viernes, 29 de mayo de 2015

DEPILACION A LA CERA NEGRA

Como el personaje de Hemingway, Sergio se alejó demasiado de la playa

Escribe Carolina Mantegari
Editora del AsísCultural, especial
para JorgeAsísDigital




              “Sergio no tiene una buena historia” confirma el filósofo promisorio del arrabal. Cuentan que se lo dijo.
              “Interesa más la historia de Mauricio. Primero porque es rico. Porque estuvo secuestrado. Fue presidente de Boca, tuvo mujeres soñadas y, por si no bastara, es el hijo de Franco”.
              A su criterio, en la fantasía colectiva y popular, Franco funciona como un Padrino, aunque no lo sea en absoluto.
              “En la cultura Argentina esa creencia funciona como atributo” prosigue, y arriesga: “No olvidar que aquí, en el fondo, se venera a don Julio Grondona”.
              Aunque hoy se lo denigre, para el filósofo anónimo persiste cierta admiración por la epopeya del extinto “ferretero de Sarandí”.

              “La historia de Daniel también moviliza más que la de Sergio. Es el campeón de una categoría imaginaria de la motonáutica. Se le incendió un departamento y hubo un muerto. Para colmo perdió un brazo en el río, en una competición. Y desde la nada se reinventó como político y le ganó la interna en la capital a un peso pesado del peronismo metropolitano”.
               Y aparte, como un funebrero fiel, Daniel cerró los ojitos de la totalidad de sus jefes políticos.
               “Acompañó hasta el final a Menem, a Rodríguez Saa, a Duhalde y a Kirchner. Para completar el periplo, sólo le falta acompañar a Cristina”.
              En cambio, para el filósofo del arrabal, la historia de Sergio es bastante previsible. Transparente. Con fuerte adicción hacia la normalidad. Sin actos sacrificados ni heroicos.
              “De la derecha liberal del inicio pasó al peronismo de Los Barrionuevo. Y siempre, en la vida de funcionario, le fue muy bien”.

        
            El “relámpago herido”


               La política Swinger (http://www.jorgeasisdigital.com/2014/04/23/la-politica-swinger/) atraviesa momentos de gloria. 
               De pronto, el cristinismo recupera el aroma nostálgico del tango “La casita de mis viejos”.
               Diversos mini- gobernadores, de los que se enrolaron en la Franja de Massa, vuelven “vencidos”.
               “Cada cosa es un recuerdo que se agita en la memoria”.
               Sea en el despacho materialmente seductor de Julio De Vido, El Ex Superministro. O del doctor De Pedro, El Wado. O sea en el despacho de Randazzo, El Loco Soplador, o de Aníbal Fernández, El Neo Corach. Como en otra obra aquí citada -“La empresa perdona un momento de locura”-, el cristinismo les brinda refugio y amparo. Sin nada que perdonarles.
               Lo importante es completar el proceso de depilación a la cera negra de Sergio Massa, el Renovador de la Permanencia, titular de la Franja.
               Sergio tuvo la osadía de emanciparse del cristinismo y vencerlo. Fue la tormenta de verano que duró más de un año.
               Un “relámpago herido”, calificaría el poeta Elvio Romero.


            El pez espada  

              “Vengo mal. A mí, hasta ahora, solo me llamó el operador de un ministro” confirma un massista fundacional.
               Es un leal que ni siquiera dejará de serlo cuando Massa, a su manera, abandone también la Franja.

              Pero se equivocan los que creen que el problema de Sergio reside en la caída. Al contrario, consiste en haberse elevado. Paga el precio de la proyección imperdonable.
              En realidad, su peripecia literaria se reduce a expresar una de las enseñanzas de Santiago, personaje inolvidable de “El viejo y el mar”, la novela emblemática de Hemingway. Santiago triunfa en la batalla personal con el pez espada, consigue sujetarlo en su bote. Pero finalmente del pez espada queda solo una suerte de esqueleto. Se lo comieron, en el regreso, los tiburones.

              “Te alejaste demasiado de la playa, Santiago- se dice el pescador.
              Alejarse demasiado de la playa fue intentar, acaso, para Sergio, la presidencia de la república desde la banca miserable de diputado. Aquí el parlamento debía funcionar como mero canal entre la alcaldía de Tigre y La  Rosada.
               Al triunfar en la legislativa de 2013, Sergio capturó el pez espada. Pero quedó a merced de los tiburones del río revuelto.
               Hoy cualquier comentarista se regodea, y se atreve a señalar, suelto de cuerpo, los errores de pescador.


            
           “Un muchacho como yo”   

               Más que lanzamiento de la campaña, el multitudinario acto de Vélez funcionó, en la práctica, como  festejo de despedida. 
              Se armó a partir de la descripción del filósofo del arrabal. A partir de las vulnerabilidades de su historia. De la condición rescatable de buen muchacho educado, de clase media.
               “Como yo”, cantaba Palito Ortega.
               Un muchacho rápido y con suerte, que mostraba en el acto, emotivamente, a sus padres, junto a Lavagna, La Esfinge, simbólicamente al lado. Mostraba a sus hijos, a su compañera Malena.
               En simultáneo, algunos amigos fundacionales se emocionaban en la platea, mientras planificaban sigilosamente abandonarlo.
               El de Vélez fue un discurso calculado. Ninguna palabra improvisada. Arremetió fatalmente contra el juego, prometió “echar a los ñoquis de La Cámpora”.
              Justamente sólo nombró a Darío, El Quejumbroso. Giustozzi, el que pronto se le iba a ir, y a anunciar con estruendo su salto. Molesto, casi rencoroso, con un fastidio que Los Depiladores estimulaban telefónicamente.
               Mientras tanto en la platea Otacehe, El Vasco, trataba de traidores a Los Cariglino, de La Compañía de Jesús. Porque estaban en escarceos amables con Macri. Pero también iba a irse también el propio Vasco. Hacia La Casita de los Viejos.
               El cristinismo también perdona el arranque de emancipación. El “viejo criado” del tango siempre los recibe. Los reconoce por la voz, el olfato. La necesidad de comprensión y consuelo espiritual.           
           
