miércoles, 9 de abril de 2014

El mito bacheletiano

SERGIO, MAURICIO Y DANIEL (2da. Época): El conflicto unilateral de La Doctora con Scioli.

El mito bacheletianoescribe Oberdán Rocamora
Redactor Estrella, especial
para JorgeAsísDigital
Por más que se esfuerce en méritos, Daniel Scioli, el Líder de la Línea Aire y Sol, debe saber que los cristinistas empecinados (que juegan con el poder a fondo) nunca lo van a aceptar como sucesor. Aunque apoyarlo hoy sea la opción más recomendable.
Se percibe cierto atisbo de injusticia en el rechazo. Sienten que Scioli no les pertenece.
Pero es la noción de la pertenencia lo que hace que Scioli, paradójicamente, pese a sus diferencias permanezca “en el espacio”.
Tiene el derecho legítimamente adquirido de ser accionista fundamental del kirchnerismo en declinación, que para colmo lo desprecia.
Consta que Scioli, con su Aire y su Sol, estuvo los once años y les juntó votos. Fue electo vicepresidente de Néstor Kirchner, El Furia, en 2003, y votado para gobernador de la provincia (inviable) en 2007, junto a Balestrini, y 2011, junto a Mariotto, El Calabró de Llavallol. Aparte participó activamente de las catástrofes. Por ejemplo no se perdió ninguna de las sobreactuaciones grotescas y multitudinarias derivadas del enfrentamiento “con el campo”. Y hasta se incineró con El Furia, en la aventura atroz de las candidaturas “testimoniales” de 2009. Cuando ambos fueron vencidos por el supermercadista Francisco de Narváez, repentinamente transformado en El Caudillo Popular.
Fueron demasiados aportes y presencias las de Scioli, para que ahora pretendan desprenderse de su sonrisa optimista. Como si fuera una mucama deficiente y cara, que no terminó de aprehender los hábitos de la casa.
El mito bacheletianoLa Doctora y sus esmeriladores parten de una certeza bastante atendible. La de creer que si Scioli se desprende de ellos “ya no tiene adónde ir”. De manera que debe aguantar lo que sea para quedarse.
Es tarde para arreglar con Sergio Massa, Aire y Sol II. Y lograr el acercamiento romántico que reclama Eduardo Duhalde, El Piloto de Tormentas (generadas). En nombre de la unidad del peronismo imaginario, hoy en situación de vegetal.
Pero también es tarde, sobre todo, para que Scioli intente armar algo parecido a la “fuerza propia”. Es decir, que no sea compuesta sólo por sus funcionarios.
Significa confirmar que Scioli hoy es el candidato más potable para ser apoyado por la mayoría de los gobernadores justicialistas que se encolumnan, sin gran convicción, con La Doctora.
Si golpea el puño sobre la mesa y dice ¡basta!, si se emancipa de La Doctora -como pide la tribuna- Scioli vale menos que aferrado a ella.
El mito bacheletianoHasta los “gobernadores atragantados” (cliquear) del PJ Vegetal, los que hoy lo valoran a Scioli con simpatía, aguardan la señal de La Doctora, para avanzar en mayor definición.

Conflicto unilateral

Extraño conflicto unilateral. La Doctora se obstina en hostigarlo a Scioli mientras Scioli se obstina en que La Doctora lo acepte.
Ella lo esmerila a través de los cristinistas mientras él procura aprobación en la diferencia. Y simula normalidad. Ausencia de conflicto, aunque esté tan visible como latente. Ante el desborde contenido de los normales de verdad, que contemplan, desde la tribuna, el espectáculo del esmerilamiento. Y le pierden el respeto al gobernador. Como si necesitaran emocionalmente que Scioli dé el golpe en la mesa con el puño, y diga “por qué no se van a la…”.
Perfecto, pero después del desahogo, en todo caso, ¿qué hacer? ¿Cómo sigue la historia?
Para entender las claves del Milagro-Scioli hay que coincidir en que Scioli sólo puede hacer exactamente lo que hace. Hasta ahora, tan mal no le fue.

Temperamentales

El mito bacheletianoEl estado de esmeril permanente se convierte en la antesala permanente del estallido que nunca ocurre.
La tribuna aguarda la reacción temperamental de Scioli. Aunque la rutina del esmeril sólo puede soportarse por la capacidad de aguante, que es el rasgo primordial de su temperamento.
Por los atributos semejantes Aire y Sol I llegó hasta aquí. A través de la ideología del vitalismo y el positivismo de la comunicación. Con “fe y esperanza y siempre para adelante”. Y se dispone a participar de la discusión final. Junto a los dos protagonistas que hegemonizan la miniserie. Sergio y Mauricio.
Por último, Daniel descuenta que los cristinistas lo provocan para estimular su reacción, pero sólo para castigarlo después con una virulencia superior, por el hecho de haber reaccionado. O haberse diferenciado, con cualquier fotografía. O con un planteo previsible sobre Seguridad. Ya ensayado por Ruckauf. Incluso, con Felipe Solá.
Aunque La Doctora, hasta el cierre del despacho, no encuentre otro postulante superior para disputar por la herencia envenenada. Alguien mejor preparado para defender, en campaña, “los trapos del kirchner-cristinismo”. La certificación de la derrota anunciada.
Lo que también debe saber Scioli, a esta altura, es que contar hoy con la aprobación oficial representa la garantía para salir tercero cómodo. Pero el hombre apuesta por los milagros de la fe.

Urribarri compra llave en mano

Mientras se dilata la definición del conflicto unilateral, La Doctora facilita que se le brinde un poco de rodaje a Sergio Urribarri, El Padre del Marcador de Punta.
Pero Urribarri arrancó mal, por la mala suerte de la cosechadora. Por el quebranto del improvisado fabricante de maquinarias truchas. Derivó en el último papelón de La Doctora. Confiada en los inventos de Moreno, la pobre se subió a la cosechadora para promover los avances de la nueva industria argentina, paradigma del modelo desarrollista de inclusión.
El mito bacheletianoSin embargo es injusto facturarle a Urribarri el costo del papelón.
Para conseguirse el apoyo del cristinismo declinante, el abnegado Urribarri decide comprar el paquete entero del kirchnerismo, llave en mano.
Se desplaza hacia Santa Cruz, y hasta visita el diario de Lázaro, El Resucitado, que viene incluido en el paquete (y también se enfrenta al destino lúgubre del fabricante de cosechadoras).
Entusiasmado con la ciega compra “llave en mano”, Urribarri se compromete a mantener, en sus empleos, a los mismos ministros irrelevantes y secretarios de estado que hoy se destacan como vibrantes aplaudidores, complementarios decorativos de “los pibes para la Liberación”.
Pero Urribarri no es el problema de Scioli. Tampoco lo es Sergio y mucho menos lo es Mauricio.
El problema principal Scioli lo conserva con La Doctora, que se clausura en su rencor unilateral. Con la fantasía estratégica de cumplir el mito bacheletiano.

