Lo que es también inapelable es que los tres cortesanos –Lorenzetti, Highton y Zaffaroni- los pasaron popularmente al cuarto, como se dice, o como alambre caído, a los otros tres venerables miembros de la Corte. Tal vez por ser reticentes a la idea de prestarse a la “ceremonia secreta”, que lamentablemente nada tiene que ver con la novela de Marco Denevi.
 Sí tiene que ver con otra novela. Casi porno. La del apriete institucional.
 La pasaron al cuarto a la doctora Carmen Argibay. E imperdonablemente al doctor Juan Carlos Maqueda, presuntamente el "político" del plantel. Y hasta el legendario doctor Carlos Fayt (que fuera nuestro profesor de Derecho Político, en la Universidad de La Plata).
 Es probable que algunos de estos tres venerables se enteren de la reunión secreta  –como de los respectivos aprietes- por la fresca inocencia de esta crónica.  
     
                

    El error de la Guerra-Divorcio

 En la dinámica de funcionamiento de las altas cortes, es tradición no elaborar ninguna sentencia demasiado sensible en una etapa pre-electoral.
 Y menos aún esta Corte Suprema, que se caracteriza, hasta aquí, por su prolijidad.
 Registra un alto índice de prestigio que no debiera desperdiciarse. Inspirado, en principio, en su credibilidad. Y sobre todo en su pregonada independencia, que el propio kirchnerismo presentaba inicialmente como atributo. Pese a los manoseos posteriores, violentamente estremecedores, del Poder Ejecutivo que se devaluó en la irresponsabilidad de los ataques groseros. Explicados, apenas, por la patología del estado de Guerra-Divorcio, que le planteó al Grupo Clarín.
 Es –Clarín- el grupo de comunicación que les resultó fundamental. Por la ostensible colaboración del silencio. Por la significativa complacencia. Para que la brutal desmesura del kirchnerismo alcanzara su plácida hegemonía, pese a los “desastres seriales del gobierno trivial”. Los que sólo comenzaron a tratar en 2008. Pero como consecuencia de la separación conflictiva.
 De la armonía redituable, que se extendió en la convivencia de cinco años, se pasó, sin escalas, directamente, hacia la reciprocidad del espanto.

 Pero fue el cristinismo –derivación infantil del kirchnerismo póstumo- el que hizo de la Guerra el tema casi principal de la agenda política.
 Hasta estrellarse con la penosa fábula del 7-D.
 Al extremo que cuesta identificar cuál es, hasta aquí, el error más impresionante que signa la actual desgracia sin rumbo del gobierno que la sociedad padece.
 Si fue declarar la Guerra-Divorcio al Grupo Clarín. O incendiarse internacionalmente en la inutilidad de confiscar YPF.
 Dos catástrofes que se suman a la mala praxis que surca, transversalmente, la totalidad del gobierno fragilizado.
              
  La Ley de Medios, según nuestras fuentes, va a salir.
  Será declarada, por la Corte, inapelablemente constitucional.
  Aunque persistan, aún, ciertos desacuerdos, en los temas sustanciales que aluden a la desinversión compulsiva.
 Se plantan limitaciones que van a irritar a los funcionarios obcecados, que reclaman la aprobación total.
 Con el espejismo de creer que la derrota de octubre será menos definitoria. Si es que transforman a la Corte, con aprietes vulgares, en la Corte Suprema de la Victoria.
             

                                               Oberdán Rocamora
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lunes, 19 de agosto de 2013

SECUESTRO EN EL PALACIO DUHAU

Juez Lijo se lleva la máquina que guarda
las imágenes de Boudou y Vanderbroele.

escribe Oberdán Rocamora
Redactor Estrella, especial
Para JorgeAsísDigital


¿Habrán quedado registradas las imágenes del vicepresidente Amado Boudou, El Descuidista, junto a Alejandro Vanderbroele, El Monotributista Consagrado?
Depende de la calidad del peritaje. Según nuestras fuentes, sí. Están. Debe indagarse minuciosamente entre el 15 de diciembre de 2011, y el 15 de febrero de 2012.
                 