                
             Moscas verdes
               
                En la playa, con el bote mordido, con el esqueleto del pez espada cubierto de moscas verdes, son muchos los que aguardan que Sergio anuncie su declinación. La ceremonia del renunciamiento de la candidatura presidencial. Para ir por la gobernación, que en todo caso es una tarea acaso más abnegada que la presidencial. 
                No le quedan, después de todo, muchas puertas de salida.
                Acordar con un Mauricio que insiste en bajarle el precio, con los ejercicios de pureza doctrinaria que marcan un antes y un después de su irrupción en la historia.
                Una pureza étnica con la que Mauricio desaira a todos los aliados, y ya se le presenta problemática. Es la pureza como obstáculo.
                O llevar a De la Sota, El Demócrata y Cristiano, que también necesita puertas de salida, como presidente. E ir como su gobernador.
                La salida que no entra en ningún plan de lluvia es volver al Frente con La Doctora. Como Darío, Sandro y Los de Fuego, Zúccaro o El Vasco, y tal vez hasta Eseverri. A “La casita de los viejos”. Con el “hondo y cruel silencio huraño”. De la que Sergio se alejó por hartazgo. Más que por la “falta”, acaso, “de consejos”.  

                                             Carolina Mantegari
                                       Permitida la reproducción sin citar fuente           



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jueves, 7 de mayo de 2015

Francisco conduce a La Doctora

Farsátira. Desde el rencor al afecto y la dependencia.

Francisco conduce a La Doctoraescribe Oberdán Rocamora
Redactor Estrella, especial
para JorgeAsísDigital
“propuesta voluntariamente exagerada hasta el absurdo”
Agustín Cuzzani
Francisco, Ex Cardenal, facilita el acercamiento de La Doctora con Vladimir Putin, El Zar.
Es la faceta pintoresca de la farsátira. Un sub género teatral que combina la Farsa con la Sátira (el gran exponente fue Agustín Cuzzani, ingenio olvidado).
Hoy Argentina cae bien parada en Rusia y en China. Pero no es sólo a través de Venezuela e Irán. Quien conduce a La Doctora es Francisco.
El Cardenal Bergoglio, en su momento, supo pulverizar el proyecto de Santacrucificación Nacional. La reelección indefinida que estimulaba Néstor Kirchner, El Furia, cuando era el presidente. Y cuando gracias al Trípode de Poder mantenía el país a sus pies. Con el apoyo sustancial de Hugo Moyano, El Charol, Encanto de la Negritud, que representaba el trabajo, y con Héctor Magnetto, El Beto, potencia de la comunicación.
Francisco conduce a La DoctoraDesde el centro del trípode, con los resortes del Estado, El Furia había conquistado la hegemonía total.
En Misiones, 2006, fue cuando El Furia inventó el globo de ensayo. El plebiscito para proponer la re reelección del gobernador Carlos Rovira, El Judas de Puerta.
Era la antesala para imponer la reelección indefinida, también para el presidente. El Furia no era partidario de ir por su reelección si no tenía asegurada la continuidad.
El Cardenal, como un experto guardián de hierro, captó la profundidad de la maniobra y decidió perforarla. Habilitó entonces al Padre Piña, el obispo ideal para enfrentar al pobre Rovira. Hasta vencerlo, asociado al San Miguel Arcángel. Aquel fracaso del Judas de Puerta signó el destino electoral de El Furia. Para legitimar la consagración de La Doctora, como La Elegida.

País friendly

Francisco conduce a La DoctoraPero el Kirchner-cristinismo le puso tensión a la farsátira. Compulsión narrativa. Para vengarse con crueldad del máximo enemigo que pacientemente había construido.
El Cardenal. Que fue religiosamente humillado con la Ley del Matrimonio Igualitario. El casamiento de los homosexuales era para el Cardenal por entonces una afrenta. El Furia disfrutaba cada beso en la boca que se prodigaban los casamenteros. Los Kirchner supieron darle el peor escarmiento al enemigo mientras quedaban, de paso, como la vanguardia del progresismo en el universo. Un país friendly.
En adelante, para evitar el Tedeum, para no toparse con el rostro de constipación del Cardenal, Los Kirchner llevaron el festejo porteño del 25 de Mayo hacia Salta o Tucumán. Mientras tanto elaboraban diversas triquiñuelas para desalojarlo.
Entonces El Cardenal se convirtió, acaso a su pesar, en el referente del antikirchnerismo. Sólo podía ver a La Doctora por televisión, gracias al abuso de la cadena nacional.
En simultáneo, El Furia y La Doctora habilitaban los ataques más descalificadores al Cardenal. En varios tomos.