Final con Bachelet

El mito bacheletianoEntonces continua activa la línea medular que baja La Doctora. Fue descripta en “El Enemigo, El Sucesor y el Esmerilado”, cliquear.
El objetivo consiste en detener, como sea, el avance de Sergio, El Enemigo.
Y si quien llega hasta el final es Daniel, El Esmerilado, que se desangre hasta la llegada como portador de una contradictoria fragilidad.
Para que El Sucesor sea, preferiblemente, Mauricio.
Brinda Mauricio un perfil adecuado. Como próximo adversario deseable. Más conveniente que Hermes Binner, El John Wayne de El Hombre Quieto, que le disputa la franja presentable de la izquierda.
De lo que se trata es de apostar por la ceremonia del regreso. Como el regreso triunfal de Michelle Bachelet, en Chile.
Para que se cumpla con el mito bacheletiano, La Doctora necesita de un Piñera que se sitúe a su derecha, que recomponga el desastre de la economía y que admita el floreo cómodo de una oposición de izquierda. Es Macri quien se parece más a la estampa de ese ideal.
El mito bacheletianoPero no hay que confundirse. Si La Doctora lo prefiere a Macri, como Sucesor, es para que se encargue del ajuste real y masacrarlo después, desde la oposición.
De lo que se trata, también, para cumplir con la epopeya del mito bacheletiano, es de evitar otros encierros. Otras clausuras. Tema de próximas entregas.
Oberdán Rocamora
para JorgeAsisDigital.com
Posted on 13:21 | Categories:

lunes, 7 de abril de 2014

Los sobornos falsos

Después de 14 años absuelven al ex presidente Fernando De la Rúa, a Flamarique y de Santibañez, y a los senadores políticamente congelados.

Los sobornos falsossobre informe de Consultora Oximoron
Redacción Final Carolina Mantegari
especial para JorgeAsísDigital
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“… los hechos motivo de acusación, cuya trascendencia y difusión afectó gravemente la credibilidad acerca del sano funcionamiento de las instituciones de la República y la honra de sus funcionarios, y que por el modo en que fueron presentados -de manera irresponsable, por actores de la época- llegaron a constituirse en una verdad revelada e incontrastable, no han encontrado una mínima corroboración…”
Sentencia del Tribunal Oral Federal N°3
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Introducción
La industria del arrepentimiento

“Pontaquarto hizo del arrepentimiento una pyme”.
Síntesis brillante del senador Héctor Maya, mandato cumplido.
El suyo fue uno de los testimonios más desopilantes de la Causa 857/07, caratulada como “Cantarero y otros s/cohecho”.
Es el caso de los sobornos (falsos) en el Senado de la Nación.
Produjo la renuncia del vicepresidente Carlos Álvarez, y profundizó el fracaso -que se anunciaba- del gobierno de Fernando De la Rúa.
Por los cinco millones de pesos-dólares. Pagados, imaginariamente, para aprobar la Ley de Reforma Laboral.
Un texto “lavado” que -para Oberdán Rocamora- no valía ni cinco mil. Ver “La puerta del infierno”, cliquear.
Pasada la turbulencia del escándalo -nuestro insumo cultural- emerge el turno grave de la indiferencia, aún más escandalosa.
Osiris Alonso D’Amomio
Director – Consultora Oximoron
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El TOF 3

Nadie quiere tomar en serio la magnitud de la sentencia del Tribunal Oral en lo Criminal Federal 3, que integran los inobjetables juristas Miguel Guillermo Pons, Guillermo Andrés Gordo y Fernando Ramón Ramírez.
El TOF 3 que el 23 de diciembre de 2013, después de un año y medio de apabullante oralidad, y de casi 250 testimonios, decidió absolver “de culpa y cargo” a Mario Alberto Flamarique, Ricardo Alberto Branda, Fernando De la Rúa, Fernando Jorge de Santibañez, Augusto José María Alasino, Alberto Máximo Tell, Remo José Constanzo y Mario Luis Pontaquarto.
Y “sin costas”. Se imponen -las “costas”- a la Oficina Anticorrupción. Al Gorro Frigio. Caja boba del Estado.
Los sobornos falsosDesfile de testigos notables. Políticos trascendentes de primer nivel y periodistas formadores de opinión.
Algunos afirmaron tener la certeza que los hechos de corrupción habían existido. Por inferencias, versiones, murmullos. Ficciones conjeturales que carecieron de la menor fundamentación.
Significa confirmar que no pudieron demostrarse los delitos, basados en datos inconvincentes.
Fueron “hechos”, por lo tanto, que nunca ocurrieron.
El lenguaje suficiente para masacrar en los medios a cualquier individuo, resulta insuficiente para masacrarlo en un tribunal.
Más que conceptos, rumores, impresiones o adjetivos, lo que hace falta son pruebas.

Insumo cultural del escándalo

En la cultura argentina, el insumo del escándalo suele ser tan necesario como el insumo de la soja, para la economía.
El escándalo, aquí, es un commodity cultural. Es sólo atemperado por un escándalo superador. Y así sucesivamente.
El inconveniente es cuando la pólvora, intensamente transitoria, accede a los tiempos de la justicia, que mantiene su propio ritmo.
El culebrón de las “coimas en el Senado de la Nación” mantuvo sus momentos elevados de furor institucional.
Primero, por la oportuna genialidad de Hugo Moyano, El Charol, que resistía la aprobación de la Ley, y aludió al recurso persuasorio de “la Banelco”.
Aunque cueste imaginar el pago innovador de coimas a través de la tarjeta de crédito.
Después, por la inspiración literaria de un texto anónimo, leído por el vicepresidente Álvarez en una reunión de la Comisión de Labor Parlamentaria. Fue poco antes de producir el “gesto ético” del 6 de octubre de 2000. Consistió en renunciar inútilmente a la Vicepresidencia de la Nación, en una conmovedora ceremonia del hotel Castelar (y en uno de los éxtasis más estremecedores del “alpedismo político”).
Los sobornos falsosPero como “convivía con la contradicción” -según su propio testimonio- Álvarez atendía el proyecto de volver al gobierno. Cuando el “gesto ético” se apaciguara. En tándem con Domingo Cavallo, el creador de la Convertibilidad que emergía como el ministro providencial de la economía, y que volvía para salvarla, con Álvarez como Jefe de Gabinete, o Premier (ampliaremos, sólo si viene al caso, con el patético diálogo entre De la Rúa y Álvarez, registrado en el tribunal de Comodoro Py; contiene innegable valor histórico).
Otro instante de furor transcurrió en 2003. Cuando ya se lo habían llevado puesto, como una media, a De la Rúa. Ya presidía Néstor Kirchner, por entonces un paladín en la lucha contra la corrupción.
Aquí Mario Pontaquarto, el Tato, en su “supuesta” condición de protagonista, ofrendó la atractiva historia para una revista semanal.
Entonces Pontaquarto peregrinó después con su mercadería por los despachos decisivos. De la mano de Daniel Bravo, El Hijo del Profesor, El Tato estuvo con el Jefe de Gobierno, Aníbal Ibarra (que tiene pendiente una “posible comisión de delito por falso testimonio”) y con el Primer Ministro Alberto Fernández, El Poeta Impopular (ampliaremos, también solo si viene al caso, con los invalorables testimonios de Cafiero, Bravo, Fernández, Morales Solá, etc.).

Romanticismo

Al concluirse la primera parte del Informe Oximoron, aún no se registró el pedido de disculpas al ex presidente Fernando De la Rúa. Lo reclama. Es un gesto lícito de romanticismo reparador.
Tampoco, que se sepa, su partido, la Unión Cívica Radical, planifica ningún acto de desagravio a su vituperada figura.
Los sobornos falsosEntre enigmas, los abundantes maliciosos sospechan que algunos radicales venerables, en coincidencia con los apurados peronistas, se confabularon expresamente para derrocarlo (ampliaremos). O por lo menos para que el presidente distraído, de una vez por todas, renunciara. Acosado como estaba por el desprestigio de las corrupciones inflamadas. Y por las manifestaciones violentamente desesperadas que aportaban muertos. Cuando Cavallo debió irse después de haber hecho el peor negocio político de su vida. Al llegar como salvador, pero para comprarse la quiebra definitiva.
Y cuando De la Rúa, ya sin vestigios de romanticismo, debió treparse a aquel helicóptero emblemático, expresionista y final.

