martes, 5 de enero de 2016

Guerra cultural de inteligencia

Daesh impuso el terror. Obama, Hollande y Putin no se ponen de acuerdo por Bashar.

Guerra cultural de inteligenciaescribe Osiris Alonso D’Amomio
especial para JorgeAsísDigital
Por sobrevolar su espacio, con un rotundo misilazo Turquía derriba un avión de Rusia. En el mismo martes en que Francia, en su más alto nivel, trata de convencer a Estados Unidos -aliado de Arabia Saudita- en que la manera más eficaz de aniquilar el Estado Islámico (Daesh) es a través de la asociación con Rusia, la principal aliada en la región de Irán (máximo enemigo de Arabia Saudita). Y sostén -junto con Rusia- de lo que queda del régimen de Siria, que aún preside Bashar El Assad, el oftalmólogo (cliquear).
Los países citados en el párrafo anterior registran, en su totalidad, una coincidencia de fondo: quieren terminar con la aventura del califato demencial.
Un desafío para el conocimiento. Resume la melancolía del falso regreso hacia el Siglo XIII, pero a través de los instrumentos más sofisticados del siglo XXI. Combinan el medioevo con el marketing.
El avión ruso patrullaba la región en conflicto. Bombardeos de posiciones rebeldes que luchan contra Daesh. Pero también -sobre todo- contra Bashar. El oftalmólogo se obstina en la resistencia, en plena destrucción de su país artificial. Pero no quiere terminar como Ben Alí, ni Hosni Moubarak. Menos como Khadaffi. O Sadam.
Es un embrollo geopolítico donde convergen intereses cruzados, contradicciones para especialistas, etnias que confrontan.
Guerra cultural de inteligenciaLa Francia, atacada el 13 de noviembre, con la legitimidad que le brindan los 130 muertos de París, asume que se encuentra en guerra. Y se reporta ante Estados Unidos, la superpotencia que ya no puede equivocarse más, al menos en Medio Oriente. Francia busca planificar junto a Rusia la ofensiva definitiva que convierta al Estado Islámico en pasado. Pero se trata del peor presente. Daesh. Que hasta hoy domina, con amplitud, esta violenta guerra cultural de inteligencia. Con un manejo sabio de la acción psicológica que mantiene a las sociedades aterradas, arrastradas por un conflicto que no entienden. Padecen la angustia permanente por otro posible atentado. Sociedades dispuestas a conceder aspectos esenciales de la libertad, por la prioritaria noción de seguridad. En ciudades, al extremo, casi clausuradas. Como Bruselas. Fuente de yihadistas.
Guerra cultural de inteligenciaEn esta extraña guerra cultural de inteligencia los países involucrados, de Europa, del norte de América, tendrían que compartir el insumo de la información. Sin competir. Ni mezquinar los datos relativos a la circulación de los sospechosos rigurosamente vigilados. Los que se las ingenian para ingresar en lo que fue Siria, combatir por la alucinación de Daesh y volver. Para continuar con la misma guerra pero en otro ámbito. En París, por ejemplo, o en Londres, aunque mezclados entre los infieles. Con la posibilidad de sorprenderlos, en cualquier momento, con un estallido.

El problema es Bashar

Daesh ocupa gran parte de los estados fallidos de Siria e Irak. Un territorio con diez millones de víctimas eventuales que están a merced de los sunnitas radicalizados, ofendidos y humillados, primero en Damasco y luego en Bagdad. Pero ahora con el control de inagotables yacimientos que expenden, sin mayor inconveniente, el producto. El petróleo, con el que se financian, ya sin necesidad de la zakat, suerte de cooperación obligatoria de los aportadores de fondos para promover el Islam.
A través de las tercerizaciones, el producto negro del Califato llega a los establecimientos fabriles de China, o del mismo corazón de Europa. Ninguna novedad. Dignamente regenteado por los especialistas en petróleo formados con el extinto Sadam.
Guerra cultural de inteligenciaLa disidencia de las tres potencias, miembros permanentes del Consejo de Seguridad (Francia, Estados Unidos y Rusia), pasa por la estabilidad de Bashar.
Hollande y Obama lo combatieron a Bashar y no aceptan ningún arreglo que contemple su continuidad.
Mientras tanto para Putin la ofensiva contra Daesh tiene un límite. Es Bashar. Ninguna solución para el conflicto si no se sostiene al dictador, que se destaca por ser más asesino aún que Haffez, su padre.
Ya le advertía Putin a Obama y Hollande. Combatir a Bashar era un error que iban a pagar caro. Por proteger al aliado Arabia Saudita, que fue, en el origen, el principal aportante de fondos (junto con Qatar), para los combatientes que enfrentaban a Bashar. Aunque iban a crearle, de paso, ya que estaban, el Estado Islámico. Algo comparativamente más grave que el dictador amurallado, Bashar. Con Al Baghdadi como Califa y con Raqqa como capital transitoria. Y un medio de comunicación. Dabiq.
Consta que Arabia Saudita (rigoristas sunnis) confronta, en los diversos frentes de la región, con el Irán chiita. La aliada indeclinable de Rusia, y máxima protectora de la Siria de Bashar.
Pero aparte se encuentra Turquía, el otro actor que también ansía la caída de Bashar. Por lo tanto Turquía se encuentra en pugna con Rusia, o sea con Putin, y contra Irán. A partir del esquema descripto puede entenderse el agravamiento de la situación, al registrarse la caída del avión ruso.

Hatay

Entonces Turquía se instala en el centro del conflicto. E irrita notablemente con la volteada del avión, a los aliados, Francia y Estados Unidos. Estados que tienen inteligencias lo suficientemente afiladas como para saber que los luchadores occidentales entran y salen de Siria con comodidad. A través de la vista gorda de Turquía.
Utilizan el paso fronterizo de Hatay, cerca de la Antioquía del rito. Con túneles que los “pasadores” utilizan para llevar a los combatientes hacia Daesh. Donde los aguarda el vehículo que los traslada hacia Atma, o casi seguramente a Idlib. En un rincón de Siria donde funciona un campo de adiestramiento. La perfección para aprender a degollar infieles, obnubilados con la bata naranja. O para matar cuando regresen, en bares, teatros de ciudades donde, por mil motivos, deciden no integrarse.
Guerra cultural de inteligenciaPara ganar esta guerra cultural de inteligencia es gravitante la información. Más eficaz que los bombardeos, que afectan sobre todo a la población civil.
Tal vez, las potencias occidentales deberían asumir el riesgo de las cabezas cortadas, que aterra a sus sociedades, y enviar tropas al territorio.
Al cierre del despacho puede consignarse que quienes tienen mayor capacidad y valor, para desempeñarse entre las arenas de Raqqa, Tikrit y Mosul, son los kurdos, para horror de Turquía. Y los iraníes, para horror de la Arabia Saudita.
Osiris Alonso D’Amomio
para JorgeAsisDigital.com
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El cambio módico

MAURICIO, SERGIO Y DANIEL (Capítulo final): Mauricio Macri, el Ganador.