Revancha

La farsátira, entre los altibajos, reservó una revancha. Otra vuelta de tuerca de Henry James.
Ya sin la presencia de El Furia, nunca podía esperar La Doctora que El Cardenal, un eterno Papable, fuera elegido Papa, en marzo de 2013. Poco después que el Papa Benedicto abdicara, por “cansancio moral”.
Francisco conduce a La DoctoraA La Doctora desbordada no le quedaba otra alternativa que rendirse ante la más alta autoridad ética de la humanidad. Y la pobre debió capitular nerviosamente a través de la secuencia del regalo filmado, en directo, de un mate. Y con la explicación académica del “modo de empleo” del mate, que iba a festejar el vecino presidente Mujica, Minguito.
Con perversa piedad, El Cardenal, ahora Francisco, se puso a La Doctora en el bolsillo espiritual de la sotana.
Y en adelante caben todas las conjeturas de interpretación. La farsátira contiene un desarrollo abierto. Como el final.
De pronto Francisco, para estupor del antikirchnerismo precario, se consagró como el máximo protector de La Doctora. Y hay osados que confirman que Francisco pasó a ocupar el lugar político de El Furia.
Porque es, verdaderamente, el Conductor de La Doctora. A través de la aplicación de “La estrategia de aproximación indirecta”, filosofía inspirada en el teórico Basil Liddel Hart.
Mientras tanto La Doctora, como clásica Serpiente, se dedicó a encantarlo a Francisco. Hasta instalar una suerte de “modo de empleo”. Como si Francisco fuera la extensión de aquel mate fundacional.
Francisco conduce a La DoctoraY El Vaticano, que en un principio emergía con la fuerza de una nueva Puerta de Hierro, pasaba a ser confundido, en pocos meses, para La Doctora, con una versión mística y europea de El Calafate.
En cuanto puede, La Doctora se manda a Puerta de Hierro para consultarlo o recibir instrucciones. En búsqueda del consuelo espiritual, de contención moral para un alma atormentada.
La Doctora pasa de repente, gracias a Francisco, y a los pensamientos de Liddel Hart, a cambiar la receta del modelo ejemplar.
Del modelo Michelle Bachelet, que le reserva el inmediato lugar de jefa de la oposición, para volver en el ilusorio 2019, La Doctora pasa a preferir el modelo de Vladimir Putin. Cuestión de extender el oficialismo hasta lo que dé.
De la resignación silenciosa de irse para volver (Modelo Bachelet), se salta a la ambición de quedarse para siempre (Modelo Putin). Sólo le falta encontrar un adecuado Medveyev.
¿Es Daniel Scioli -el líder de la Línea Aire y Sol y buen amigo de Francisco- el mejor boceto del Medveyev sudamericano?
¿O le conviene acaso a La Doctora buscar otro rostro en el catálogo para ocupar aquel rol de Medveyev?
Como Randazzo, El Loco, o Rossi, El Soldadito de Milani.

La toalla del progresismo

Francisco conduce a La DoctoraLa farsátira comienza y termina con Putin. Con la Iglesia Ortodoxa, que es el Partido Comunista que hoy sostiene al Zar Vladimir.
A través de La Doctora, Francisco le envía a su buen amigo Putin una invalorable carta personal.
Fue entregada por La Doctora a Putin, en la reunión del G-20, en San Petersburgo. Y luego caminaron un trecho, juntos, por la Avenida Alejandro Nevsky.
Y hoy, ya con un final feliz, La Doctora y El Zar, con la conducción de Francisco, consolidan la base espiritual de la nueva relación geopolítica.
La comprensión entre la máxima progresista que inspira el matrimonio igualitario, con el represor implacable que destrata a los homosexuales rusos, como si estuvieran en el Estado Islámico.
En virtud del pragmatismo a la bartola (cliquear), La Doctora ya nada tiene en común con aquella Doctora altiva que maltrató al negrito Obiang, presidente de Guinea Ecuatorial. Para espanto de De Vido, El Ex Superministro, que lo traía a Obiang para hacer un indispensable negocio petrolero, aunque sorprendieron al visitante con una prescindible lección de moral cívica. La “lección del dedito” (cliquear) acusador. Y todo porque Obiang no respetaba los derechos humanos como La Doctora creía entonces que debían ser respetados.
Francisco conduce a La DoctoraPero tampoco los respetan en China, en Rusia, en Irán, y mucho menos en la fraternal Venezuela Bolivariana, donde encierran a los opositores que carecen del menor derecho a la solidaridad. Pero por suerte a La Doctora eso ya no le importa, total la toalla del progresismo está arrojada, y la farsátira, acaso transitoriamente, debe terminar.
Oberdán Rocamora
para JorgeAsisDigital.com
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La Doctora y la justicia terrenal

ETAPA LAZARISTA DEL CRISTINISMO: Cuando no basta con haber dejado de recaudar.

La Doctora y la justicia terrenalsobre informe de Consultora Oximoron,
Redacción final Carolina Mantegari
especial para JorgeAsísDigital

Introducción
La osadía de investigar el poder

“La Corte fija límites sólo cuando el Ejecutivo los invade”, confirma la Garganta. “Si no quieren cargársela, no limita a nadie”.
Acontece que el cristinismo vuelve a la carga mediática y política contra “la invención del Partido Judicial” (cliquear).
Es la alternativa escogida para resolver el dilema sustancial que alude a la identidad histórica. Avanzar, a través de justicieros propios, sobre aquel que comete la osadía de investigar al poder.
Claves para interpretar el presente turbulento del período “lazarista”. Derivaciones inexorables del emblema Lázaro, por El Resucitado. Circunstancias que el portal trata desde sus inicios, para interpretar los atributos del poder que se instaló en mayo de 2003.
En pocos días el Partido Judicial proporcionó diversos acontecimientos negativos para el poder cristinista.
“La confirmación de Bonadío los saca”, confirma la Garganta.
Por la competencia del juez federal Claudio Bonadío en la Causa Hotesur. Alude al infantilismo lavador, que ya era obsoleto en la década del setenta. El primitivismo contable de blanquear, el dinero oscuro, por intermedio de los instrumentales hoteles. Marca la desprotección a Máximo, y un estado de irritante visibilidad para un tal Sanfelice, El Bochi. Al que otros, con capacidad de fuego más amenazante, le apuntan (Ampliaremos).
Otra mala noticia consistió en el envío a la lona de la lista de conjueces. Era el banco de suplentes para jugadores ansiosos por integrar la Corte, a los efectos de llevarla otra vez a los Siete. Por lo menos a los Cinco. Secuela involuntaria del rebote de la postulación del joven Carles, pese a las postales con el Papa.
La Doctora y la justicia terrenalDe todos modos, para Oximoron, la peor noticia para La Doctora la representó la plantada continuidad, como presidente, de Ricardo Lorenzetti, al que considera El Jefe del Partido.
Lorenzetti se asegura otro par de años de vigencia. Signados por la sucesión presidencial. Crece la sospecha que el sucesor, así sea Scioli (o Macri o Massa), alcanzará pronto un acuerdo. Que no contendrá, acaso, a La Doctora, la próxima candidata a diputada nacional, por Buenos Aires, La Inviable. A los efectos de ensayar, si le alcanza, la “presidencia legislativa”.
Para co-presidir, en la práctica, la próxima institucionalidad. Apartarla no será fácil, en el final del ciclo que (a lo mejor) se extiende (Ampliaremos también).
Por lo tanto la permanencia de Lorenzetti genera una lógica irritabilidad en el cristinismo sensible. Es complementada por la vocación explícita del jurista, que se obstina en “marcarle la cancha”. En fijarle límites. Acotaciones que La Doctora no se encuentra en condiciones de soportar.
Osiris Alonso D’Amomio
Director Consultora Oximoron
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La división biológica