Operativo

La Garganta confirma que el operativo expresionista se registró un mes atrás. “Antes del comienzo de la Feria Judicial”.
En el Palacio Duhau-Park Hyatt, Buenos Aires. 520 dólares la noche, pero con desayuno. Tiene entrada señorial por la Avenida Alvear, aunque ingresar por Posadas mantiene su secreto encanto. Espiritualmente reconfortante es cruzar por las escalinatas, en cualquier estación, entre los jardines, y hacia el otro cuerpo. O encarar directamente hacia la izquierda, a los efectos de atravesar por la galería de arte, o por el decorado de las flores. 

O desviarse, con objetivos distintos, hacia la administración. 
Para el allanamiento, según nuestras fuentes, se entró por Alvear. Fue realizado por orden del Juez Federal Andrés Lijo. 
Esta vez, la cabeza de la delegación fue un secretario del doctor Lijo. Junto tres empleados, más dos testigos. Acompañados por personal de Gendarmería.
Los gendarmes, según nuestras fuentes, fueron cuatro. Aunque nadie iba oponer la menor resistencia.
En el operativo se secuestró exactamente lo que se fue a buscar. Contaban con información precisa.


Trátase de una máquina. Al cierre del despacho nadie sabe citar su nombre. Pero sí se conoce la utilidad. La máquina mantiene el registro de las presencias. Grabaciones de las diversas cámaras de vigilancia, las que quedan inmortalizadas durante lapsos relativamente utilitarios. Brindan testimonio de los ingresos y salidas. Las estadas.

        
    
Milanesa con hueso 

Por ejemplo registran el área de ingreso, o el área posterior, de los restaurantes del Palacio Duhau. Especialmente el más jerarquizado. El que ofrece –según la evaluación- la mejor milanesa de costilla con hueso. Aunque también es recomendable la “merluza negra”. Como postre suele ser imbatible la selección de flanes. 
La máquina se encontraba, según nuestras fuentes, guardada en una caja fuerte, de las que solía abrazar El Furia.
Podía –la máquina- cargarse a mano y sin mayor esfuerzo.
Aunque se desconoce el destino, se descuenta que la máquina ya está lista para ser minuciosamente examinada por los peritos que correspondan. Especialistas capacitados para traspasar la barrera de las imágenes que se borran a si mismas cada treinta días. Pero que mantienen invariables los registros informativos.
La Garganta insiste, aparte, en que los peritos programados deben esmerarse en las masticaciones registradas entre el 15 de diciembre de 2011, y el 15 de febrero de 2012. 

Podrán aparecer sonrientes las imágenes de los dos muchachos condecorados por la suerte, tan estrechamente vinculados a Mar del Plata, como el tercer hombre, Nariga, alias Nuñez Carmona. 
El Descuidista, que llegó a vicepresidente, y El Monotributista que condujo The Old Fund. Preludio de Ciccone, el escándalo que inició la debacle desaforada de La Doctora.
Afirman, hasta hoy, desconocerse.
Lo que se desconoce, al cierre del despacho, es si alguno de los dos optó por la milanesa con hueso. O se anotaron, acaso, en la vulgaridad de la hamburguesa.
                                         

                             Oberdán Rocamora  
Posted on 16:20 | Categories:

lunes, 12 de agosto de 2013

LA CALLE CERRADA DE LA DERROTA

Dos años para la Comisión
Liquidadora del cristinismo 



escribe Oberdán Rocamora
Redactor Estrella, especial
Para JorgeAsísDigital

Admirablemente, entre la derrota eufórica, La Doctora pone el rostro. Pero lo pone mal. Con palabras demasiado auto-indulgentes que rozan la patología. Con la insistencia en la visión auto-complaciente de su obra. Con la mitificación acerca de  “todo lo hecho, lo avanzado”.
        Conste que son logros que la sociedad ingrata no le reconoce. Como si se tratara de la horrible consecuencia de los influyentes medios perversos de comunicación.
        A La Doctora aún le cuesta entender qué le pasó
.
        Téngase en cuenta que ninguno de los inútiles que se le cuelgan del “Vestidito negro” cliquear puede explicarle los fundamentos de la inmolación electoral.
        O que, simplemente, fueron.