El cambio módicoescribe Carolina Mantegari
especial para JorgeAsísDigital
Con una ventaja que deja lugar al “margen de error” culmina la dilatada miniserie. Arrastra el año enteramente perdido.
El final reservó la cuota de suspenso. El tono inesperado del impacto.
Se asiste al gran éxito electoral de Mauricio, El Ángel Exterminador, sobre Daniel, el Líder de la Línea Aire y Sol. Bastante ajustado. Por menos de 3 puntos.
La sociedad admite la idea del cambio. Pero del cambio módico. Acordado.
Como en 2003, otra vez, el segundo pasa a ser el primero. La diferencia es que esta vez, el que fue primero, Daniel, distó de borrarse. Encaró hacia el sacrificio de la segunda vuelta. Como aquel general Quiroga del poema de Borges. “En coche al muere”, cliquear. Con las botas prestadas, que a Daniel le calzaban, en el fondo, mal.
Al ganar Mauricio, la interpretación selectiva indica que es el triunfo de la democracia y del “cambio” (aunque sea módico). Si Daniel se acercaba un poco más y ganaba, iba a ser la constatación del fraude. Menos mal que ganó Mauricio.
En la primera vuelta de la extenuante historia, Daniel y Mauricio, juntos, lo sacaron de la carrera a Sergio, El Renovador de la Permanencia.
Pero Sergio permaneció cerca de la Banelco de Mauricio. A tiro de tarjeta. Con la venta del producto más indispensable: la gobernabilidad.
De todos modos Sergio se resiste a abandonar el primer plano. La vida por los medios. Si modera su ansiedad protagónica, se le abre un panorama venturoso.
El cambio módicoYa en la primera vuelta, Mauricio, que iba de punto, lo sorprendió a Daniel, el favorito, con la sustancial victoria en La Provincia Inviable. Sobran las razones, útiles para constar en actas.
Brota, en adelante, la protagonista estelar para la próxima miniserie.
Es María Eugenia Vidal, La Chica de Girondo.
Si en la primera vuelta Mauricio dejó de ser punto por Buenos Aires, casi puede asegurarse que Mauricio es banca en la segunda vuelta gracias a Córdoba.
Por el viento de cola de la algarabía, el ascenso de Mauricio era irresistible. Mientras tanto Daniel, que venía en caída libre, con botas prestadas, asiste al derrumbe del sueño presidencial. Primero por Buenos Aires y ahora por Córdoba, la provincia que deparó, gracias a La Doctora, el tal vez máximo error. Consistió en ponerle a Daniel la fiscalización permanente de Zannini, El Cenador, que fue más un plomo que “tobillera electrónica”.
Téngase en cuenta que Daniel comparte el cartel francés de la derrota con La Doctora. Para la ceremonia del adiós de la miniserie.
Ambos -La Doctora y Daniel- en adelante tendrán dificultades para encarar alguna otra superproducción.
En el peronismo suele abundar la crueldad con los derrotados. La Doctora -es cierto- no fue candidata. Pero fue peor. Diseñó la estrategia. Eligió mal.

Etnocentrismo para todos

Significa confirmar que Mauricio se queda al frente de una estructura de poder que no contuvo ningún antecesor.
Con el Artificio Autónomo de la Capital en el bolso, a través de Horacio Rodríguez Larreta, El Geniol, el inadvertido que crece y sigilosamente ambiciona.
El cambio módicoCon La Provincia Inviable en el mismo bolso, que le va a cuidar María Eugenia. Y con la caja abarcadora de la presidencia. Para él. Todo dentro del mismo bolso.
Cuesta creer que Mauricio, Jefe de Gobierno del Artificio, con María Eugenia, la Vice-jefa, y con Horacio, Jefe de Gabinete, se queden con la totalidad del poder.
Se impuso un modelo de etnocentrismo perfecto. Arrasaron con los prejuicios, hasta transformarlos en meras supersticiones. Superados lugares comunes de la política.
Etnocentrismo para todos. Los tres pertenecen a un solo distrito. Porteñitos blancos del Artificio Autónomo.
Aparte, otra hazaña. El macricaputismo utilizó para ganar la capital, en 2007, y la Nación, en 2015, la misma fórmula centrista. Mauricio con la señora Gabriela Michetti, La Novicia Rebelde. Repiten, como si se tratara de un recetario eficaz.
Y como si se tratara de otra broma de la geografía, Mauricio decide trasladar el etnocentrismo imbatible de los porteños hacia Jujuy. Para clausurar la epopeya entre el regionalismo folklórico de la Quebrada de Humahuaca. A los efectos de sostener, ante el marco más impresionante, las consagratorias vaguedades que Mauricio supo emitir en cualquier emisión televisiva.
Que “se puede cambiar”. Se puede. A través de la “nueva política” que va a instrumentar junto a los radicales eternos, románticos que vuelven a comer caliente. Radicales que vuelven. Acción y aventura para la Argentina.
El cambio módicoLo que acaba de conquistar Macri, a través de su partidito urbano, nunca lo logró Menem (que debió lidiar con Cafiero y con Duhalde en Buenos Aires). Ni Kirchner. Ni mucho menos La Doctora (que debió lidiar con el propio Macri, y hasta con Scioli, no precisamente su socio ideal).
Un desayuno de los tres dirigentes de PRO, de los tres camaradas macricaputistas, Mauricio, María Eugenia y Horacio, puede tratar la superación de los vínculos conflictivos de la Policía Bonaerense con la Policía Federal. Y entregar la Federal, a la ciudad, después de tantos reclamos, como si fuera una tostada.
Tanto poder sirve, ante todo, para resolver. Merece el voto de confianza. Para perforar el último mito. O superstición.
Indica que todo, en Argentina, termina mal.

Período de gracia

Parroquiales.
Para ponerle el punto final a la miniserie que parecía interminable, con la mejor fe se le desea, a Mauricio, éxito. En su flamante responsabilidad de Presidente.
El mismo éxito que tuvo en Boca. Y en el Artificio Autónomo.
Por si no bastara, por unanimidad, junto a Consultora Oximoron, el Portal decide concederle, al nuevo gobierno, un correspondiente período de gracia. 120 días. Cuatro meses. Con la yapa respectiva de la transición. La cuerda floja hasta el 10 de diciembre.El cambio módico Cuando rige el lenguaje de los nombramientos. Para el apasionamiento de los vibrantes Buscapinas de Medialuna Enarbolada.
Un plazo respetable para que Mauricio, ya pasado el furor del bailecito, acomode las líneas. A los efectos de enfrentar, con los escuderos que designe, sean gerenciales o radicales, los ajustes y rigores del tramo inicial. El más dificultoso para encarar un cambio. Aunque sea un cambio módico.
Carolina Mantegari
para JorgeAsisDigital.com
permitida la reproducción sin citar la fuente.
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Del Chacho a Mauricio

El hartazgo del kirchnerismo produce otra aventura radical.