Desde la transparencia o la moral, la docena de años kirchner-cristinistas deben tratarse -para Oximoron- a partir de la división biológica.
La frontera marcada por la muerte imprevisible.
Deben separarse dos tramos vitales. El primero abarca siete años. Desde 2003 hasta 2010.
Coincide aquí la construcción memorable del poder hegemónico, con el sistema de la recaudación centralizada. En una atmósfera de sublimes sobreactuaciones de izquierda (“La izquierda da fueros” -dijo Kirchner, según se lee en “Doce noches”, el último libro de Reato).
Es cuando la corrupción estructural sintoniza con la edificación rescatable de la grandeza política. Ceremonia que indujo al dominio rápido -y absoluto- del escenario. Con la mansedumbre de la casta política y empresaria rendida a sus pies. De rodillas, en “actitud de entrega”, diría Neruda.
Epopeya admirable que se registró en menos de un año y medio. Desde mayo de 2003 hasta octubre de 2005. Con la soja que ya soplaba, desesperadamente, a favor. Una tormenta de cola.
Para Oximoron no existe la menor contradicción importante entre la paciente conquista de la hegemonía y la firme pasión recaudatoria.
La Doctora y la justicia terrenalDebe destacarse la marcada protección informativa que, durante los primeros cinco años, solía proporcionar la gran prensa. En reciprocidad con algunas concesiones puntuales.
En la práctica, en el periodo recaudatorio, el Grupo Clarín se comportó como el aliado más redituable y leal de Néstor Kirchner. Se abstuvo de relatar los mecanismos del despojo, bastante visibles para aquel que se atreviera a descubrirlos. Con los detalles sombríos del fenómeno que abarcaban el más amplio espectro. Desde el festival de los subsidios hasta la habitualidad de las manganetas por las construcciones. En la totalidad de los vericuetos por donde podían juntarse las monedas, transformadas pronto en euros crocantes. Cuando los negocios de “El Presi” generaban una admiración social legitima y unánime, que responde a pautas culturales.
En la Argentina, al poderoso, en general, se le consiente y se le perdona todo. Sólo cuando disminuye el poder emergen las paulatinas impugnaciones de los tiempistas.
La ruptura del entendimiento entre el poder kirchnerista y Clarín se registra a partir de 2008.
Es curiosamente cuando se signa la clausura de la impunidad. Y se vence la licencia del corsario.

La patología de “ir por todo”

La Doctora asumió en diciembre de 2007, pero su gobierno real comienza -para Oximoron- sólo hacia finales de octubre de 2010.
La Doctora y la justicia terrenalEs cuando La Doctora arranca con sus personales equivocaciones. Fueron espantosamente diversas, todas trascendentes. Desde escoger, para 2011, el compañero de fórmula equivocado, hasta romper con Hugo Moyano para entregarse a la conformación de la estructura de incondicionales.
Pero debe aceptarse que, por impericia o desconocimiento, o por decisión estética, La Doctora abandonó la concepción centralizada en materia recaudatoria.
Con el paseo logrado de la reelección, La Doctora ingresó después en el periodo de altibajos, signado por el delirio transformador. La indujo a la idea catastrófica de expropiar YPF.
Mientras crece, en simultáneo, la patología del “ir por todo”. Una pretensión alucinante que se registra justamente cuando comienzan a amontonarse las consecuencias judiciales del periodo anterior.
Descalabros que, por facilidad narrativa, se concentran en el emblemático Lázaro. Justo cuando se abandonó la costumbre dulce de recaudar y se desvaneció la protección informativa.
Para colmo, la conjunción insólita de los medios propios, acumulados y adquiridos al contado, a la pobre no le sirve para nada. Ni siquiera para atacar con eficacia a los nuevos enemigos a vencer. Dos.
La gran prensa, o sea Clarín. Y el Partido Judicial, o simplemente la Justicia Terrenal.

El mito de Fort Knox

Lo paradójico es que exactamente en el período de la pureza es cuando recrudecen las derivaciones escandalosas del periodo heredado. Fueron generadas por aquel protagonista que ahora se prefiere idealizar. Explicablemente. Sin el mito idealizador, se destruye el relato de la epopeya revolucionaria, que es gravemente falsa.
El “dilema sustancial de La Doctora”.
La Doctora y la justicia terrenal¿Qué hacer con las consecuencias judiciales del Sistema Recaudatorio de Acumulación? Con el legado económicamente extraordinario del extinto.
La opción de endiosarlo fue más atractiva que la opción descartable de volver a matarlo.
O de enviar la acumulación de irregularidades debajo de la alfombra de la memoria.
La Doctora prefirió tergiversarlo. Tomar sólo las parcelas heroicas y audaces de su trayectoria, y transformarlo en el hombre valeroso que dio su vida por el país. Para tenerlo siempre presente en los momentos del quiebre. Aunque el endiosamiento literario viene acompañado, en el fondo, de la descalificación política. La Doctora encara el desafío de honrarlo mientras lo pulveriza. Un fenómeno perceptible entre las derivaciones del “cambio geopolítico”.
Pero que quede bien claro que el Sistema Recaudatorio de Acumulación quedó invertebrado.
Concluyó el hábito de los bolsos rebosantes de los fines de semana. Los vuelos de los diversos Tangos hacia el sur, que generaron aquel mito del Fort Knox (cliquear). Que puede transformarse, en gran parte, en existencia real. En el recoveco hundido de alguna estancia -LJ- situada entre Río Gallegos y El Calafate. Ampliaremos.
Continuará
Carolina Mantegari
Consultora Oximoron/Redacción final
para JorgeAsisDigital.com
permitida la reproducción sin citar la fuente.
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Macri y el límite a Massa

Sobre el Club Swinger de la política nacional.