        En “El Pozo”, de Onetti


        Los errores le pertenecen exclusivamente a La Doctora.
        Perdió la iniciativa. Aunque, en realidad, se la despojaron. Como a una inocente activista primeriza que disputa un centro de estudiantes.
        No tuvo brújula, ni estrategia. Ni siquiera tuvo buena información. La mala praxis fue total.
        La pobre se deslizó en la desmesura de humillarlo públicamente a Scioli, el Líder de la Línea Aire y Sol. Hasta vaciarlo. Extirparle la legitimidad. Devaluarlo. Para tener luego que depender de él.

        Es precisamente la agresividad de esa diferenciación que lo mantiene a Scioli, en el furor de la debacle, sorprendentemente vivo. En condiciones de heredar la devastación. De quedarse con los restos del naufragio. O del quebranto.

        Tal vez La Doctora supuso que podía bancarse, a su lado, inmutable, la roca inerte de Boudou, El Descuidista. Como si desde aquel 54 por ciento, de 2011, hasta aquí, no hubiera ocurrido nada. Ninguna mancha, en Rolando.   
        O tal vez creyó en la eficacia del silencio para ningunear la inflación. O el rigor de la desastrosa (falta de) política energética.
         (¿Es verdad que se volvieron tres barquitos porque no había pelusa para pagarlos?
         ¿Es verdad que Gallucchio se les quiso profugar? Rajarse)
         Incluso La Doctora tal vez supuso que podía atenuar, sólo con el respaldo de su presencia, con la articulación del lenguaje, el potente festival de los valijazos transmitidos por televisión.
         El peso del dinero que, en el subsuelo del cristinismo, paradójicamente se pesa.
         Con semejante adversidad, entre tanta tensión arrebatada, con la geopolítica a la bartola y con los aplaudidores cautivos, La Doctora avanzó en el proyecto de cargarse al Grupo Clarín. Con las bravatas de Moreno y el gesto de pesado de Kicillof. Y con la virulencia de los artículos de la nueva Ley de Mercado de Capitales, que enarbola la Comisión Nacional de Valores. Vanoli Conducción.
         Con su vulnerabilidad a cuestas, La Doctora justamente se propuso demoler el  polo poderoso que simboliza la comunicación. Y que el marido extinto, El Furia, supo utilizar hábilmente –hay que reconocerlo- para imponer su hegemonía. Para gobernar, en la práctica, junto a Moyano, El Charol. El otro pilar. Al que obligó ,irresponsablemente, a partir, hacia la oposición.
         Divorciarse de Clarín, vaya  y pase. Bastaba la ilusión de suplirlo con la inutilidad de cuantiosos medios propios, que apenas consolidaban la moral de los convencidos.
         Pero desprenderse, en simultáneo, de Moyano, significaba sostenerse, en adelante, entre meros pilares presupuestarios. Pero forjados de barro blando.
         “Buscavidas, buscapinas de Unidos y Organizados”.
         Grandes ganadores de sueldos de La (Agencia de Colocaciones) Cámpora.
          Facilitaban la tentación del trasvasamiento generacional,  aunque representaban, en la práctica, la vía más efectiva para enterrarse. En el descenso.
         Hasta caer, desde las alturas de la pedantería hegemónica, en El Pozo de Onetti.

         En la ceguera del desbande altivo, La Doctora atinó a cargarse, también, de manera fundacional y épica, a la Justicia. Para “democratizarla”. Ya que no le habilitaba el apuro del triunfo judicial 
         (Curiosamente podía haberlo logrado sólo con respetar a la Corte, sin apretarla).

         Para completar el ciclo de tropiezos, La Doctora se embarcó en una alucinante negociación con Irán, que no supo explicarle a nadie. Y que fue ridiculizada hasta por los iraníes.
         En su camino hacia El Pozo de Onetti, La Doctora cayó hasta enredarse en la borrasca de imponer al General Milani, El Depurado en el Ganges
cliquear. Para incinerarlo. Justamente cuando también abría otro conflicto absurdo, contra sus propios servicios de inteligencia.
          (¿Es verdad que le puso tarjeta roja al Espía que llega de Abril, sólo porque fue cómplice en las aventuras brevemente donjuanescas del marido?)
          Una guerrita de final incierto. Sobre todo cuando trascienden los diversos episodios de aprietes memorables. Con cachetazos en algún subsuelo.
          O cuando crece la indignación, ante la frialdad de algún ajusticiamiento. Programada ejecución. Mero asesinato. ¿El Lauchón?.