Del Chacho a Mauriciosobre informe de Consultora Oximoron,
Redacción final Carolina Mantegari
especial para JorgeAsísDigital

Introducción
El resurgimiento

La clavada consagración presidencial de Mauricio Macri, El Ángel Exterminador, arrastra un acontecimiento complementario.
El resurgimiento de la Unión Cívica Radical, que se dispone a co-gobernar. A través de Cambiemos. Junto al ascendente PRO, expresión institucional del macricaputismo. Y con la Coalición Cívica, partidito menos trascendente que su conductora, la señora Elisa Carrió, La Demoledora. Radical originaria.
Como en 1983 con Raúl Alfonsín, El Providencial, en 1999 con Fernando De la Rúa, El Desairado. Cada 16 años. Otra vez los radicales, en 2015, se preparan para ejercer las responsabilidades del poder. Las que supieron asumir con relativa suerte. Sin gran originalidad para los epílogos.
Conste que “todo, en la Argentina, termina mal”.
Los radicales emergen como los máximos beneficiarios de la debacle kirchnerista.
Recuperan gobernaciones sustanciales. Multiplicidad de intendencias. Legislaciones innumerables. Y hasta la vice gobernación de Buenos Aires.
A partir del próximo domingo, los radicales consolidan la vigencia nacional. Ponen sus planteles a disposición para ocupar los casilleros de las dos administraciones conquistadas. La Provincia Inviable, Buenos Aires, y la Nación. En el reparto no se incluye el Artificio Autónomo de la Capital, donde los radicales compitieron a través de Martín Lousteau, El Personaje de Wilde. Del Chacho a MauricioEntonces muy poco les faltó para que amargaran a Horacio Rodríguez Larreta, El Geniol. Y que acabaran con la trayectoria de Mauricio, el benefactor que los devuelve al primer plano.
Osiris Alonso D’Amomio
Director Consultora Oximoron
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En 1999 los radicales venían también en caída libre. Pero igualmente Raúl Alfonsín se las ingenió para capitalizar el agotamiento del peronismo, en su versión menemista. Y para volver, a través del acercamiento con el Frente Grande, del progresista por entonces hegemónico, Carlos Chacho Álvarez, El Renunciador. Vicepresidente de El Desairado.
En 2015, los radicales consolidan la epopeya del regreso a través del acercamiento con Mauricio Macri. Fue sabiamente instrumentado por el inmortal Nosiglia, El Coti, Nuestro Richelieu. Es -Coti- el verdadero hilo conductor de esta historia. Desde 1983.
Richelieu Nosiglia redescubrió en Macri al Sucesor Ideal de La Doctora. El más capacitado para aprovechar el agotamiento cíclico del peronismo, en su versión kirchnerista.
Desde El Chacho a Mauricio se registró un desplazamiento radical hacia el centro (no decir nunca hacia la derecha). Aparte, para el macricaputismo, esas (derecha e izquierda) son categorías ideológicas muy devaluadas. Mantenían su asidero en el siglo veinte, según la concepción del pensador Jaime Durán Barba, El Equeco, ampliamente reivindicado por Pablo Avelluto, El Teórico Tapado.
Del Chacho a MauricioComo se descuenta, PRO mantiene la impertinencia que desconcierta a los cientistas sociales. La osadía de presentarse como la “nueva política”. Asociada a la idea casi privatizada del “cambio”.
Un cambio irresistible que cabalga sobre la ola del hartazgo cultural generado con impaciencia por el kirchnerismo.

Peronistas perdonables

Cambiemos contiene, también, otras relevantes promesas de la “nueva política”. De la magnitud de la señora Patricia Bullrich, La Heterodoxa. O peronistas originarios como Eduardo Amadeo, El Renovado Constante. Coinciden con los perdonables “peronistas críticos”. Los enemigos declarados del kirchnerismo. Los que priorizan, sin sentimientos de culpa, su indispensable eliminación. Aunque promuevan, como daño involuntario, el regreso radical que minimizan.
“Son peronistas que están con PRO, no con Cambiemos, no te confundas -confirma la Garganta- Declaran inexistente a la Coalición Cívica”.
Muchos de los peronistas perdonables se enrolaron en la Franja de Massa. Y hoy se encuentran a tiro de la Banelco de Mauricio.
Planifican, como objetivo estratégico, renovar al peronismo. Después de vencerlo. Para salvarlo.
Del Chacho a MauricioLos peronistas perdonables apuestan fervorosamente por “el cambio”. Complementan la oferta surtida de Cambiemos, que entusiasma al nutrido periodismo militante de los abnegados morraleros de la comunicación.
Es de esperar que el entusiasmo de los periodistas morraleros, por Mauricio, les dure algo más que el entusiasmo manifestado oportunamente por Néstor Kirchner, El Furia.
Para que no vuelvan a ser de decepción fácil. Y no broten, en la primera de cambio, los distanciamientos.

Botas prestadas

Para imponerse, aparte del hartazgo, el macri-radicalismo tuvo, a su favor, el catastrófico fracaso de La Doctora. En su carácter, sobre todo, de estratega.
Junto con el desempeño reprochable de Scioli, Líder de la Línea Aire y Sol, el competidor de Mauricio. En el último tramo, Scioli desperdició los méritos acumulados durante 12 años. En los que predominó “el misterio de su presencia ausente”.
Ahora resulta que la campaña de Scioli es mucho peor que mala. Es equivocada. Sin la menor inteligencia electoral. Se encuentra entregado a la siembra obvia del temor que no asusta, en definitiva, a nadie.
Del Chacho a MauricioNo obstante, al cierre del informe, persiste una vaga esperanza. Que el discurso apocalíptico lanzado sobre Macri haya prendido algo. Sobre todo entre los sectores dependientes de la población.
Cuando se encontraba en alza, y el triunfo parecía inapelable en la primera vuelta, Scioli se mostraba, hasta de manera corporal, como el próximo presidente. Fue cuando aquí se editó: “Se va el kirchnerismo, viene el peronismo”, cliquear. Anticipaba el conflicto entre la nueva estructura de poder, inspirada en La Liga de Gobernadores -la columna vertebral del peronismo- (cliquear), y los kirchneristas duros que arrastraban al país hacia el colapso.
Lejos estaba Oximoron de advertir que la señora María Eugenia Vidal, La Chica de Girondo, iba a vacunarlo sorpresivamente a Aníbal, El Neo Corach, en La Provincia Inviable. Y que en adelante, quien iba a mostrarse como próximo presidente, hasta de manera corporal, era Macri.
El cambio de favorito desenfocó a Scioli. Lo desalojó de su propio eje. Motivó que Scioli culminara su batalla entre improvisaciones y bartolerismos. Con el recitado de las reivindicaciones fantasiosas que reclamaba el kirchnerismo más duro.
En su impotencia, Scioli decidía cesar con las botas puestas. Más grave aún, con botas prestadas. Botines desgastados que para colmo le calzan mal.