Macri y el límite a Massaescribe Oberdán Rocamora
Redactor Estrella, especial
para JorgeAsísDigital
Mauricio Macri, El Niño Cincuentón, solía representar la obstrucción del límite. Difusa luz de interdicción.
“Mi límite es Macri”, sostenía la señora Carrió, La Empresaria en Demoliciones (Dama pudorosa que hoy es su aliada).
Entonces Macri era la frontera ideológicamente emblemática. La barrera que imponía un peaje ético.
Más allá de Macri se situaba el territorio horrendo de la derecha. El neo liberalismo conservador.
Más acá de Macri, en cambio, imperaba el costado progresista. El sendero bucólico que siempre iba a atravesar Hermes Binner, el John Wayne de El Hombre Quieto. O la señora Margarita Stolbizer, La Vecina Honorable. Hasta Alfonsín, El Alfonsinito, quien recurrió en algún momento a la cuestión del “límite a Macri”. Pero pronto se arrepintió.

Parábola del Poder

Macri y el límite a MassaEn el fondo, la conquista del poder se reduce a la simpleza de una parábola.
Es el trayecto que se extiende desde la condición de limitado, hasta la condición de limitador. O de marginado a marginador.
De arriesgarse a recibir el regalo indeseable de una bolilla negra, a la arbitrariedad de colocarla en el bolillero.
Como en el ascenso hacia el poder Macri tuvo cierto éxito, es ahora el mismo Macri, el ex limitado, quien fija arbitrariamente los límites a los otros.
Como si dijera: “Mi límite es Massa”. Ahora sorprende: “Con Massa nada tengo que ver, es un problema de la interna peronista”.
Massa, El Renovador de la Permanencia, para Macri representa un emblema derivado del peronismo. Es parte de “lo viejo”. Antigualla que el propio Macri se dispone a superar. Para discriminar, en cierto modo, a cualquier funcionario que en los “últimos 25 años” haya manejado algún resorte de poder. Años que registraron, en su balance, un saldo colectivamente negativo. Tipos que, en definitiva, fracasaron. Tuvieron su oportunidad. Fueron. Son “lo viejo”.
La circunstancia del fracaso es abiertamente pecaminosa para el PRO. Aunque en el país abunde la frustración. Todo -pero todo- lo hicieron mal.
Entonces persisten los desdichados que se esfuerzan en pasarle a la sociedad talonarios enteros de facturas.
La humanidad está en deuda con el ciudadano que “se merece vivir en un país mejor”. De acuerdo.
Puede que el antiperonismo literal le resulte útil a Macri para desplegar las imposturas inofensivas de la campaña. Entre globitos y saltos eufóricos del danzarín apuesto de 56 años.
Resulta llamativo pero Macri salta mucho más que Sergio Massa, que tiene 42. Y que Martín Lousteau, El Wing Izquierdo de River, flamante adversario de 44.
Macri y el límite a MassaPero nadie le advierte a Macri que destratar tanto al peronismo puede transformarse en un suicidio institucional anticipado. Sobre todo si prosigue con su ascenso irresistible. Y llega, incluso, a gobernar.
El peronismo suele ser dúctil. Es flexible y hasta reversible. Es vulnerable, inagotable y pragmático. Pero los peronistas no suelen olvidar con facilidad las afrentas ni la discriminación. Al contrario, son los elementos que generan la indispensable épica de resistencia. Combinan a la perfección con el riesgo natural de la revancha.

En el club Swinger

Sin embargo Macri y Massa ya estuvieron juntitos. Y fueron felices. En octubre de 2013 vencieron al kirchnerismo. No hace tanto.
Aunque los sujetos no representan a la misma generación, la sociedad Macri-Massa emergía como algo bastante razonable.
Eran “dos a quererse”. Macri junta “misericordias” en la provincia (inviable) de Buenos Aires. Y Massa “recopila compasiones” en el Artificio Autónomo de la Capital.
Pero la relación no funcionó. Falló “El factor humano”. Título de la novela de Graham Greene.
Macri y el límite a MassaPero también al kirchnerismo lo vencieron juntos Macri y Francisco De Narváez, El Caudillo Popular. Fueron felices en 2009. Junto a Felipe Solá, El Cuadro del Felipismo.
Cuando Massa junto con Scioli, el Líder de la Línea Aire y Sol, era otro kirchnerista testimonial.
Curiosamente aquel Narváez fue vencido también por Massa, cuatro años después, en 2013.
Ahora, en el Club Swinger, Narváez es massista. Como Solá.
Mientras tanto Carrió, la que le ponía los límites a Macri, en el Club Swinger también cambió. Hoy está en pleno romance platónico con Macri, aunque cada vez más atraida por “los rulos” del wing izquierdo. Lousteau, El Personaje de Wilde.
Y ahora Carrió, junto con Macri, le pone límites a Massa. Para algarabía de Scioli y de La Doctora.
Para Carrió, hoy Massa pasa a ser el nuevo Eduardo Duhalde, El Piloto de Tormentas (generadas).
Macri y el límite a MassaCuando Duhalde era el enemigo número uno de los Kirchner, se evoca que Carrió lo catalogaba al pobre Duhalde de narco. Jefe de la “mafia del PJ”.
Y cuando para La Doctora (y para Macri) el enemigo pasa a ser Massa, el narco de repente -para Carrió- es Massa.
En el Delta, según la interpretación, se lava más blanco.
Conste que Carrió resultó fundamental para que los radicales, en Gualeguaychú, le tendieran el cordón sanitario a Massa. Y se enrolaran en la liga mayor. Con Macri.