         La magnitud de la épica le sirvió a La Doctora para terminar enredada en los operativos de inteligencia más berretas.
         Asaltos televisados, con silenciador.
         Para dejarse arrastrar, sola, hacia la calle cerrada de la derrota.
         Sin salida.


          Comisión Liquidadora
         
         En el arrojo de dar la cara, ante la adversidad, La Doctora también le erra.
         Cuando intenta el análisis político. Por la facilidad de comparar, la calle cerrada de su  derrota, con la derrota del extinto en 2009.
          Cuando todavía había espacio para la recuperación, que El Furia, desde el piso, lo supo aprovechar. Aún creía disponer de carretel para ser el candidato presidencial en 2011. Por si no bastara, estaba también latente la posibilidad de la reelección de La Doctora.
         Significa confirmar que en 2009 la continuidad era algo más sólido que una ilusión.
         Está derrota de 2013 implica la representación exacta del final.
          Porque hoy se carece de espacio hasta para justificar la desmesura voluntarista de la señora Conti.
          O del Ex Superministro De Vido, que insistía por los beneficios de la continuidad. Con mejores fundamentos. Su preocupación era lógica. Extensiva a sus “buenos muchachos”.
          (¿No es cierto, Baratta?. Olazagasti. Espinoza. (siguen las firmas).
        
          Quedan dos años por delante. Debieran institucionalmente funcionar como una polea de transición. Como si La Doctora ahora presidiera una Comisión Liquidadora del Cristinismo.
           Para cubrir alguno de los severos desastres que La Doctora deja, en cada uno de los focos del poder aniquilado.
           Tienen que ver, concretamente, con el manejo del Gorro Frigio. Del Estado.
           Se extienden desde la política exterior hasta la salud, el dispendio de la solidaridad y la economía.
           Desde la falta de energía, y de dinero para pagar los barquitos, hasta atender el descalabro anunciado de YPF. (Donde a la Tía Doris le cuesta impedir la idea de rajarse del pobre Gallucchio).
           O los desbordes del ANSES. O la irresponsable fiesta del Dinero Ducto de Aerolíneas Argentinas. De Enarsa.

           Consultora Oximoron anuncia una serie de informes relativos a La Herencia del Cristinismo. Lo que deja, lo que queda después de la devastación.
           Más allá de las internas lacerantes que actualmente se libran, hasta hoy, sin trascendencia. Más allá de las divisiones y de la ineficacia de los relatos.
          Sin indulgencia. Pero también sin crueldad.
       
           Parábola de la perforación

          Nada que ver, por lo tanto, con aquel retroceso transitorio de 2009.
           Resiste, con mayor densidad, alguna comparación con 2005.
          Se asiste al cierre perfecto de la parábola.
           En 2005, con La Doctora, Kirchner le perforó la provincia a Eduardo Duhalde, El Piloto de Tormentas (generadas). Aquel equivocado que precisamente los instaló en el podio de presidenciables.
           En 2013 es Sergio Massa, La Rata del Tigre, Aire y Sol II, el que le perfora la provincia, en cuarenta días, a La Doctora. Es quien había elevado a Massa para jugar en la gran liga, en su condición de Premier. Puesto por ella, en el primer plano. Para que después le perforara la provincia inviable, que simboliza numéricamente el poder.
           Por último, un tema parroquial. Resta reconocer el trabajo de Consultora Oximoron, que blinda con sus informes al Portal.
           Sugerir la relectura de “Triunfa la Franja de Massa”, cliquear
, donde se anticipan, también, los 7 Samuráis que continúan vivos. En condiciones de heredar la desolación moral que lega el cristinismo.
           Massa, Scioli, Cobos, Binner, De la Sota, Macri y la señora Carrió.

           Oximoron anticipó los resultados cuando el Frente Encuestológico de la Victoria instalaba la idea sellada de la paridad.
           También leer, de paso, “Gana Massa, el benefactor de Scioli”, O “Tigre, Tierra Santa”, cliquear también
.
           Es apenas el reflejo de una lectura acertada de la información disponible.
           Méritos, acaso, del periodismo artesanal.           
          
                                                                    Oberdán Rocamora



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