Conclusiones preliminares

Si Macri fuera lo que Scioli dice que Macri es, el macricaputismo sería, para la Argentina de hoy, lo más recomendable.
Lamentablemente de ningún modo Macri es lo que Scioli dice que Macri es. Pero sería fascinante que lo fuera.
Del Chacho a MauricioEn realidad, el Macri que hoy Scioli impugna, es precisamente aquel Macri que Scioli necesitaba ser.
Para resolver el mitológico clavo heredado de los holdouts. Reconciliarse con los capitales. Generar “un clima de inversiones”. Mantener una relación sensata con el Fondo Monetario Internacional.
Como Scioli, en el fondo Macri es otro centrista que mantiene, como techo ideológico, la vacilación tibia del desarrollismo.
Suficiente para quedarse -desde un partidito urbano menos interesante que la proyección de su figura- con la suma del poder público.
Así como La Cámpora es una Agencia de Colocaciones, el macrismo de pronto asume el riesgo de convertirse en una Agencia Seleccionadora de Personal. “Chasseur de Tetês”, al decir francés.
Ocurre que deben llenarse organigramas múltiples. Con funcionarios que podrán cubrirse con los gerentes disponibles. Y con los medialuneros que debieran precipitarse en enviar sus curriculums hacia la Fundación Pensar.
¡Rápido! ¡Llame ya! Como en la publicidad de Sprayette. Antes que los radicales, resucitados y sedientos, puedan ocupar los puestos, en su totalidad.
Carolina Mantegari
Consultora Oximoron/Redacción final
para JorgeAsisDigital.com
permitida la reproducción sin citar la fuente.
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Las represalias no esperan

Francia y Estados Unidos bombardean Daesh (EI).

Las represalias no esperan
escribe Jorge Asís
especial para JorgeAsísDigital
Con valiente perplejidad Francia se entrega a la dinámica de la venganza interminable. A la respuesta anticipatoria de próximas represalias. La guerra irrumpe para quedarse.
Francia fue violentamente agredida en la noche del 13 de noviembre. En el costado sublime del Boulevard Voltaire. Una respuesta tétrica a los bombardeos decididos por François Hollande, en el territorio incierto de Daesh (Estado Islámico). Y debió replicar de nuevo ayer, 15 de noviembre, con el bombardeo sobre Raqqa.
Es -Raqqa- la también incierta capital de Daesh, situada en el norte de (lo que fue) Siria.
Resta aguardar, en París, la próxima represalia.
Desde aquí -Buenos Aires- se asume la audacia estratégica y militar de sugerir que, con bombardeos por el estilo, Estados Unidos y Francia nunca van a doblegar a Daesh. El ejército terrorista es el más serio de la Jihad. Es infinitamente más poderoso de lo que fue Al Qaeda. Contiene ramificaciones terrenales, presentes en las ciudades más insospechadas.
Cuadros móviles que, en cualquier momento, estallan. En un shopping, un estadio, un bar.
Se impone entonces una guerra de inteligencia. Con ocupación, en lo posible, del terreno. Y activar no sólo desde la placidez del aire. Con drones. Se debe asumir el severo riesgo de propagar las cabezas cortadas.
Téngase en cuenta que ya no se trata de Cuentapropistas de la Jihad (cliquear). Ni de ningún “lobo solitario” como aquel Coulibaly, el desesperado que se hizo acribillar en el almacén kosher del suburbio. Fue después que los hermanitos Khualy se encargaran de asesinar algunos talentosos dibujantes de Charlie Hebdo. Las represalias no esperanLos dignos que daban rienda suelta al ejercicio de la libertad creadora, aunque relativamente indiferentes a la sensibilidad que hervía en el interior invisible de la sociedad fragmentada.
Ahora se trata, en cambio, de comandos sincronizados. Atacaron en simultáneo en un gran estadio. Interrumpieron a balazos un concierto en el teatro señalado. O en el restaurant étnico.
Daesh representa, evidentemente, el máximo peligro para occidente, no sólo es la superación de Al Qaeda. Mantiene, aparte, un territorio propio. Es un Estado desafiante que convoca a una guerra culturalmente desigual. Con la ventaja, a su favor, de conocer los pliegues de la cultura del enemigo “infiel”. Y con otra ventaja superior: los mayoritarios inocentes del bando enemigo, los profanos “infieles”, desconocen las claves mínimas de sus comportamientos. Ni los entienden o se niegan, incluso, a entenderlos.

Sunnitas radicalizados y ofendidos

Daesh, Estado Islámico, es la conjunción de los sunnitas radicalizados y ofendidos de los dos ex Estados, acaso Estados fallidos, de Siria y de Irak. Con las fronteras artificiales.
Dos estados -Siria e Irak- que participaron de la alucinación nacionalista del Partido Baas. A través de dos líderes enemigos entre sí. Sadam Hussein, en Irak, un sunni minoritario, de Tikrit (hoy Daesh) en el país de mayoría chiita.Las represalias no esperan Y Haffez el Assad, en Siria, de los ultra minoritarios alawitas, los que se identifican con el chiismo, con terminal en Irán. Con los exiliados de cada dictador que residían en el país del otro, y conspiraban, desde Bagdad o Damasco.
Puede completarse la brevedad del cuadro con los cristianos que, por seguridad básica, y por rescatable espíritu de supervivencia, se amparaban siempre cerca de los tiranuelos que los protegían. Preferibles los dictadores, para los cristianos, a los fundamentalistas. Siempre.

Sin primavera en Siria

La primavera árabe, que tanta simpatía despertó en Occidente, para el mundo árabe resultó letal. Derivó en extraordinarios fracasos.
Después de la desdichada invasión americano-británica a Irak, que terminó con la ejecución de Sadam (y con Irak en poder de los chiitas, o sea a favor de Irán). Y después de las primaveras fogoneadas que terminaron con la familia de Ben Alí en Túnez, y con Moubarak en Egipto (para terminar con el fundamentalismo democrático de Al Mosri, y un nuevo golpe militar). Y con el asesinato expresionista del pobre Kaddaffi en Libia.
En adelante, si algo tuvo en claro “Bashar, el oftalmólogo” (cliquear), el hijo “científico” de Haffez, es que la “primavera” en Siria no podía existir. Debía evitar el mismo final. Entonces Bashar decidió resistir. Hasta que la muerte fuera, apenas, una cuestión contable. 200 o 300 mil muertos no importaban. Una cifra. Por más que se destruyeran las ciudades milenarias de Aleppo, Homs, Palmira.
Y aunque Siria se convirtiera en el teatro de operaciones donde las grandes potencias jugaban sus cartas.
Estados Unidos arrastraba el error con que ataba a Inglaterra. Y la jactanciosa Francia jugaba también su prestigio de ofendida. Mientras tanto Rusia -que enlaza a la menos activa China- comenzaba a imponer su influencia. Las represalias no esperanA través de un Putin frío e inescrupuloso, consciente de que debía apoyar a Bashar hasta donde fuera. Y no sólo por disponer en Tartuz -Siria- su gran base militar en el Mediterráneo. Influía su aliado Irán.
Aparte, debe incorporarse a las potencias regionales que mantenían su propio conflicto, nada menor, de dominación. La fundamental Arabia Saudita, la aliada, hoy desairada por los Estados Unidos. Contra el chiita Irán, el aliado flamante. Y en el medio, siempre, las contradicciones apasionantes de Turquía, prioritariamente interesada en que no emergiera, entre el desbarajuste, un Estado Kurdo.
El coctel contenía, para completarla, las diversas franquicias armadas. Tenían el sigiloso financiamiento de Arabia Saudita, y a veces, incluso, del ascendente Qatar.
Pero los dos actores regionales que confrontan (Arabia Saudita e Irán) pasan, de pronto, a ser tres. Se crea Daesh. Isis o Estado Islámico (EI). Confluyen los sunnitas radicalizados de Irak, con los sunnitas humillados de Siria. Las represalias no esperanY desplazan, por importancia y virulencia, de la centralidad, al conflicto insoluble de Israel y Palestina. Y desplazan, por último, de la centralidad de la vanguardia, a Al Qaeda. Organización de franquicias que venía opacada desde el ajusticiamiento de Ben Laden, entregado en Pakistán. Para su sucesor sin carisma, el egipcio Ayman Al Zawahiri, ya ni habría, siquiera, financiamiento.
(Es Zawahiri el mismo que en 1992, principios del 93, casualmente estuvo por Brasil, Paraguay y Argentina. En visita difícilmente turística. No fue registrada. Ampliaremos).