Los congelados

Tampoco se planifican desagravios públicos, ni reivindicaciones morales, para los difamados senadores peronistas, mandatos cumplidos.
Los que padecieron el congelamiento de sus proyectos personales. Durante 14 años.
Augusto Alasino, de Entre Ríos; Remo Constanzo, de Río Negro; Alberto Tell, de Jujuy; y Ricardo Branda, de Formosa.
Los resignados al escarnio se la bancaron y mantuvieron la asistencia casi perfecta en las dilatadas sesiones. Transcurrían en el subsuelo de Comodoro Py, donde acontecían los testimonios de patriotas que aguardan la respectiva valoración histórica.
Los sobornos falsosHubo, sí, dos ausentes. El senador Emilio Cantarero, de Salta, El Seductor Trunco, que quedó técnicamente “fuera de juego”. Por falta de lucidez.
El otro ausente fue el senador radical por Mendoza. José Genoud, El Flaco. Un precipitado ostensiblemente influenciado por la humillación y los conflictos personales. Prefirió inclinarse por el tango menos aconsejable. El del suicidio.
¿Continuará?
Carolina Mantegari
para JorgeAsisDigital.com
Redacción Final/Informe Oximoron
permitida la reproducción sin citar la fuente.
Posted on 14:42 | Categories:

Entre Tigre y Barracas

SERGIO, MAURICIO Y DANIEL (2da. Época): Ramón Puerta tiende un puente político entre Massa y Macri.

Entre Tigre y Barracasescribe Oberdán Rocamora
Redactor Estrella, especial
para JorgeAsísDigital
De los tres personajes de “Mauricio, Daniel y Sergio” (cliquear), consagrada miniserie del portal, el que la tiene peor es Daniel Scioli, el Líder de la Línea Aire y Sol I. En simultáneo es también quien la tiene mejor.
Peor, por los esmerilamientos perceptibles que el positivista debe soportar. Trabas innumerables que La Doctora suele plantarle. Con la invención de los rivales internos y la agitación de conflictos gremiales que logran el propósito de desgastarlo. Pero que al mismo tiempo lo consolidan. Dialéctica pura. El desafío de explicar a Hegel a través de Scioli, y la ideología del vitalismo milagroso. Aire y Sol. Coppertone para Todos, cliquear.
Mejor porque, si Daniel llega al final, es por el respaldo plácido del Partido Justicialista Vegetal (PJV). En adelante, tiene sólo que dejarse llevar por la propia estructura que le facilita el trabajo territorial.
Los “gobernadores atragantados” (cliquear) hoy pueden ayudarlo a Scioli a salir segundo con decorosa indignidad. Aunque mantiene reservas “de fe y de esperanzas”, para ser el primero. No obstante las encuestas, al cierre del despacho, hoy no lo favorecen (ampliaremos con un próximo estudio de Consultora Oximoron).
Casualmente, es la estructura (la que tiene servida Scioli, con el PJV), lo que les falta armar a Sergio Massa, Aire y Sol II, y a Mauricio Macri, El Niño Cincuentón. La cuestión transitoriamente se simula con la prioridad de la televisión, que es, en definitiva, lo que más importa hoy en política. Comunicar, aparecer, decir. Para ser. Ontología que lo hubiera desconcertado a Heidegger.
Entre Tigre y BarracasOtro desafío: explicar a Heidegger a través de Massa y Macri.

La Renovación de la Permanencia

Uno, Sergio, titular de la Franja de Massa, el cuadro mimado por las encuestas, se proyecta desde el Frente Renovador. Así se proponga, en la práctica, a renovar la permanencia. Junto a un combinado de patriotas que revolotean a su alrededor y se enrolan detrás del carisma.
El conjunto massista recrea alguna nostalgia del menemismo. Como aquel Menem del 88, pero sin patillas rosistas ni ropa brillante.
Pero Sergio les hace creer a todos los enrolados en la Franja de Massa que les hace caso. Incluso, que los toma en serio, aunque en realidad, según nuestras fuentes, el muchacho apenas si le hace caso al influyente “malenismo”.
Pese a la presencia tutelar de Tito Lusiardo, alias Juanjo, el jefe de la campaña de Sergio es Sergio.
Y el massismo, o sea la Renovación de la Permanencia, es, hasta hoy, lo que dice o hace Sergio y su circunstancia. A través de sus acertadas sobreactuaciones que lo colocan en el primer plano. Evidencia que habilita el admirable armado de filas de empresarios emocionados, que lo surcan para ofrecerle sus aportes generosamente espirituales.

El caputismo-macrista

El otro, Mauricio, adopta el cuento ameno de la Tercera Vía, y se proyecta a través del PRO, agrupación gerencial que sostiene el macri-caputismo, que se transforma en caputismo-macrista.
Con su tácito diagrama vertical, que los mantiene, allá arriba, a los amigos de la vida. Mauricio, El Niño Cincuentón, y sobre todo Nicky, Numerario de la Logia Neumann.
Entre Tigre y BarracasEn un peldaño visible, situado más abajo, se encuentra el imaginario caudalosamente agotable de don Jaime Durán Barbas, El Equeco. Con su arsenal numerológico de encuestas de entrecasa y los efectistas “focus groups”. Es el rebusque que imponen los consultores como de gran utilidad -sobre todo para facturar- y que le preparan a El Equeco sus dos colaboradores. Productores de las enseñanzas estratégicamente medulares que aplica Marcos Peña, El Perfil Bajo Bajito. Mientras Horacio Rodríguez Larreta, El Carismático de Pompeya, instrumenta la acción del gobierno local que sacó chapa de buena gestión con la magia del MetroBus. Aparte, El Carismático de Pompeya distribuye los diversos lineamientos para el resto de los gerentes encuadrados. Los que suelen dedicarse a criticar interiormente los deslizamientos nacionales que se le ocurren, con suerte relativa, al inspirado Emilio Monzó, El Diseñador. A veces en tandem con Humberto Schiavoni, El Desarrollista Moderno.
Mientras tanto Mauricio pregona los atributos especulativos de la Tercera Vía por donde interesa. Los medios de comunicación. Como la señora Gabriela Michetti, La Princesa de Laprida, y la señora María Eugenia Vidal, La Chica del Flores de Evaristo Carriego.
Pero trasciende que El Niño Cincuentón hoy se siente tironeado. Tentado, operado, por las posturas severamente antagónicas.
Una, la más notoria, lo instiga a cesar seducido por las teorías que aluden al inevitable turno (engañoso) del “no peronismo”. Le admite alucinar con los cantos de sirena nutrida, como los salmos mediáticos de la señora Elisa Carrió, La Empresaria en Demoliciones (que nunca sabe qué hacer con los escombros que produce). O por las incitaciones inteligentes de Oscar Aguad, El Radical Amarillo, o del pragmático Coti Nosiglia, el Ex Richelieu que mantiene el exclusivo objetivo de ganar. Y colmar a su partido de psicopedagogos y abogados de concejales, intendentes, legisladores. Para conformar el ogro indispensable del aparato.
La movida consiste en lograr que Mauricio pueda ser finalmente aceptado por la progresía inmaculada de UNEN, amontonamiento que prepara su próximo recital para el 22 de abril. Aunque no puedan desprenderse de las imágenes desastrosamente tutelares de Álvarez, El Chacho, y de Fernando de la Rúa, El Reivindicado, aunque no se atrevan a reivindicarlo (ampliaremos).
Pero aún Hermes Binner, el John Wayne de El Hombre Quieto, suele echarle el antiguo flit a las ambiciones presuntas de Macri. Como le echa también flit Fernando Solanas, El Dirigente Universitario.