Tragicomedia

Macri y el límite a MassaDe todos modos, como Macri y Massa estuvieron juntitos, y fueron felices hasta hace poco más de un año, en el Club Swinger prospera otra interpretación.
Las reservas morales y políticas de Macri no son, de ningún modo, contra Massa.
Son, en realidad, contra el tercero en la discordia. Francisco De Narváez.
Porque ahora, en el combo de Massa, para colmo entra también Narváez.
El Supermercadista Colombiano que tiene un techo: ser el gobernador de Buenos Aires. Desde la Franja de Massa. Donde manda el limitado que se dispone a jugar, por su parte, en una liga menor. Una suerte de Nacional B. Con José De la Sota, El Cuarto Hombre, y Adolfo Rodríguez Saa, el Padre de la Puntanidad.
Asociado a Macri, en 2009, El Caudillo Popular (Narváez) lo venció al testimonial Massa (por entonces junto a Kirchner y Scioli).
En cambio Massa, asociado a Macri, lo venció luego a Narváez, en 2013.
Macri y el límite a MassaY justo cuando Macri creía tenerlo en la lona, Narváez de pronto se recompone. Quiere más. Y reaparece en el combo de Massa.
No olvidar nunca que Narváez es el antihéroe con quienMacri supo protagonizar una celebrada tragicomedia (cliquear).
En su momento, juntos motivaron (Macri y Narváez) una inspiración de gloria en el “portal del periodismo artesanal”.
Oberdán Rocamora
para JorgeAsisDigital.com
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domingo, 26 de abril de 2015

PRAGMATISMO A LA BARTOLA

“Mauricio, Sergio y Daniel”
               Cuarta época
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 La Doctora actúa como 
si no fuera a irse nunca

Escribe Oberdán Rocamora
Redactor Estrella, especial
para JorgeAsísDigital



          Abunda el alivio espiritual en el macricaputismo.
          Mauricio, El Niño Cincuentón, zafó de la interna sustancial. Incomodidad que lo mantenía estancado. Emerge fortalecido.
         “Con un sexo político de cuatro metros” explicita la Garganta Pro.
          La “decisión estratégica” de apoyar frontalmente a Horacio Rodríguez Larreta, El Carismático, tuvo su final favorable.
          Es de esperar que muchos votos independientes, que fueron hacia Gabriela Michetti, La Princesa de Laprida, no se vayan, en julio, imantados hacia Martín Lousteau, El Personaje de Wilde.
          En adelante, Mauricio puede estar seguro que va a polarizar nomás con Daniel, el Líder de la Línea Aire y Sol.
          Posiblemente ambos .Mauricio y Daniel- tuvieron éxito en la tarea compartida de marginarlo a Sergio, el Titular de la Franja de Massa.
           Hoy se lo percibe a Sergio algo alejado de Mauricio y de Daniel. Se les escapan. Pero este juego es el tradicional “sube y baja” del parque de la memoria.
           Si por ejemplo el viernes Sergio colma el estadio de Vélez, y consolida aparte su alianza con De la Sota, El Cuarto Hombre, y acaso también con Adolfo Rodríguez Saa, El Alma de la Puntanidad, podrá blindarse otra vez su candidatura. Para que vuelva a ser una disputa de tres. Aunque, al cierre del despacho, parece tratarse de una disputa de dos. Sólo entre Mauricio y Daniel. Si es que Daniel consigue librarse definitivamente de la competencia virtual de Florencio, El Loco. Es el que siempre está pendiente, aunque no produzca ninguna información que estimule una idea de campaña. Para colmo, la esperanza del dedazo se diluyó en Moscú. Para algarabía de Daniel, La Doctora expresó que “no tiene favoritos”.
   
       
          Parábola geopolítica del país en banda

           Pese a haberse agotado el aquí anunciado como “último mes de centralidad”, La Doctora aún conserva la iniciativa. Actúa como si no fuera a irse nunca. Al menos, en materia internacional, donde hace y deshace en soledad, sin siquiera brindar la explicación que tampoco nadie le pide. Ni Mauricio ni Sergio. Por supuesto que tampoco Daniel va a pedirle a La Doctora que le rinda alguna cuenta. 
            Aunque los tres se postulen para sucederla, no tienen la menor idea de los compromisos que se asumieron.

           “¿Y qué hacemos si a Daniel, en la presidencia, se le ocurre vendernos de nuevo a los yanquis? –confirma otra Garganta, que trafica el cuento de la Revolución Imaginaria.
            De manera unilateral, porque se le antoja, con licencia de corsaria, y en virtud del pragmatismo a la bartola, La Doctora traslada el país a la deriva hacia el inquietante eje China-Rusia. Que por supuesto incluye a Irán. O sea a Siria. Y a través de Venezuela, nuestro máximo aliado en el subcontinente.
           Sin siquiera pestañear, La Doctora pasa, sin inconvenientes ni reclamos, de las intenciones fracasadas de reconciliarse con el mercado de capitales –o sea con Occidente-, emprendidas desde el comienzo de 2014 (rendición ante Repsol y rodilla ante el Club de París), para conciliar después de Griessa posiciones favorables con China, primero, y Rusia después.
            Parábola geopolítica del país en banda. Un viraje que se dio en menos de quince meses. Queda el balance de un crimen. 
            Ni Mauricio ni Sergio, en lo personal, ni sus equipos económicos, ni sus asesores en política exterior, tienen la más remota idea, según nuestras fuentes, acerca de qué demonios La Doctora, Timerman y De Vido comprometieron con Rusia y con China.
            Si alguno de los dos aspirantes a la sucesión estimula la ilusión de reestructurar las relaciones con Estados Unidos, o con la Unión Europea, debería, al menos, interesarse en la magnitud de los compromisos firmados. Existe la continuidad jurídica del Estado. Aunque los audaces irredimibles del cristinismo suponen que tienen asegurada la continuidad. Para siempre. Con lo que tienen enfrente, crece el derecho de creerlo.

              La Doctora, la gran campeona de la defensa de los derechos humanos que humilló, para espanto del ministro De Vido, al pobre “negrito” Obiang -Presidente de Guinea Ecuatorial-, porque no los respetaba, por el repentino pragmatismo a la bartola hoy prefiere callar (o sea convalidar) ante la prisión de los dirigentes opositores al asociado Nicolás Maduro.
             Es –Maduro- quien no vacila en degradar, incluso, a las autoridades de España, por la osadía de reclamar por los presos políticos en Venezuela. Y en defenestrar, por si no bastara, a Felipe González, por ofrecerse como abogado de los presos. Y en esta etapa pragmática mejor ni tratar, en materia de derechos humanos, el caso de Putin. Silencio.