Batón naranja, daga en el cuello

Al territorializarse la Jihad, se reinstala la idea del califato, alucinación que estaba pendiente desde el siglo trece. Y los radicalizados de avanzada toman Mosul, la antigua capital de Ninive. Se embolsan 300 millones de dólares en efectivo que reposaban en el banco.
Y la inagotable vertiente petrolera comienza a ser explotada por los competentes gerentes que fueron de Sadam. Y su petróleo -tercerizado- es consumido en los países que supuestamente están en guerra con el origen.
Aparte explotan, por si no bastara, la trágica popularidad que atrae a los islamistas radicalizados. Los educados en ciudades de occidente, donde fracasaron todos los intentos de integración social. Sobre todo en Francia. Con la multiplicación de ghettos que construyen, en el interior de Francia, otros países. En suburbios desde donde se distingue, a lo lejos, la Tour Eiffel.
Las represalias no esperanSon entonces los islamistas que llegan de Francia, de Inglaterra y de Bélgica, a través de los pasos fronterizos de Turquía. Los que aplican sus magistrales conocimientos de marketing y de publicidad.
Saben que cualquier desdichado cautivo, con un batón naranja, y con una daga en el cuello, suele ser irresistible como portada de todos los diarios y noticieros del mundo.
Es precisamente el Estado Islámico el que logra, por vía indirecta, el acercamiento entre Estados Unidos e Irán. Para combatirlo.
Y es la Rusia de Putin la que también se atreve a bombardear. Para anticiparse y proteger, en especial, a Bashar. La represalia nunca se hace esperar. Daesh les baja, a los rusos, un avión colmado de turistas de San Petersburgo que abandonan las playas de Sharm el Sheik (el paraíso de Egipto). 250 muertos.
Se aguarda la represalia de Putin.
Tampoco la represalia se hace esperar por los bombardeos decididos por François Hollande. La carnicería de Bataclán, como respuesta, está a la vista.

Sorprende que sorprenda

“Lo que sorprende es que sorprenda”. Se dijo en Decapitaciones, ajustes y selfies (cliquear).
Para prevenirse, los franceses debieron tomar con mayor seriedad sus nutritivos productos culturales.
Las represalias no esperanComo por ejemplo dos libros: “L’Etat Islamique”, de Olivier Hanne y Thomas Flichy de la Neuville. Y sobre todo “La france du Djihad”, de Francois Vignolle y Azzeddine Ahmed-Chaouch.
Es donde mejor se detallan las trayectorias, experiencias y biografías. Los pasos de Turquía por donde entran y salen de Daesh los jóvenes islamistas franceses. Como Coulibaly.
O como estos tres hermanitos Abdeslam. Mohammed, Brahim, alguno de los dos kamikazes que estallaron. Y Salah, el más buscado. Este muchacho estaba instalado en el barrio popular de Malenbeec, en Bélgica. Y se trasladó, en un automóvil alquilado, hacia el cercano París. A los efectos de fusilar a los infieles que habían decidido disfrutar, durante una noche de viernes de otoño, un concierto de rock, en Bataclán, sublime Boulevard Voltaire.
Jorge Asís
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El guión y el cassette

MAURICIO, SERGIO Y DANIEL (Miniserie inacabable): Problemas de Mauricio con los radicales. De Daniel con los peronistas de Sergio.

El guión y el cassetteescribe Oberdán Rocamora
Redactor Estrella, especial
para JorgeAsísDigital
Con la medialuna enarbolada, Los Buscapinas marcan la magnitud del momento político. El trillado “clima de época”, diría un cronista balzaciano (por Balzac, novelista francés).
Hasta el 25 de octubre, Los Buscapinas procuraban contactos para acceder al sustancial Alberto Pérez, Tacos Altos, a Rubén Moussali, El Galán Maduro, o Marangoni, El 5 de Boca.
Ahora buscan afanosamente puentes para acceder a Marquitos Peña, El Pibe de Oro, al enigmático Salvai, La Llave (para María Eugenia) o Emilio Monzó, El Diseñador.
Sin mayores inconvenientes digestivos, Los Buscapinas pasan de celebrar el cassette de Daniel, que invoca hacia la fe y la esperanza, la ideología del vitalismo, a recitar de memoria el guión del “cambio”, inspirador de “la nueva política” que invoca Mauricio, conscientes que aún “¡se puede, se puede!”. Mojar, por ejemplo, la medialuna. Se puede.
Cabe consignar que en este “Duelo de celebridades” (cliquear), entre Mauricio y Daniel, el que en gran parte decide el resultado es Sergio. El Titular de la Franja de Massa que se quedó en la banquina. Aceptablemente capitalizado. En una carrera extenuante, que fue más de resistencia y regularidad que de velocidad.
De los tres protagonistas de la miniserie, Sergio era, de lejos, el más veloz.
El guión y el cassettePero hoy Sergio está más lejos del cassette de Daniel, el ex favorito. Y se encuentra más próximo al guión de Mauricio, el favorito actual.
Hoy no son fácilmente comparables las dos celebridades, Mauricio y Daniel, aunque hayan sido amigos e históricamente se encuentren unidos por los encantos de alguna misionera inusualmente bella. Y reina. No ampliaremos.
De pronto, se impone una obvia diferencia entre ellos. Mauricio, o el macricaputismo, ofrece muchas más oportunidades que Daniel.
A Mauricio le florecen inesperadas ventanillas. Ideales para la conformación de filas de medialuneros deseosos de participar.