Entre Tigre y Barracas

Entre Tigre y BarracasPero otra postura lo tienta, a El Niño Cincuentón, a “arreglar con Sergio”. Una idea que La Doctora -de repente una dama cordial- nunca toleraría.
Sergio es, precisamente, el problema principal de Mauricio. Aunque también Sergio podría ser también la solución. Para ambos. Si se entienden, como ya se entendieron en 2013, se resolverían dos territorios fundamentales.
Uno, Buenos Aires, la provincia (inviable), el bastión de Sergio.
El otro es el Artificio Autónomo, el bastión de Mauricio.
Trasciende que el ex gobernador Ramón Puerta, y presidente por tres días, extiende un activo puente automovilístico entre las nuevas oficinas de Tigre, donde atiende Massa, y las de Barracas, donde atiende Macri.
Avanza, entre Tigre y Barracas, en la extraña gestación de una interna nacional, a los efectos de consagrar la fórmula Massa-Macri, o Macri-Massa.
Ambos, mientras tanto, se diferencian (siempre por los medios). Se dedican alguna chicana, pero mantienen la alternativa en carpeta. Sin intentar cerrar nada, por lo menos hasta después del mundial de fútbol.

Territorios

La cuestión de la capital. Para constar en actas, Sergio armó un acto con figuras relativamente movilizadoras. Como Alberto Fernández, El Poeta Impopular (que oportunamente fue al Tigre para negociar en nombre de Scioli pero prefirió quedarse). De Alberto Iribarne, El Embajador que no Fue, y Daniel Arroyo, Ex Alicista.
Tres ex funcionarios del cristinismo, como Sergio. Perfectamente pueden pasar todos como grandes “renovadores de la permanencia”.
La cuestión de la provincia (inviable). Si arreglan, Sergio resolvería el dilema político-familiar que se le presenta a Mauricio con Jorge Macri, El Primo (que era) Pobre, hoy mini-gobernador de Vicente López.
Entre Tigre y BarracasAparte podría blanquearse, de una vez por todas, la excelente relación triangular que Sergio mantiene con Rodríguez Larreta. Al extremo de asegurarse (casi) que el Carismático de Pompeya es el hombre ideal de Sergio para el Artificio Autónomo.
Aparte, a Mauricio se le ahorraría el esfuerzo titánico por armar algo trascendente en la provincia (inviable). Problemática que dista de resolverse sólo con declaraciones en emisiones de cable y los focus de El Equeco. En el intento conquistador, hoy sacrifican a la vice jefa de gobierno, La Vidal, la chica que evoca a Evaristo Carriego.

Final con flit

Lejos está el Portal de hostigar el entusiasmo de Ramón Puerta (que se recupera de una operación brutal para destruirlo, impulsada desde el máximo nivel y por cadena nacional, con denunciantes sobornados que se arrepienten). Pero en los alrededores de Sergio y de Mauricio se encargan de tirarle espeso flit a su idea superadora. Para enturbiar el puente entre Tigre y Barracas.
Si los consultan, Sergio y Mauricio lo van a desmentir, dirán “son locuras de Puerta”. Como corresponde a dos políticos que aprendieron el oficio.
Entre Tigre y BarracasPor otra parte, Sergio aguanta también las operaciones bien intencionadas de Eduardo Duhalde, El Piloto de las Tormentas (generadas).
Duhalde quiere acercarlo a Sergio, en cambio, con Daniel. En nombre de la unificación del peronismo superador.
Una idea que recibe flit, según nuestras fuentes, desde todos los costados.
Oberdán Rocamora
para JorgeAsisDigital.com
Posted on 13:13 | Categories:

Alfonsín y el camino de Frondizi

En general, en la Argentina, el que se muere pierde.

Alfonsín y el camino de Frondiziescribe Oberdán Rocamora
Redactor Estrella, especial
para JorgeAsísDigital
Ironía sutil del destino. A cinco años de su muerte, Raúl Alfonsín sigue el camino histórico de Arturo Frondizi. El de la previsible idealización nacional.
En general, en la Argentina, el que se muere pierde.
Pero en los casos de Frondizi y Alfonsín la muerte, en cambio, dignifica. Agiganta. Mejora. Enaltece. Hasta consolidar la magnitud de estadistas.
Una categoría que a ambos -en vida- les costó que les reconocieran.
Difusas veleidades del oportunismo interpretativo.
Resulta que ahora se reivindica en exceso a don Arturo Frondizi (Ver “Frondizi y los iluminados”, cliquear).
Se valoran las tesis del desarrollismo, que en su momento se descalificaron.
Lo rescata desde Eduardo Duhalde, El Piloto de Tormentas (generadas), hasta Mauricio Macri, El Niño Cincuentón. O Roberto Lavagna, La Esfinge.
A la hora de buscar un ejemplo memorable se recurre, para salir del paso, al pobre Frondizi. Pero en el podio de los rescatados ya se encuentra también don Raúl Alfonsín.
Alfonsín y el camino de FrondiziEn el país donde siempre se finge hablar en serio, la unanimidad en el elogio comienza a ser sospechosa.

Transformadores

El Frondizi transformador que hoy se mitifica es aquel que, en alianza con el peronismo proscripto, y con la franja del radicalismo intransigente, gana las elecciones de 1958. Junto a Alejandro Gómez, venció a don Ricardo Balbín, un prócer venerable pero menos valorado. Destacado por la actitud de un salto. Del abrazo con Perón y del discurso sentido (el “viejo adversario” despedía “a un amigo”).
Aludir a Frondizi implica homenajear también al influyente Rogelio Frigerio, El Tapir.
Pero los desarrollistas fueron desalojados del gobierno en marzo de 1962, a los empujones. Después de haber padecido la intolerancia estúpida de 23 planteos militares. La sortija del cargo presidencial, sin el menor poder, iba a quedar para el olvidable José María Guido. Una suerte de Raúl Lastiri de los sesenta. Un anticipatorio Bordaberry local.
Siempre con el peronismo proscripto, en 1963 triunfó el radicalismo “del pueblo” con Arturo Illia. Con apenas el 22 por ciento de los votos. Guarismo que repetiría Néstor Kirchner, El Furia, otro repentino desarrollista. 40 años después.
Sin embargo el Frondizi que fervorosamente suele rescatarse como estadista visionario cierra el esplendor de su vida pública en 1962. Aunque el pobre no se murió ese año, como le hubiera convenido. Cuando tenía 54. Al contrario, don Arturo decidió sobrevivir 33 años más. A los efectos de cesar recién en 1995, a los 87.
Son 33 años de vida que los idealizadores contemporáneos, para no complicarse, prefieren no registrar.
Por más que Frondizi apoyó con Frigerio al Perón que retorna triunfalmente en 1973, el ingrato General decidió no entregarle a los desarrollistas el manejo de la economía. Optó por José Ber Gelbard, El Soviético.
Alfonsín y el camino de FrondiziY por más que en 1976 ambos (Frondizi y Frigerio) aguardaban, con resignada complacencia, la irrupción irremediable del facto, los militares -también ingratos- tampoco tomaron en serio las recetas milagrosas del desarrollismo, para sacarnos del estancamiento. Optaron por don José Martínez de Hoz. Para facilidad conceptual de los analistas maniqueos de la izquierda, que en su indolencia aún interpretan que el golpe de marzo de 1976 se efectuó para implantar un modelo económico neoliberal.
Macanas. Los facciosos providenciales (que se entregaban a la prioridad de la carnicería) llegaban con el cuento de “achicar el estado para agrandar la Nación”. Pero no achicaron un pepino. Al contrario.
La transformación de la economía transcurrió exitosamente durante el facto de Chile. Pero no tuvo el menor lugar durante el facto argentino.
Otra prueba que acentúa las diferencias entre los procesos de Argentina y de Chile. Distancias que aquí no la certifican los demócratas. La brindan los golpistas.
En Chile se mató con énfasis, pero se ordenó la economía. En la Argentina sólo se mató, a canilla libre, pero destruyeron también la credibilidad y la economía se fue al descenso.
La transformación (que hoy se descalifica) debió encararla Carlos Menem. Desde las dificultades de la democracia, junto a Domingo Cavallo, su Frigerio personal.
(Es de esperar que en un par de décadas, y a partir de la dinámica patológica, Menem sea también otro idealizado. Para seguir el camino tardío de Frondizi y de Alfonsín).

Paradojas

Alfonsín y el camino de FrondiziDespués del derrocamiento, los desarrollistas sólo quedaron vinculados al manejo del poder como consecuencia del manejo ideológico del diario Clarín. Cuando Clarín aún no era ningún Grupo (Ver, al respecto, “Diario de la Argentina”, novela maldita del director del Portal).
En los setenta, los aventureros de los otros partidos les tributaban alguna importancia a la dupla Frondizi-Frigerio sólo para aparecer entre las páginas de Clarín.
Hasta que Héctor Magnetto, el destacado “tenedor de libros”, a los 35 años, no tuvo reparos en asumir pragmáticamente la ética de la traición (a Frigerio). Para entusiasmar a la señora directora Ernestina con la perspectiva de sacarse de encima a los desarrollistas molestos. Se imponía expulsar a los fastidiosos. Por entonces todos creían que Clarín era el diario del desarrollismo cuando ocurría, en realidad, lo contrario. Si el desarrollismo mantenía alguna remota vigencia era por manejar las páginas de Clarín.
En cuanto Ernestina, de memoria, en un discurso de aniversario dijo que “Clarín no tenía más amigos privilegiados”, las ideas desarrollistas se fueron al precipicio. Quedaron depositadas en la marginalidad minoritaria de la lona.
Pero aún transcurría 1981 y aún ni Frigerio ni Frondizi proyectaban morirse. A don Arturo le quedaban 14 años que es preferible olvidarlos. Descartarlos para tranquilidad de los idealizadores de entrecasa. Y a don Rogelio le quedaban 25 años más.
Debe aceptarse que ninguno de los dos la pasó nada bien durante el gobierno del doctor Alfonsín. En el tramo de “la democracia recuperada”. Peor aún, puede asegurarse que, cuando se lo quería hacer engranar al “Gallego Alfonsín”, bastaba con compararlo con Frondizi. Quien completaba, a esa altura, la parábola que envolvió su vida como una paradoja. Y que incita a sospechar que el ejercicio de la política es letal para los intelectuales de vanguardia. Aunque tuvieran -como Frondizi- una arquitectura superior.
Alfonsín y el camino de FrondiziPorque aquel Frondizi progresista que en los sesenta pretendía modernizar se había convertido en los ochenta en un viejo reaccionario, que se recostaba sobre la derecha menos racional, manifestaba contra el divorcio y era, para los periodistas especializados (como el que escribe), la mejor fuente para tratar el latente tema militar. En voz baja, como en susurros. Sobre todo a partir de las ceremonias rupturistas de los carapintadas que generaron aquella semana santa de 1987. Con el epílogo que resultó fatal para la credibilidad del gobierno alfonsinista. Y para las ambiciones de permanencia. De implantar el Tercer Movimiento Histórico que se diseñaba desde el Grupo Esmeralda. A los efectos de superar al imposible peronismo que -en otra paradoja- se renovaba. A partir del modelo alfonsinista que culturalmente lo colonizaba.
Desprestigiado, debajo del olvido, don Arturo murió finalmente en 1995. En la plenitud del menemismo que se reelegía, justamente, gracias a la indulgencia interesada de Alfonsín. Que facilitó, como gran estadista, el Pacto de Olivos que deja algunos puntos más enigmáticos que oscuros, para tratar entre la perversidad de otro despacho (consultar al respecto a Luis Barrionuevo, Coti Nosiglia, Carlos Corach, Gabriel Romero y Hugo Anzorregui).

Alfonsín, modo de empleo

Ironías de la historia. Hoy Alfonsín se encuentra en el mismo camino de la canonización que lo estampilló a Frondizi como el gran estadista incomprendido.
No hay quien deje de rescatar al “padre de la democracia” y hasta el prolífico escritor Eduardo Duhalde lo hizo protagonista de su último libro.
Alfonsín y el camino de FrondiziEl cristinismo se propone absorber lo más redituable de Alfonsín con una multiplicidad de homenajes que comenzaron en vida. Cuando don Raúl, para ser exactos, ya era un opositor inofensivo que mostraba las huellas implacables del deterioro físico. Y cuando La Doctora, delante de las cámaras de la cadena nacional, le tomaba la cabeza, con una sobreactuación de maternal ternura, mientras inauguraban un busto que ni siquiera -pobre- se le parecía.
Hasta en el campeonato de Fútbol se disputa la copa Raúl Alfonsín. Modo de Empleo, para todos y todas.
Oberdán Rocamora
para JorgeAsisDigital.com
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lunes, 31 de marzo de 2014

La guerra privada y la sociedad rehén

"Los otros muertos", de Manfroni y Villarruel, y el reverso cultural del "Nunca Más".

La guerra privada y la sociedad rehénescribe Carolina Mantegari
Editora del AsísCultural,
especial para JorgeAsísDigital
“Los otros muertos”, de Carlos Manfroni y Victoria Villarruel, intenta representar, con suerte relativa, el reverso cultural del “Nunca Más”. Pero induce a tratar, por definitiva vez, el trillado “género literario de los ’70″ (según la acertada concepción de Pablo Avelluto). El calificativo “trillado” nos pertenece.
No obstante, la guerra privada de los años ’70 parece ser literariamente inagotable. Equivalente -para la producción literaria de Francia- a la ocupación alemana de los ’40. Fenómenos que cuesta superar.
En nuestro caso, un conjunto de textos gravitantes permitieron reflejar aquella guerra privada. Desde el punto de vista, parcial y testimonial, de la militancia. O del humanitarismo, el refugio adoptado por los intelectuales que primero fueron militantes y después se entregaron a la aventura de testimoniar las peripecias del combate.
Se asiste entonces a una multiplicidad de textos. Reiterativos e innumerables. A los efectos de diseñar un balance con algún rigor sólo quedan cinco o seis libros indispensables para entender la época, siempre desde el enfoque de la militancia, objetivamente tendencioso. El abanico puede abrirse con el clásico “Ezeiza”, de Horacio Verbitsky, o con “Recuerdo de la Muerte”, de Miguel Bonasso, o con los densos tomos de autoayuda revolucionaria que reflejan “La Voluntad”, de la dupla Anguita-Caparrós. Habría que incluir también el menos divulgado “Monte Chingolo”, de Gustavo Plis-Sterenberg, que trata la etapa desesperada del ERP y el suicidio del ataque entregado. Y sobre todo “La buena historia”, novela de José Amorim que pasó literalmente inadvertida.
Se trata de títulos liminares que fueron complementados por un par de excelentes biografías. Como “Todo o Nada”, de María Seoane, dedicada a la peripecia de Roberto Santucho, y especialmente “Galimberti” de la dupla Cavallero-Larraqui. Debieran rescatarse también, para tener una idea más acabada del delirio, las Memorias de Gorriarán Merlo, que resultan más nutritivas que las justificaciones literarias de Roberto Perdía. Sin desdeñar tampoco otros productos menos ambiciosos, y bastante bien fundamentados. Como el meticuloso trabajo que indaga en el período clave del diario “Noticias”, de Gabriela Esquivada. O “Doble condena”, de Alejandra Vignolles, con un sobrio y ajustado relato sobre la epopeya de Roberto Quieto.