              Derivaciones humanas del relato

              Pero es el tiempo de los posicionamientos, entre los tres postulantes presidenciales que se manejan con consultores que sostienen que no es momento de anunciar cambios bruscos ni rupturas. Debe confiarse entonces en que los tres ya saben cómo plantar el país. Adónde. O dejarlo así, como está. Para cualquier postura. A la bartola.

                Tiempo de dramas electorales.
               -"Cómo les pedimos a los que cantan “Cristina corazón aquí tenés los pibes para la Liberación” que ahora griten “¡Daniel, Daniel!”-
               Es otra severa introspección de la Garganta Popular.
               Lo que opine la señora de Bonafini, según nuestras fuentes, ya casi nada preocupa en materia electoral. Las Madres le dieron al cristinismo todo lo que tenían para dar. Hasta su prestigio. Y en la retribución, pasaron a convertirse en una constructora fraudulenta y quebrantada.
               Menos aún interesan las reticencias que puedan presentar los intelectuales buscapinas del colectivo Carta Abierta.
               “No mueven quince votos, y no se les entiende un c...”.
               Importan, sí, los jóvenes que saltan. Que son los que ponen el aderezo de la épica. Los muchachos que adquirieron auténticamente el cuento de la Revolución Imaginaria.

               El dilema reside en las derivaciones humanas del relato.
               Apoyar a Daniel, aunque siempre estuvo, implica dejar de lado la consigna “Patria sí Colonia no”. Que algunos hasta se tomaron en serio. Cuesta cambiarla por “con fe y esperanza, siempre para adelante con el Aire y el Sol”. A través de la ideología del vitalismo positivista que representa Daniel. Con la confianza en sí mismo que lo habilita para asegurar que, a partir de su presidencia, se viene “una Argentina que ni te imaginás”. Con la explosión del optimismo que lo instiga a confirmar que “a la Argentina va a venir dinero desde todos los países del mundo”. 

                 Por su superioridad natural, por la visión desproporcionada de sus atributos, Daniel no tiene ningún inconveniente en que “le pongan todos los diputados”. O que le pongan el vice que quieran. Ya que con Scioli, en definitiva, todo va a cambiar.
                “Pero que no se le ocurra entregarnos de nuevo a los yanquis” insiste la Garganta.


                Recaudación y cuentapropismo    

               La cuestión que pasaron doce años de Kirchner-cristinismo. Contradictorio, complejo, invertebrado.
                Siete años, entre 2003 y 2010, fueron de recaudación centralizada. Y debe aceptarse que los últimos cinco sin recaudación. “Sin bolsos en los vuelos de los viernes”. Colmados de altibajos, delirios y bolsones de cuentapropismo. (Ampliaremos en próximo informe).

                  Lo que El Furia no pudo lograr con el trunco Compromiso K, La Doctora lo logró con La Cámpora. 
                 Un conjunto incondicional de muchachos que atraviesan la treintena. Los que planifican, en los próximos diez años, quedarse con el control total del país. Arrasan con dos generaciones. Las jubilan.
                 En una década oscilarán los 45 años. A punto. Con experiencia en manejo del poder.
                Saben, en la práctica, que Daniel es quien está mejor posicionado para garantizarles la continuidad de lo conquistado.
                Sólo tienen que abstenerse, en adelante, de cometer errores. Los que pueden ser aprovechados por Sergio y Mauricio, al acecho. Siempre. 
 
                                                      

                                          Oberdán Rocamora

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domingo, 19 de abril de 2015

EL ANTIPERONISMO LE LADRA A LA LUNA (1)

Sobre el final del ciclo que (tal vez) se extiende

 sobre informe de Consultora Oximoron
 Escribe Bernardo Maldonado-Kohen 

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introducción
                                 
             Como en el primer lustro de los 50

              “No aguanto cuatro años más de peronismo” confirma la Garganta-. “Prefiero irme del país”.
            La posibilidad que el cristinismo permanezca inquieta y atormenta. A través de Scioli. Con La Doctora detrás y La Cámpora a los costados.
           “¿Hasta cuando el populismo? ¡Por favor!”. Insiste otra Garganta.
            Un coro pío de lamentos complementa el final del ciclo que a lo mejor se extiende. Como se extiende el temor a la confirmación de la continuidad.
            El incentivado sentimiento antiperonista atraviesa, en la actualidad, por uno de los períodos más intensos.
             Es distinto de aquel antiperonismo del primer lustro de los 50. Sin militares providenciales a los que recurrir, que hoy sobreviven adentro de la caja.
            No queda otra alternativa que desalojar, a los peronistas, mediante elecciones.
             Trasciende, por si no bastara, que el general Milani mantiene un prematuro cierre con Scioli.
              “Si no puedes con tu adversario, únete” -sentenció aquel aprendiz de Maquiavelo. Parafrasearlo es fácil.
               "Si no puedes con los peronistas y quieres sobrevivir, hazte peronista". 

                                                                  Osiris Alonso D' Amomio
                                                           Consultora Oximoron/Director

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               El repunte inflamado de Scioli en las encuestas ilustra y explica la meseta transitoria que Macri y Massa comparten, con diferente rigor.
               El estancamiento se impone, en realidad, con la potencia del retroceso. Se suma a la sorprendente imagen favorable que La Doctora aún arrastra, pese al compendio de catástrofes agravadas .
              Juntos, La Doctora y Scioli estimulan la imaginación y las iniciativas de los que procuran,  razonablemente, evitar que el cristinismo perdure. Que conserve, más allá de diciembre, los atributos del poder abusado. Ampliaremos. 
                La oposición al cristinismo es -al cierre del despacho- demasiado frágil. Si se la compara, sobre todo, con el sentimiento rencorosamente opositor que anida en sectores decisivos de la sociedad.
                Son los excluidos de las capas medias. Se encuentran culturalmente hartos de las imposturas arbitrarias del oficialismo desastroso, que se dispone, para colmo, a permanecer.
                Basta con un ventarrón adverso para que se estanquen las estructuras de los dos líderes –Macri y Massa- que se postulan para desalojarlos. Para que dejen de registrar crecimientos significativos.
                Basta además con un soplido, un aprovechado desorden, o alguna explotada confrontación interna para desequilibrarlos.
                Por encontrarse divididos, son fragmentos funcionales al cristinismo, que enarbola la obstinada certeza de quedarse. Aunque estuvieran, un mes atrás, regalados. En mesa de saldos.
               “Con muy pocas excepciones, los intendentes que ustedes llaman mini-gobernadores, cuentan de movida una base del 27 por ciento” –confirma otra Garganta.
               La pregunta que surge es entonces obvia: ¿cómo se les gana en medio de tanta fragmentación opositora?
               Desdibujan el 60 % de la sociedad que los detesta. Con márgenes considerables de ciudadanos que ya no pueden escuchar ni siquiera la voz que los encadena.
               Consecuencia del conjunto de egolatrías desencontradas, más que de enfrentamientos ideológicos.
               La ideología, en el fondo, es aquí una cuestión secundaria.  

              
              Riesgos de la Pata Peronista
            Para Oximoron, los proyectos inspirados en el no peronismo, o los inspirados en un peronista que de pronto se aparta, coexisten con el riesgo del desvanecimiento inmediato.  
              La declinación arranca, en el primer caso, cuando los dirigentes osados plantean  racionalmente que, para conquistar el poder real, hace falta disponer de la llamada “pata peronista”. Para ingresar, al menos, en la provincia (inviable) de Buenos Aires. En el conurbano mayoritariamente impenetrable, que siempre brinda algún espacio lateral para las minorías.
              En el mercado del usado, la pata peronista siempre se consigue. Con llamativa facilidad. Como se consiguen en Warnes los repuestos de los automotores.
              Abundan los peronistas desencantados que se quedaron afuera del circuito cerrado de la toma de decisiones, y de los repartos. Quedaron lejos de las cajas y fueron desplazados sin piedad. Peronistas expertos, al borde de la laguna. Con la caña en una mano y con la garrocha cerca, por si es necesario saltar hacia algún otro espacio generoso que los contenga.
              Para alimentar a los desplazados opositores internos, que sobreviven en el llano, en el peronismo sólo quedan las anchoas saladas, para ser servidas en la calentura del desierto.
             
              Pero la pata peronista presenta un enorme riesgo para los improvisados que pretenden armar desde el no peronismo.
              Es que la pata peronista les peroniza paulatinamente la totalidad del cuerpo. Y cuando los iniciales no peronistas se quieren acordar  ya es tarde, están peronizados en el peor sentido de la palabra. Adoptaron la mayoría de los vicios culturales y ninguna de las virtudes, que florecen en general cuando se dispone del poder.
              Lejos del poder, el peronismo propone el mito melancólico de la resistencia. Para desalojar, sin romanticismo culposo, a aquel que lo tiene.


                 Sobre la ceguera

              La problemática alcanza grados de patología cuando el opositor no diferencia al peronismo del kirchnerismo. Cuando los identifica. 
              En su desesperación, el antiperonista es dominado por la ceguera que lo descontrola. Cuando decide que el peronismo es la lacra. El responsable histórico de la totalidad de los fracasos colectivos de la Argentina. Desde la corrupción devastadora, que supera cualquier peste de transparencia, hasta del insumo básico de la pobreza. El elemento compulsivo para eternizarse.
              El tramo se reproduce en la actualidad. Al percibir que La Doctora y su conjunto de buscapinas acostumbrados pueden persistir a través de Scioli, el antiperonista fanatizado se sumerge en magníficas muestras de frustración.
               Es cuando el mito del eterno retorno, inspirado en el ejemplo de Michelle Bachellet, se transforma en el mito de la permanencia, inspirado en Vladimir Putin. (Ampliaremos. Tema de próximo informe Oximoron).

              
            Siempre listos

               En su impotencia, el antiperonismo le ladra a la luna.
               Cuando toman consciencia del riesgo de quedarse, después de haberse ilusionado con la certeza falsa de la partida. Con el cuento del final de ciclo.
               Por lo tanto, al sospechar que el próximo gobierno va a ser también peronista (“un clon del actual”, según un pensador), se anticipa el tormento que legitima la incertidumbre. Y la puteada inútil, hacia la luna. Como los ladridos de perro del “barrio de tango”. Homero Manzi.
               “Estos peronistas se quedan siempre. Y el país con los peronistas no tiene destino. Es una tortura”.
               Peronistas siempre listos para nacionalizar o privatizar. Depende. En el fondo, para ser francos, es lo mismo. Con el complemento liberal, para denostar posteriormente, como con Menem. O con el componente del frepasismo tardío, como los diferentes Kirchner, El Furia y La Doctora, para denostarlos en bloque en un futuro cercano por los propios peronistas. Sin que se les caiga ningún anillo. Ni florezca la mariconeada intelectual de la autocrítica. 
               Para Oximoron el peronismo es la ideología del poder. Con el agravante que la conquista y la conservación del poder signan las claves de la misma ideología.
                Al frente siempre y con los individuos intercambiables. Los que en general acompañan y elogian al que gana. Y aquel peronista que decide combatirlo, o carece de reflejos para acomodarse, y se queda afuera, tiene por delante un destino de desierto ancho y largo, ideal para comer anchoas, eternizadas en sal gruesa. O para ofrecerse como “pata peronista” en el mercado del usado, donde se abre cualquier proyecto opositor que se inspire en el defecto físico del no peronismo.
               Es la manera de entender críticamente el final de ciclo que (a lo mejor) se extiende. Con otra versión para repetir la historia inagotable.

                                                   Bernardo Maldonado-Kohen.     
                                                                       continuará
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