Milagros apasionantes

Milagros apasionantes de la política. Consta que hasta el 25/O, Horacio Rodríguez Larreta, El Geniol, el costoso sucesor de Mauricio, para armar su gabinete en el Artificio Autónomo, aguardaba con impaciencia la digna derrota electoral del antecesor. Pero Mauricio no sucumbió en la primera vuelta. Perdió, pero para exhibirse como el ganador en la segunda ronda.El guión y el cassette Ocurre que se destapó -y no fue magia- la señora María Eugenia Vidal, La Chica de Girondo. Con el triunfo en Buenos Aires, La Provincia Inviable. Derivación efectiva del fracaso más rotundo de La Doctora, que reservaba Buenos Aires para refugiar a los medialuneros transitoriamente incondicionales de La (Agencia de Colocaciones) Cámpora.
El colapso bonaerense ilustraba, con claridad, las dimensiones del daño que le producía a La Doctora la guerra equivocada con Clarín. Combate desgastante que La Doctora, con arrojo, perdió. En el balance impresionantemente negativo queda, para colmo, después de doce años de patología kirchnerista, un Grupo Clarín exhausto pero indeseablemente victorioso. Con un poder que se incrementa merced a la elaborada fragilidad de las estructuras dependientes que emergen.
Si por otro milagro apasionante triunfa Scioli los cañones mediáticos ya apuntan al ascendente Chernajovsky, El Padre de María. Si el que gana es previsiblemente Macri la artillería ya está enfocada hacia Nicky, El Paladín.
Al modificarse abruptamente el panorama, el macricaputismo ya mantiene, en el bolso, dos administraciones aseguradas. Con los casilleros para llenar que entusiasman, hasta la conmoción, a los radicales que resucitan, y que se desgastaron, en el presente siglo, bastante lejos de la luz y el sol.
Pero como indica el lugar común “no hay dos sin tres”. Si sigue la buena estrella puede sumarse pronto otra administración. La tercera y vencida. Nada menos que el presupuesto de la nación. Desafío titánico para cubrir sólo con las guitarras de la Fundación Pensar.
El guión y el cassetteSignifica confirmar que Mauricio está montado en la ola de la algarabía. Con el viento de cola de la euforia y la suerte. Y hasta se obstina en lujos para la tribuna, como clausurar su campaña en Humahuaca, Jujuy. En un mensaje que logra conmover al eficiente Prat Gay, El Alfonso Federal, tan castigado por la virulencia en banda de La Doctora.
Mientras tanto Daniel, El Líder de la Línea Aire y Sol, siente que puede ser exterminado por Mauricio, El Ángel Exterminador. Y ante la misma tribuna, se encuentra en el momento más sacrificado del partido. Cuando se manda hasta el arquero a cabecear.
La tribuna, aparte, podrá entretenerse con el debate más innecesario de la historia. Apenas un espectáculo televisivo. La confrontación entre el guión de Mauricio y el cassette de Daniel.

Co-gobierno

Sin embargo, en El Dorado, en plena abundancia por la fiebre del oro, los macricaputistas se sorprenden con un problema preocupante. Los radicales.
Son los radicales que le sirvieron a Monzó, El Diseñador, para diseñar. Pero resultan recíprocamente desconfiables. Los macricaputistas no los consideran históricamente aptos para gobernar. Y los radicales, por lo bajo, devalúan la capacidad de comprensión de los patriotas guionados del PRO. Ya se anticipan, según nuestras fuentes, ciertas reyertas en los territorios.
El guión y el cassetteLos radicales emocionados suelen confundirse. Los sobran, no terminan de respetar a los macricaputistas más emblemáticos. Se ríen de ellos, imitan sus tonos.
Pero en la práctica, pese a las abismales distancias, Macri es para ellos, en el fondo, tan providencial como lo fue Alfonsín.
En realidad, Macri y Alfonsín solo mantienen un hilo conductor. Un vaso comunicante para ser estudiado durante la posteridad. Es el benemérito Enrique Nosiglia, El Coti, que renueva la vocación de titiritero y con el mérito de carecer de una fuerte Coordinadora detrás. Pero abundan radicales con ostensible abnegación participativa. Van por los cargos.
Los radicales creen razonablemente que el triunfo eventual del engendro Cambiemos les pertenece. Se sienten en condiciones, por lo tanto, de co-gobernar. Con su propia escudería. Con dirigentes capaces que también están asediados por Los Buscapinas que insisten con la medialuna enarbolada, para mojar la entre las innumerables vacantes de las tres administraciones.
“No se lo puede decir, Rocamora, pero creo que vamos a terminar gobernando con los peronistas”, confirma la calificada Garganta de PRO, prematuramente agobiada por los reclamos radicales. A los que mantienen a la distancia con el pretexto de hablar de cargos a partir del 23 de noviembre.
El guión y el cassetteY por supuesto que la Garganta no se refiere exclusivamente a los peronistas de Massa. Los que se mantienen indirectamente adheridos a la Banelco de Mauricio.
Los que proponen un sensato acuerdo de gobernabilidad, sobre todo para la provincia inviable. Y sin siquiera decir que lo apoyan a Macri. Les basta con decir que no votan por Scioli.
Dilema semántico. Confrontan sólo dos. Mauricio y Daniel. El guión y el cassette. Pero los peronistas de Sergio solo aclaran que abominan del cassette.

Peronismo Republicano

Así como el problema de los macricaputistas son los radicales, puede confirmarse que el problema principal de los peronistas que facilitan el triunfo de Macri, son los propios peronistas. Los que apoyan a Scioli.
Por lealtad, por mantenimiento de la fuente de trabajo, o por vocación melancólica. A pesar de las simplezas optimistas del cassette, muy útil en un escenario de victoria, continúan adheridos, aunque el clima haya empeorado y asome la tormenta.
El guión y el cassetteSon peronistas que, estratégicamente, después del triunfo de Macri, los quieren renovar. Con la incandescencia del futuro Peronismo Republicano.
“Explicame cómo es este negocio, Rocamora”, reclama otra Garganta.
Es un peronista del Barrio Norte, que detesta el kirchnerismo pero apoya, sin mayor entusiasmo, el cassette de Scioli, el mejor que podían presentar, entre los fragmentos donde prosperan las facturas anticipadas. De los que se obstinan en no tomar el recetado Avivol, en ayunas, de efecto prolongado.
La Garganta confirma que vive atormentado por el neogorilismo ambiental. Minoritario, sí, pero significativo. Y que se fortalece, hasta la provocación, detrás de Macri.
“Explicame, estos peronistas de Massa que se van con el adversario para derrotarnos, primero, ¿pretenden renovarnos después?…”.
Oberdán Rocamora
para JorgeAsisDigital.com
Continuará
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Un vandorismo de estación

MAURICIO, DANIEL Y SERGIO (Capítulos finales): ¿Traicionar al peronismo para salvarlo?

Un vandorismo de estaciónescribe Oberdán Rocamora
Redactor Estrella, especial
para JorgeAsísDigital
“Hay que estar contra Perón
para salvarlo a Perón”

Concepción atribuida a Augusto Vandor

En el opus “La canalización del hartazgo” (cliquear) quedó muy límpido que Mauricio y Daniel, para ganar, necesitan los votos de los peronistas críticos del kirchnerismo. Del 21% que apoyó a Sergio.
Es -Sergio- el héroe que quiso ser, en esta historia, un gran jugador como Tévez. Pero termina en árbitro aceptable. Como Pitana (mejor que Cevallos).
Trasciende, a través de encuestadores cada vez más recatados, que temen hacerse de nuevo encima, que 6 de cada 10 de esos votos van para la Banelco de Mauricio. Y 4 para la Banelco de Daniel.
Aritmética que lo convierte a Macri en el invariable favorito.