Excesos de la represión y de la reparación

La guerra privada y la sociedad rehénEsta literatura parcial sobre los ’70 no tuvo una relevante vocación por la autocrítica. Pero sirvió como base anticipatoria de la onda oportunamente reivindicativa que el kirchnerismo venía a instaurar. Con una penitencia explícita hacia los excesos de la represión que derivaría, penosamente, en los excesos de la reparación.
Incluso La Cámpora (hoy tratada por Sandra Russo en “Fuerza propia”), organización que apuesta por la continuidad del kirchnerismo, mantiene también un origen expresamente literario. Es “El presidente que no fue”, acaso el texto menos afortunado de Bonasso, que supo instalar la nostalgia por la revolución que pudo haber ocurrido. Si Perón (la presencia inmanente que revolotea en todas las obras), al circunstancial Cámpora, le hubiera permitido continuar con la presidencia prestada en 1973.
La moda literaria de los ’70 se extendía, en consonancia con la política emblemática que implementaba Néstor Kirchner, que descolgaba cuadros mientras reponía los rencores de la problemática que el menemismo, en su error, creyó haber superado por decreto.
En simultáneo, y por acumulación, la onda alcanzó la extraña monotonía del agotamiento. Hasta registrarse un cierto desencanto por la cantinela monocorde de la denuncia. Y un cansancio por la reiteración esquemáticamente testimonial de los dolores que abrumaban, e iban a construir la necesidad de una réplica.
Los que no se sentían representados por la facilidad interpretativa, y que atendían -seamos justos- las razones del otro bando. Y a los que no se podía cargar con la incómoda estampilla de “genocidas”.
Consecuencias previsibles de la desigual guerra privada. Desatada, en los setenta, entre las organizaciones radicalmente revolucionarias y las institucionales fuerzas armadas que descendieron históricamente hasta utilizar la imperdonable metodología similar. El espanto del terrorismo faccioso fue superado, al fin y al cabo, por la virulencia del terrorismo estatal.
Las espectaculares acusaciones violentamente recíprocas de ambos contendientes dejaron afuera al enorme sector de la sociedad, que quedaba en carácter de rehén. La sociedad que los padecía a ambos. Con ciudadanos que pagaban impuestos y se disponían, a pesar de todo, a trabajar y hacer lo suyo, a disfrutar de los atributos que les garantizaba el preámbulo, amar y tolerar el peso de los días mientras sonaban los estampidos. Y que iban a ser sindicados como cómplices por no escuchar los gritos anulados de las torturas, por no tomar oportuna consciencia de las desapariciones. Es precisamente la sociedad rehén, de la guerra privada, la que aguarda, hasta hoy en vano, su respectivo tratamiento literario.

La otra mirada

La guerra privada y la sociedad rehénLa literatura de la réplica, o de la reacción, dista de ser necesariamente reaccionaria.
Si se rastrean sus orígenes, debiera citarse al periodista Carlos Manuel Acuña, con su irregular “Por amor al odio”. Un texto militante pero al revés, plagado de indignaciones básicas. Fue el que permitió inferir la existencia de un mercado amplio y disponible, que aguardaba, en condiciones de consumir otra interpretación de los mismos hechos.
Aquí se impone rescatar los libros iniciales de otro periodista, Juan Bautista Yofre, siempre signado por el encanto del enigma. Con textos exitosos como “Nadie fue” y “Fuimos Todos”, hasta llegar a “El Escarmiento”, el ensayo más logrado de la serie que se eleva como indispensable para indagar los fundamentos de la otra versión.
Conjuntamente con la obra de Yofre, debiera rescatarse también la literatura de Ceferino Reato. En especial la “Operación Traviata”, que alude al inconcebible asesinato de José Rucci, que Montoneros aún no tuvo la franqueza ética de asumir, aunque a esta altura sea innecesario. Con “Traviata”, Reato produce un enfrentamiento tácito entre intelectuales desconfiados que se sospechan, más que un debate teórico inspirado en la diferente interpretación política. Categorías que complementa con “Disposición Final” donde se alude a entrevistas del autor con el General Videla. Y sobre todo al espantoso asunto contable de los muertos. Si fueron 7 mil o los canonizados 30 mil.
La noción del arrepentimiento ético -que deriva en hecho literario- es aportada por Héctor Leis. A través del intenso “Testamento de los ’70″. En Leis, el deseo catártico de esclarecimiento se presenta como una reconfortante autocrítica, aunque, en el fondo, aquí nadie quiera ya discutir, ni corregir más nada.
Para cualquier estudio medular, el texto de Leis podría tomarse como una continuidad de “Montoneros, la soberbia armada”, de Pablo Giussani, publicado hace treinta años atrás. Durante el esplendor de “la democracia recuperada”. Años de Alfonsín.
Es entre esta franja de la reacción, desde el otro ángulo, otra campana o mirada, donde debiera situarse también a Carlos Manfroni. Con el efectismo explícito de su opus “Montoneros, soldados de Massera”. Aquí Manfroni brinda la información, siempre atractiva, a veces indigerible, que convoca a consolidar las manías conspirativas que infortunadamente cautivan.
La guerra privada y la sociedad rehénEn dupla con Victoria Villarruel, ahora Manfroni insiste con esta onda literaria de la revisión. Con la réplica lícita que reclama por el respeto hacia sus propios muertos, los “civiles del terrorismo”, con quienes la historia considera que “está en deuda”. “Los otros muertos” se inicia con el razonamiento típico de los revisionistas que reclaman la imposible equiparación. E incluye, en su primera parte, las selectivas historias de fácil conmoción, que ilustran la obviedad del propósito. Como la del asesinado ex ministro Mor Roig, que desacomoda hasta a los radicales. Y se cierra con la lista anunciada de las 1.094 víctimas. El reverso cultural del “Nunca Más”. Con los muertos que no tuvieron, al menos hasta hoy, el menor espacio moral para que florezca ningún tipo de reconocimiento. Editó Sudamericana, 319 páginas.
Carolina Mantegari
para JorgeAsisDigital.com
permitida la reproducción sin citar la fuente.
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El Enemigo, El Sucesor y El Esmerilado

SERGIO, MAURICIO Y DANIEL (2da. Época): “A veces una huelga/ les arruina el alma” Mario Benedetti.

El Enemigo, El Sucesor y El Esmeriladosobre informe de Consultora Oximoron
Redacción Final de Carolina Mantegari,
especial para JorgeAsísDigital

Introducción
Bajada de línea

Designarlo como enemigo a Sergio.
Preferirlo como sucesor a Mauricio.
Esmerilarlo a Daniel.
En su resistente declinación, el cristinismo logra mantener, pese a la plenitud del desgaste, el control de la iniciativa. Impulsa delirios de relativa magnitud que despiertan perplejidad y admiraciones.
Niega el ajuste que en simultáneo ejecuta.
Desmiente su propia mentira sobre el crecimiento.
Tergiversa con desenfado la realidad para construir la realidad del circuito cerrado. A través de la producción permanente de microclimas. Con la fantasía que aún pueden quedarse. Con la pretensión de dominar. Y -curiosamente- domina.
Nada más rotundo que el cristinismo para conocer las limitaciones de la dirigencia (y la sociedad) argentina.
Osiris Alonso D’Amomio
Director- Consultora Oximoron
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1.- Milton compite con Juanjo

Entre tanto desvarío el cristinismo debe, invariablemente, comerse una huelga.
Es precisamente aquí donde la bajada de línea, con que se inicia el informe, adquiere ribetes de patología.
Es cuando Milton Capitanich, El Premier, un gobernador que supo dilapidar el imaginario de un cuadro sensato, destruye su credibilidad para competir en la práctica con Tito Lusiardo, alias Juanjo.
Porque Capitanich emerge como el jefe (involuntario) de la campaña presidencial de Sergio Massa, Aire y Sol II. Al extremo de sindicarlo como el verdadero beneficiario. Instigador del próximo paro del 10 de abril, que amenaza con ser importante. Garantía exclusiva de paralización, que invoca un clásico poema de Mario Benedetti.
“A veces una huelga/ les arruina el alma”.
El Enemigo, El Sucesor y El EsmeriladoPor lo tanto Capitanich, para complacer a La Doctora, acentúa el carácter de enemigo que se le asigna a Massa.
De los tres protagonistas de la miniserie, en esta segunda época es Massa quien desafía el poder cristinista (que supo compartir). Y hasta se atreve a modificarles los ejes de la agenda.
En su error, Capitanich y la prensa subsidiada del cristinismo lo suman gratis, a la Franja de Massa, como de paso, a Hugo Moyano, El Charol, y al progresista Michelli. Como sí ambos mantuvieran la misma posición de Luis Barrionuevo, el Viejo Harry (como lo llamaba Triacca). Quien, de apoyar como presidenciable a De la Sota, pasó a apoyarlo a Massa.
Sin percatarse, acaso, que De la Sota se replegó, es cierto. Pero fue sólo para tomar aire renovado y abrir otra ventanilla. Para las filas del peronismo disperso.

2.- Miedo de Crecer

Mauricio Macri, El Niño Cincuentón, suele elevarse como la apuesta más consistente de La Doctora.
Pero la jugada está tan divulgada que ya la trafica cualquier locutor del cable.
Aquí Oximoron se permite dudar. Significa no comprar el cuento de que La Doctora quiere que el próximo turno (engañoso) este reservado para el “no peronismo”.
No hay que creer ni en la renguera del perro ni en las tribulaciones estratégicas de los peronistas. Siempre -según el Informe- “la mandan cambiada”.
El Informe se permite impugnar también otra idea instalada. Que si se viene nomás el turno “no peronista” es una consecuencia exitosa, calculada por la inteligencia perversa de La Doctora.
Al contrario, si en 2015 se impone la “acción y aventura” del “no peronismo” será como reflejo pavloviano de los desastres seriales que deja, como balance, la desperdiciada década Kirchner-cristinista.
Los “no peronistas” tendrían -como evaluación- que cuidarse. Sin permitir que prospere el relato que les tergiverse la eventual victoria. El regreso al gobierno. A la acción y -como siempre les corresponde- la aventura.
Como expresión institucional del macricaputismo, el PRO es un conglomerado gerencial de amarillos que evocan el “Miedo a volar”.
El Enemigo, El Sucesor y El EsmeriladoEs el título de la novela de Erica Jong. En el PRO lo que aparece, en cambio, es el Miedo de Crecer. Abunda una cierta ineptitud estructural para proyectarse nacionalmente. Les permite el florecimiento de la nostalgia anticipada, por la pequeñez perdida.
Con Macri fuera del juego local comienza a cimentarse el riesgo interno por la sucesión, en el Artificio Autónomo de la ciudad.
Son muy pocos los que se muestran convencidos que el sucesor deba invariablemente ser Horacio Rodríguez Larreta, El Carismático de Mataderos y Soldati.
Para liberarle de dificultades el ascenso, incluso despacharon a la abnegada señora María Eugenia Vidal, La Muchacha del Flores de Girondo, para pregonar en la provincia (inviable), con suerte relativa, sobre los atributos del macricaputismo.
Aparte, a la señora Gabriela Michetti la tienen muy entusiasmada con el proyecto nacional. Y con la potencia de su vínculo político amistoso con Ernesto Sanz, La Esperanza Blanca (cliquear). Es el radical que los macricaputistas ambicionan mantener como compañero de fórmula de Mauricio. En segunda vuelta, sería -confirman- invencible.
Sería lo mejor, en todo caso, para Horacito El Carismático. Porque el acercamiento con los radicales les permitiría anular los efectos nocivos de la candidatura de Martin Lousteau, El Noble Victoriano. O de la señora Elisa Carrió, la Empresaría en Demoliciones. Alcoyana.
La activación del acercamiento entre los radicales y el PRO es resistido, hasta hoy, sólo por los socialistas que pesan. Los mormones de Santa Fe.
Los que ya saben que “Reutemann va por Binner”.
Significa confirmar que si Hermes Binner, el John Wayne de El Hombre Quieto, es el candidato a presidente del amontonamiento UNEN, Reutemann, Mister Universo 1962, va a esmerarse por acompañarlo a Massa, como vice.
El Enemigo, El Sucesor y El EsmeriladoY si Binner se baja del caballo presidencial para cuidar el territorio, y erigirse como gobernador de Santa Fe, Reutemann, según nuestras fuentes, se decide entonces a pelear por la gobernación.
En una interna de descendientes de inmigrantes suizos que amenaza con ser apasionante. Con fondo entretenido de balazos, cadáveres contables y bunkers protegidos por sus propios dueños.

3.- El Milagro Scioli

Los docentes, para Daniel, resultaron finalmente peores que los policías para De la Sota y Binner. Corporaciones peligrosas.
Daniel sabe que no puede ser el sucesor con La Doctora en contra.
Pero la “Madre de todos los argentinos” se dispone a horadarlo. Esmerilarlo torpemente mientras percibe que no tiene a ningún otro mejor que Daniel, al menos para que le cumpla el rol de Duhalde, El Piloto de Tormentas (generadas).
Como Scioli, el Líder de la Línea Aire y Sol I, representa un inconcebible milagro político de sobrevivencia, con seguridad va a llegar a la conversación final. Aunque se encuentre, para el profano, lacerado.
Pero sin aniquilar nunca su “fe, su esperanza”. La ideología del vitalismo que le dio ostensibles resultados, y le permite ir “siempre para adelante”. Y sortear los precipicios.
El Enemigo, El Sucesor y El EsmeriladoA Urribarri, El Padre del Marcador de Punta, en cambio, hay que esperarlo.
Es un enigma indescifrable, y aún no comenzó a rodar. Le falta demostrar que su único atributo no es el desconocimiento.
Pero los plazos se reducen. Y ni Domínguez, El Lindo Julián, ni Florencio Randazzo, El Loco, superan el techo de la provincia (inviable) de Buenos Aires.
Para colmo, hablar de Zannini, El Cenador, como candidato, es una travesura del lenguaje. Aunque se lo haga cerrar el emotivo acto de la ESMA, y el chinito despunte con una estudiantina verbal de colegio secundario. Como si fuera todavía aquel preso olvidado, casi irrelevante, que se diseña entre las páginas de la biografía que le dedicó Eduardo Zanini. Casi un homónimo que, en otro exceso inexplicable del lenguaje, se atreve a calificarlo, al Cenador, como “el inventor del kirchnerismo”.
Carolina Mantegari
para JorgeAsisDigital.com
permitida la reproducción sin citar la fuente.
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Se viene la Franja de De la Sota

EL TURNO ENGAÑOSO DEL NO PERONISMO (II): Por afuera del PJV, como La Franja de Massa.

Se viene la Franja de De la Sotaescribe Oberdán Rocamora
Redactor Estrella, especial
para JorgeAsísDigital
“¿Qué hacemos aquí?”, preguntó José De la Sota, El Cordobés Profesional -según la Garganta- al colega gobernador Beder Herrera, El Eduardista.
Pares que fueron convocados por José Luis Gioja, El Flaco que Vuelve. Para el asado del reencuentro, en Remonta y Veterinaria.
(Otro gobernador creyó que se trataba de un club social. Desconocía a Remonta como dependencia del Ejército).

Churrascos castrenses

El “aquí” es el Partido Justicialista, para el Portal el PJV. El agregado es la “v” de Vegetal (ir a“Cicuta para el Peronismo Vegetal”, cliquear).
Sin embargo, De la Sota persistió en el asado militar. Como El Beder, o el pobre Pérez, El Paco, incluso Daniel Scioli, el Líder de la Línea Aire y Sol. O Gildo Insfrán, El de la Provincia Escriturada.
Padecieron, por relativa educación, la melosa perorata de Jorge, El Distraído.
Es -Jorge- el gobernador de La Pampa que supo clavar la garrocha, para elevarse desde Santa Rosa.
De depender de Verna, El Rebelde, Jorge saltó en garrocha hacia el cristinismo más tenaz.
Con la portación sana de fervoroso cristinismo Jorge pareció competir, en la materia, con el ausente Sergio Urribarri, El Padre del Gobernador de Punta.
Es -Urribarri- el precandidato presidencial que cuenta con el discutible atributo de ser un desconocido. Aunque bastante original. En vez de trasladarse hacia la última moda de Nueva York (como Massa, Scioli, Urtubey y Macri), el entrerriano prefirió iniciar el proselitismo geopolítico en China.
Entre los chorizos, las mollejas y los churrascos castrenses, los gobernadores debieron padecer, por si no bastara, también a José Alperovich, El Ruso del Camello.
Está irreconocible -Alperovich- desde que se bajó del camello de Dubai. Junto a su esposa, la senadora Rojkés, La Desplazada.
Se viene la Franja de De la SotaOcurre que Rojkés debió ceder compulsivamente el sitial del privilegio sucesorio. De un tucumano el sabot pasó justamente hacia el rival cultural santiagueño.
Hacia Gerardo Zamora, El Neo Juárez, Radical Kash que aporta, al esquema cristinista, tres senadores invalorables, más siete diputados.
Hasta la siesta de Santiago del Estero hoy consolida el sueño del cristinismo.
Para colmo, Alperovich cree tener resuelto el dilema de la propia sucesión. Bien atada. Consiguió la luz verde de La Doctora para postularlo a José López, El Neolopecito.
Es -López- un viejo crédito del Portal, desde los inicios. El Neolopecito es un baluarte del negocio de la vivienda. Debería confiar en que nadie, en adelante (ni Lanata ni Nico Wiñaski ni Alconada) se le introduzca entre los abnegados sobreprecios del sistema recaudatorio. Fue particularmente desfachatado desde los inicios del modelo productivo. No olvidar el desayuno de trabajo en el Hotel Intercontinental, para presentar el “encargado de los asuntos especiales” (ampliaremos, sólo si viene al caso).
Lo que sorprendió, en cambio, fue el cristinismo tardío y repentino del gobernador Urtubey, El Bello Otero. Como si el salteño quisiera preventivamente desprenderse de la onda expansiva que lo vincula, acaso a su pesar, al diablo Sergio Massa, Aire y Sol II. A través de la orientación medular de la señora Graciela Camaño, La Negra.
Como Urribarri, El Bello Otero amaga también -por supuesto desde Nueva York o Washington- con disputarle la sucesión del modelo transformador a Scioli, quien, si aún se sostiene, es por un milagro. O por su infatigable vocación para poner rostro de mármol e ir “siempre para adelante, con fe y esperanza”, Aire y Sol, Coppertone para Todos (cliquear). Aunque lo hostilicen desde la totalidad de los frentes disponibles. El docente gremial, en primer plano.

El redil del PJV

Hasta que llegó Milton Capitanich, El Premier (cliquear).
Es -Capitanich, El Montenegrino- el gobernador que desembarcó como presidenciable, desde Chaco a Buenos Aires, para producir pronto la decepción más conmovedora de 2013. Hasta transformarse en un maestro de ceremonias. Y estabilizarse en la meseta actual, en carácter de locutor.
Se viene la Franja de De la SotaEl Premier llegó -como se sabe- acompañado del interventor Carlos Zannini, El Cenador, justamente el causante fundamental de su desventura. Consta que la declinación de Capitanich comenzó, para ser exactos, cuando no puso las virtudes del coraje que correspondía, durante la crisis policial de Córdoba. Fue cuando Zannini convenció a La Doctora acerca de la inconveniencia de enviarle gendarmes para ayudar a De la Sota. Se le incendiaba la provincia, pero con el beneficio colateral de acabar con un fuerte opositor. E intervenirle Córdoba.
La irresponsabilidad fue compartida entre El Premier, El Cenador y La Doctora. Pero finalmente lo victimizaron los tres juntos a De la Sota, que debió ponerse las pilas y ocuparse en pleno de Córdoba.
Pudo sobrellevar el incendio y tomó más distancia aún del cristinismo. Aunque, en simultáneo, pugnara por resolver los temas pendientes entre Córdoba y la Nación. Y activar los juicios que se encuentran debidamente estancados en la Suprema Corte. De los que dependen muchos mangos para su provincia.
El ingreso de Zannini y Capitanich desbarató el ostensible esfuerzo que compartían los unificados Gioja y Scioli. Consistía en acercarlo a De la Sota, hacia el redil del PJV. El partidito vegetal que invariablemente va a ser presidido por Fellner. Premio a la constancia, y a la meritoria carencia de ambición.
“¿Que c…hacemos aquí?”, confirma la Garganta que preguntó otra vez De la Sota.
Porque descuenta, según nuestras fuentes, que el manejo cristinista de este PJV sólo le deja una alternativa. Irse. Escaparse. A los efectos de armar algo diferente. Un proyecto que, como corresponde al Cordobés Profesional, ya lo tenía armado. Pensado desde mucho antes de los churrascos castrenses.

El efecto de la Iglesia

Irse del PJV de ningún modo significa irse del peronismo.
Con admirable firmeza, desde las tradicionales vueltas a la rotonda, Massa supo armar La Franja de Massa. A través de la invención del Frente Renovador, para salir por fuera de la estructura del PJV. Pese a las intenciones de evitarlo de Eduardo Duhalde, El Piloto de Tormentas (generadas). Alucina Duhalde con la receta imposible. “Massa gobernador/Scioli presidente”. Tortitas negras.
Se viene la Franja de De la SotaDe la Sota también, según nuestras fuentes, se propone la gestación de un invento similar. La construcción del proyecto presidencial a partir de otro sello menos relevante. De los tantos sellos respetables que se ofrecen en alquiler, y no precisamente en liquidación. A los efectos de llevar adelante su manera presentable de entender al peronismo. Un fenómeno “social cristiano”.
Para aplicar -al verbalizado estilo Ruckauf- los lineamientos de la “doctrina social de La Iglesia”.
Con la diferencia que doce años atrás, cuando estaba vigente la sonrisa de Ruckauf, aludir al cuento de la Iglesia producía un efecto incuestionablemente menor.
Pero como definió el Portal, El Vaticano, hoy, representa un nuevo Puerta de Hierro.
La Franja de De la Sota, cuya creación se anticipa, incorpora un poco más de dispersión en la fragmentada cultura peronista. Y fortalece probablemente la creencia en que emerge el turno (engañoso) del no peronismo. Una suerte de ola irresistible. Macri-Sanz.
Para convertir a La Doctora, estratégicamente, a partir de 2015, en la jefa virtual de la oposición.
Oberdán Rocamora
para JorgeAsisDigital.com
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