Balance nefasto

El balance de los 12 años de patología kirchnerista es -para el peronismo- nefasto.
Con Kirchner, El Furia, como presidente, el peronismo perdió sólo Santa Fe (aunque se lo responsabiliza al extinto Obeid).
Con La Doctora como heredera se perdieron varias provincias al hilo. Primero, Mendoza. E increíblemente Jujuy y la sustancial Buenos Aires, con Berisso y Lanús incluidas.
Para colmo, con altas posibilidades de perder el presupuesto del gobierno nacional.
Un vandorismo de estaciónSólo pudo recuperarse Río Negro. Con tanta mala suerte que, a los veinte días de asumir, lo asesinaron pasionalmente al gobernador.

Las migas de la panera

Ante el cercano riesgo de la caída, en su desesperación, La Doctora agarra hasta las migas de la panera. A los efectos de entregar las miguitas a los insaciables de La (Agencia de Colocaciones) Cámpora. Los incondicionales. Superadores de la extinguida Logia Compromiso K.
La explicación legitima la bárbara designación de los dos auditores. Forlón, héroe que deja el Banco Nación. Y Julián Álvarez, El Soberbio de Lanús, ahora mejor llamado El Pibe Carpeta.
Después de pasar a la historia por perder la intendencia de Lanús, El Pibe Carpeta cambia la imposible continuidad del manejo de la Justicia por un cargo de auditor. Todo para estar cerca de Javier Fernández, El Borrado.
De pronto, los héroes que estaban seguros de quedarse, a través de Daniel presidente, temen volver, por culpa de Mauricio, al llano.
Y el extinto pensador Juan Carlos Mazzón sentenciaba:
“El llano es mucho peor que la traición”.

La centralidad

Un vandorismo de estaciónA pocos días del ballotage, y a un mes del cambio de gobierno, La Doctora acapara aún la centralidad. Como si fueran miguitas de otra panera.
Aunque sea la lamentable conductora que diseñó la estrategia más equivocada. Apostó todas sus fichas incondicionales a los pies de Aníbal, El Neo Corach, para la gobernación. Sin siquiera imaginar que iba a ser derrotado por la señora María Eugenia Vidal, La Chica de Girondo. La que dejó en ridículo a los encuestadores, y en off side (posición adelantada) a este cronista.
El territorio de Aníbal, La Provincia Inviable, le importaba a La Doctora, en efecto, más que la nación. Era donde iban a encontrar refugio y salarios los chicos incondicionales de la Agencia.
Para los perversos, resulta más significativo contemplar vencida a La Doctora que a un Macri triunfal. Como si los perversos apartaran a Scioli del escenario. O se apartara por su cuenta. Solo. Mutis por el Foro. Para consolidar “el misterio de la presencia ausente”, que citaba el poeta Francisco Luis Bernárdez.
Un vandorismo de estaciónLos grandes medios perversos confluyen. Para Morales Solá, presbítero de La Nación, La Doctora hace campaña contra Scioli. Para Van der Kooy, confesor de Clarín, el gran problema de Scioli es La Doctora.
Por su devoción por las migas de la panera de la centralidad, La Doctora deja al candidato indeseable -Daniel- con problemas de ubicación.
Algo desenfocado, o mejor: fuera del foco. La adversidad lo excede a Daniel. Casi tanto como lo excede la traición de los “muchachos peronistas”. Los que -para combatir a La Doctora- van frontalmente con Mauricio.
Es -en todo caso- la idea fuerza que sirve de gran escudo. Los guiados por una adaptación de la vieja máxima que se le atribuye a Augusto Vandor, El Lobo.
Parafrasearlo: “Para salvar al peronismo hay que vencer al kirchnerismo”.
Quienes no sepan de Vandor pueden recurrir al buscador de google. La función del cronista no es enseñar historia.

Remakes forzadas

Un vandorismo de estación.
Un vandorismo de estaciónSe le debe producir una derrota al peronismo, para posteriormente renovarlo. Como si los kirchneristas a vencer representaran sendas remakes del inolvidable Herminio Iglesias, o de Lorenzo Miguel. Y nuestro héroe Massa, el renovador más visible, emerja como la reencarnación de Antonio Cafiero.
Facilidad que, para ser francos, no cierra. Remakes forzadas.
A pesar de De la Sota, un antiguo renovador que cruza la historia, la derrota del kirchnerismo se convierte, también, en la derrota del peronismo. Aunque, con razones valederas, De la Sota no les otorgue categoría peronista a los emblemas del kirchnerismo. Entre los que abundan peronistas aun no extinguidos, que de ningún modo se entusiasman con la posibilidad de que Massa y De la Sota, después de haberse entreverado con el macrismo, pretendan, además de ganarles, “renovarlos”.
“¿A quién c… le ganaron?”, confirma la Garganta que, para constar en actas, defiende “los trapos”. Y hace campaña melancólica por Scioli, a pesar de ir “en coche al muere”, cliquear.
Un vandorismo de estaciónSe especula, antes incluso de ocurrir la derrota, acerca de quién es el peronista que se encuentra en mejores condiciones para ocupar el rol de jefe de la oposición a Macri.
¿Urtubey, Massa, Perotti, De la Sota, Randazzo?
Es -Macri- el nuevo hombre fuerte que, desde un partido vecinal, amenaza con quedarse con los plenos poderes de la nación.
Mientras tanto Scioli, en desventaja, aún pelea y respira. Y todavía no está en el asfalto, “para ser tapado con diarios”.
Oberdán Rocamora
para JorgeAsisDigital.com
Posted on 9:39 | Categories:

La canalización del hartazgo

MAURICIO, DANIEL Y SERGIO (Últimos capítulos de la Miniserie): Macri, Scioli y la dependencia del sustancial peronista crítico.

La canalización del hartazgosescribe Oberdán Rocamora
Redactor Estrella, especial
para JorgeAsísDigital
Mayo/2012. En “la sociedad harta que espera” (cliquear) se dijo:
“Lo que Mauricio no puede capitalizar es el creciente hartazgo de la sociedad agobiada, que carece de representación política”.
Tres años y medio después, se confirma que Mauricio, el Ángel Exterminador, representa la canalización del hartazgo de la sociedad. Agobiada por 12 años de kirchnerismo.
El adversario real de Scioli, Líder de la Línea Aire y Sol, además de Macri, es precisamente ese hartazgo.
La sociedad que oposita. Y que mantiene una agenda más radicalizada que la del propio Macri. Es quien debe esmerarse en contenerla.
Se trata de la sociedad sensible de decepción fácil, que reclama imperiosamente ser gobernada. Sin tomar demasiado en serio sus tendencias, que son siempre transitorias.
Hoy insulta a los kirchneristas, como en su momento insultaba a los menemistas (el litigio es siempre con el peronismo).
Nuestro Director, de los primeros críticos del kirchnerismo, cuenta que, en una presentación de su libro “La marroquinería política” (2006) se le acercó un sexagenario emocionado,La canalización del hartazgo para decirle:
“Soy uno de los que lo escracharon en un bar. Hoy estoy de acuerdo con usted, lo admiro”.
Nuestro Director -soberbio, diría Majulito- respondió:
“Lamento que me admire porque lo prefiero de enemigo. Dentro de un año puede volver a escracharme”.

Viento de cola de la algarabía

Hasta antes del 25/O, con Daniel, el peronismo agotado -vegetal, sin jefes ni ideas siquiera malas- vencía a Mauricio y Sergio. O la oposición torpemente dividida.
Hoy, a través de un guión insustancial, se canaliza el hartazgo y el 22/N, de continuar así, se cargan al peronismo. Con un revólver de juguete.
Por la atmósfera cultural, por el viento de cola de la algarabía, ya casi puede asegurarse que el 22/N gana Macri.
La canalización del hartazgoSin embargo, entre la euforia de Cambiemos, persiste el temor ataviado de prudencia.
Porque por cuestiones matemáticamente técnicas, el ganador puede ser Scioli. Siempre y cuando Scioli y La Doctora, y sus infantiles fragmentarios, tomen pronto una dosis doble de Avivol y se decidan profesionalmente a ganar.
El analfabetismo funcional no tiene en cuenta un punto de partida para destacar: Para presidente, en La Buenos Aires Inviable, Scioli ganó 37 a 32. Cinco puntos de ventaja son bastante considerables.
Pero la provincia está perdida porque la señora María Eugenia Vidal, La Chica de Girondo, notable macricaputista de Cambiemos, le ganó 40 a 35 a Aníbal, El Neo Corach.
En adelante, para el ballotage, Scioli podría emprender la campaña más liviano. Sin el peso del candidato condenado por la mediología. Pero condenado al fin.
Un funcionario solvente y eficaz -Aníbal- transformado en un mal candidato. Se asociaba su imagen a la idea de lo peor. Al extremo de simbolizarse una lucha desigual. Descompensada. Entre la transparencia de Heidi y la concepción del Mal.
Los fighters (peleadores) suelen ser básicos, necesarios, fundamentales para cualquier esquema. Pero por la específica condición de peleadores, de los que “la bancan todas”, por lo general no sirven como candidatos presentables.
Sin embargo La Doctora, obstinada, lo sostuvo. Rescatable para la ética de la lealtad, pero reprochable cuando se trata de ganar elecciones. El mecanismo para conquistar, o mantener, lo esencial de la actividad política. El poder.

Varas selectivas

La canalización del hartazgoLa mediología signa la magnitud del cansancio que registra el peronismo. Movimiento paralizado que reserva un agotamiento para cada generación.
El periodismo militante de los grandes medios, en alza, se empecina ahora en destruirlo. Mientras esta versión patológica -el cristinismo- responde con periodistas militantes oficiales, que tienen, en general, menos alcance. Ni gran poder de fuego ni envergadura.
Para colmo, la guerra equivocada, absurdamente plantada contra el Grupo Clarín, está perdida. Y culmina el ciclo espantoso con un Clarín soberbiamente fortalecido, golpeado, liderado por septuagenarios gastados, pero victorioso (ver “Deseos de invadir Polonia”, cliquear). En condiciones de bajar línea y cobrar en las próximas ventanillas. Mientras tanto, el prestigio del peronismo se encuentra rigurosamente desmoronado.
Las varas hoy son tendenciosamente selectivas. Por ejemplo la señora Carrió, La Demoledora, le dijo en público a Miguel Del Sel, El Midachi, que fue candidato en Santa Fe:
“A usted le robaron la elección”.
En todo caso -de ser cierto- los fraudulentos eran los socialistas. Y eso nunca, no cerraba. ¿Cómo se va a acusar de fraude a la izquierda mormónica?
En cambio en Tucumán, por las irregularidades folklóricas, la mediología armó un escandalete extraordinario. Se trataba de la gran idea fuerza: pulverizar al peronismo. Entonces cerraba. Debía demonizarse el norte, bastión principal. La prédica armonizada con un minucioso diseño, y fue aceptablemente exitosa.
Al peronismo le comieron un viejo alfil. Jujuy.
Las cartas están en la mesa, las reglas del juego son claras.
La canalización del hartazgoSi gana Macri, con su onda irresistible y su viento favorable, es el triunfo de la democracia. La prueba de que “se puede cambiar”.
Si el peronismo en cambio toma el Avivol, suelda sus fragmentaciones, se recupera y gana Scioli, es el triunfo del fraude.
La continuidad del fracaso. La vigencia de lo horrible. La permanencia de los “feos, sucios y malos”. “Peronchos” chorros.
Y aquel que impugne semejante dialéctica, o al menos la describa, está condenado.
Es el eterno melancólico que entabla una batalla sólidamente perdida contra la modernidad líquida.

La derrota purificadora

Para ganar, Macri necesita los votos de los peronistas críticos del kirchnerismo. Los que votaron por Massa, El Renovador de la Permanencia, y De la Sota, El Cuarto Hombre.
Cabe consignar que peronista crítico del kirchnerismo en ningún momento puede identificarse con el antiperonismo.
Con el neo-gorilismo que promueven los antikirchneristas pasionales. Los que utilizan a Macri como escudo.
Los hartos que canalizan el hartazgo en Macri. Emblema de la “esperanza”. “Se puede cambiar/ se puede”.
La segunda vuelta se decide entre este 21%. El electorado de Massa.
La Banelco de Macri debe conseguir que Massa y De la Sota no sean captados, tan sólo, para la vaguedad del “cambio”.
La canalización del hartazgoAmbos deben persuadir a los peronistas críticos que para salvar al peronismo, en la patológica versión kirchnerista, debe ser derrotado.
Como si la derrota fuera, más que el fuego, el elemento purificador.
Quien votó a Scioli o Macri, el 25/O, va a votarlos de nuevo el 22/N.
Si los puntitos de Stolbizer, La Vecina Adorable, van hacia Macri, y el puntito de Rodríguez Saa, El Alma de la Puntanidad, hacia Scioli, se marcha al tiempo suplementario en un empate.
El decisivo 21% de Massa y De la Sota es el que desempata.
Los peronistas críticos que deben escoger entre La Purificación de la Derrota -el cambio que propone Macri-, o ser fieles a los preceptos, insistir con las botas puestas y desde el Peronismo Vegetal marcarle límites al neo-gorilismo. Si es que Scioli, La Doctora, Aníbal y los fragmentarios toman inmediatamente Avivol -en ayunas, efecto prolongado- y se dejan de clavarle al adversario las acusaciones más elementales, estéticamente sucias, abominables.
Oberdán Rocamora
para JorgeAsisDigital.com
Posted on 9:39 | Categories: