Daesh impuso el terror. Obama, Hollande y Putin no se ponen de acuerdo por Bashar.
escribe Osiris Alonso D’Amomioespecial para JorgeAsísDigital
Por sobrevolar su espacio, con un rotundo misilazo Turquía derriba un avión de Rusia. En el mismo martes en que Francia, en su más alto nivel, trata de convencer a Estados Unidos -aliado de Arabia Saudita- en que la manera más eficaz de aniquilar el Estado Islámico (Daesh) es a través de la asociación con Rusia, la principal aliada en la región de Irán (máximo enemigo de Arabia Saudita). Y sostén -junto con Rusia- de lo que queda del régimen de Siria, que aún preside Bashar El Assad, el oftalmólogo (cliquear).
Los países citados en el párrafo anterior registran, en su totalidad, una coincidencia de fondo: quieren terminar con la aventura del califato demencial.
Un desafío para el conocimiento. Resume la melancolía del falso regreso hacia el Siglo XIII, pero a través de los instrumentos más sofisticados del siglo XXI. Combinan el medioevo con el marketing.
El avión ruso patrullaba la región en conflicto. Bombardeos de posiciones rebeldes que luchan contra Daesh. Pero también -sobre todo- contra Bashar. El oftalmólogo se obstina en la resistencia, en plena destrucción de su país artificial. Pero no quiere terminar como Ben Alí, ni Hosni Moubarak. Menos como Khadaffi. O Sadam.
Los países citados en el párrafo anterior registran, en su totalidad, una coincidencia de fondo: quieren terminar con la aventura del califato demencial.
Un desafío para el conocimiento. Resume la melancolía del falso regreso hacia el Siglo XIII, pero a través de los instrumentos más sofisticados del siglo XXI. Combinan el medioevo con el marketing.
El avión ruso patrullaba la región en conflicto. Bombardeos de posiciones rebeldes que luchan contra Daesh. Pero también -sobre todo- contra Bashar. El oftalmólogo se obstina en la resistencia, en plena destrucción de su país artificial. Pero no quiere terminar como Ben Alí, ni Hosni Moubarak. Menos como Khadaffi. O Sadam.
Es un embrollo geopolítico donde convergen intereses cruzados, contradicciones para especialistas, etnias que confrontan.
La Francia, atacada el 13 de noviembre, con la legitimidad que le brindan los 130 muertos de París, asume que se encuentra en guerra. Y se reporta ante Estados Unidos, la superpotencia que ya no puede equivocarse más, al menos en Medio Oriente. Francia busca planificar junto a Rusia la ofensiva definitiva que convierta al Estado Islámico en pasado. Pero se trata del peor presente. Daesh. Que hasta hoy domina, con amplitud, esta violenta guerra cultural de inteligencia. Con un manejo sabio de la acción psicológica que mantiene a las sociedades aterradas, arrastradas por un conflicto que no entienden. Padecen la angustia permanente por otro posible atentado. Sociedades dispuestas a conceder aspectos esenciales de la libertad, por la prioritaria noción de seguridad. En ciudades, al extremo, casi clausuradas. Como Bruselas. Fuente de yihadistas.
La Francia, atacada el 13 de noviembre, con la legitimidad que le brindan los 130 muertos de París, asume que se encuentra en guerra. Y se reporta ante Estados Unidos, la superpotencia que ya no puede equivocarse más, al menos en Medio Oriente. Francia busca planificar junto a Rusia la ofensiva definitiva que convierta al Estado Islámico en pasado. Pero se trata del peor presente. Daesh. Que hasta hoy domina, con amplitud, esta violenta guerra cultural de inteligencia. Con un manejo sabio de la acción psicológica que mantiene a las sociedades aterradas, arrastradas por un conflicto que no entienden. Padecen la angustia permanente por otro posible atentado. Sociedades dispuestas a conceder aspectos esenciales de la libertad, por la prioritaria noción de seguridad. En ciudades, al extremo, casi clausuradas. Como Bruselas. Fuente de yihadistas.
En esta extraña guerra cultural de inteligencia los países involucrados, de Europa, del norte de América, tendrían que compartir el insumo de la información. Sin competir. Ni mezquinar los datos relativos a la circulación de los sospechosos rigurosamente vigilados. Los que se las ingenian para ingresar en lo que fue Siria, combatir por la alucinación de Daesh y volver. Para continuar con la misma guerra pero en otro ámbito. En París, por ejemplo, o en Londres, aunque mezclados entre los infieles. Con la posibilidad de sorprenderlos, en cualquier momento, con un estallido.El problema es Bashar
Daesh ocupa gran parte de los estados fallidos de Siria e Irak. Un territorio con diez millones de víctimas eventuales que están a merced de los sunnitas radicalizados, ofendidos y humillados, primero en Damasco y luego en Bagdad. Pero ahora con el control de inagotables yacimientos que expenden, sin mayor inconveniente, el producto. El petróleo, con el que se financian, ya sin necesidad de la zakat, suerte de cooperación obligatoria de los aportadores de fondos para promover el Islam.
A través de las tercerizaciones, el producto negro del Califato llega a los establecimientos fabriles de China, o del mismo corazón de Europa. Ninguna novedad. Dignamente regenteado por los especialistas en petróleo formados con el extinto Sadam.
A través de las tercerizaciones, el producto negro del Califato llega a los establecimientos fabriles de China, o del mismo corazón de Europa. Ninguna novedad. Dignamente regenteado por los especialistas en petróleo formados con el extinto Sadam.
La disidencia de las tres potencias, miembros permanentes del Consejo de Seguridad (Francia, Estados Unidos y Rusia), pasa por la estabilidad de Bashar.Hollande y Obama lo combatieron a Bashar y no aceptan ningún arreglo que contemple su continuidad.
Mientras tanto para Putin la ofensiva contra Daesh tiene un límite. Es Bashar. Ninguna solución para el conflicto si no se sostiene al dictador, que se destaca por ser más asesino aún que Haffez, su padre.
Ya le advertía Putin a Obama y Hollande. Combatir a Bashar era un error que iban a pagar caro. Por proteger al aliado Arabia Saudita, que fue, en el origen, el principal aportante de fondos (junto con Qatar), para los combatientes que enfrentaban a Bashar. Aunque iban a crearle, de paso, ya que estaban, el Estado Islámico. Algo comparativamente más grave que el dictador amurallado, Bashar. Con Al Baghdadi como Califa y con Raqqa como capital transitoria. Y un medio de comunicación. Dabiq.
Consta que Arabia Saudita (rigoristas sunnis) confronta, en los diversos frentes de la región, con el Irán chiita. La aliada indeclinable de Rusia, y máxima protectora de la Siria de Bashar.
Pero aparte se encuentra Turquía, el otro actor que también ansía la caída de Bashar. Por lo tanto Turquía se encuentra en pugna con Rusia, o sea con Putin, y contra Irán. A partir del esquema descripto puede entenderse el agravamiento de la situación, al registrarse la caída del avión ruso.
Consta que Arabia Saudita (rigoristas sunnis) confronta, en los diversos frentes de la región, con el Irán chiita. La aliada indeclinable de Rusia, y máxima protectora de la Siria de Bashar.
Pero aparte se encuentra Turquía, el otro actor que también ansía la caída de Bashar. Por lo tanto Turquía se encuentra en pugna con Rusia, o sea con Putin, y contra Irán. A partir del esquema descripto puede entenderse el agravamiento de la situación, al registrarse la caída del avión ruso.
Hatay
Entonces Turquía se instala en el centro del conflicto. E irrita notablemente con la volteada del avión, a los aliados, Francia y Estados Unidos. Estados que tienen inteligencias lo suficientemente afiladas como para saber que los luchadores occidentales entran y salen de Siria con comodidad. A través de la vista gorda de Turquía.
Utilizan el paso fronterizo de Hatay, cerca de la Antioquía del rito. Con túneles que los “pasadores” utilizan para llevar a los combatientes hacia Daesh. Donde los aguarda el vehículo que los traslada hacia Atma, o casi seguramente a Idlib. En un rincón de Siria donde funciona un campo de adiestramiento. La perfección para aprender a degollar infieles, obnubilados con la bata naranja. O para matar cuando regresen, en bares, teatros de ciudades donde, por mil motivos, deciden no integrarse.
Utilizan el paso fronterizo de Hatay, cerca de la Antioquía del rito. Con túneles que los “pasadores” utilizan para llevar a los combatientes hacia Daesh. Donde los aguarda el vehículo que los traslada hacia Atma, o casi seguramente a Idlib. En un rincón de Siria donde funciona un campo de adiestramiento. La perfección para aprender a degollar infieles, obnubilados con la bata naranja. O para matar cuando regresen, en bares, teatros de ciudades donde, por mil motivos, deciden no integrarse.
Para ganar esta guerra cultural de inteligencia es gravitante la información. Más eficaz que los bombardeos, que afectan sobre todo a la población civil.Tal vez, las potencias occidentales deberían asumir el riesgo de las cabezas cortadas, que aterra a sus sociedades, y enviar tropas al territorio.
Al cierre del despacho puede consignarse que quienes tienen mayor capacidad y valor, para desempeñarse entre las arenas de Raqqa, Tikrit y Mosul, son los kurdos, para horror de Turquía. Y los iraníes, para horror de la Arabia Saudita.
Osiris Alonso D’Amomio
para JorgeAsisDigital.com
para JorgeAsisDigital.com
escribe Carolina Mantegari
Ya en la primera vuelta, Mauricio, que iba de punto, lo sorprendió a Daniel, el favorito, con la sustancial victoria en La Provincia Inviable. Sobran las razones, útiles para constar en actas.
Con La Provincia Inviable en el mismo bolso, que le va a cuidar María Eugenia. Y con la caja abarcadora de la presidencia. Para él. Todo dentro del mismo bolso.
Lo que acaba de conquistar Macri, a través de su partidito urbano, nunca lo logró Menem (que debió lidiar con Cafiero y con Duhalde en Buenos Aires). Ni Kirchner. Ni mucho menos La Doctora (que debió lidiar con el propio Macri, y hasta con Scioli, no precisamente su socio ideal).
Cuando rige el lenguaje de los nombramientos. Para el apasionamiento de los vibrantes Buscapinas de Medialuna Enarbolada.
sobre informe de
Entonces muy poco les faltó para que amargaran a Horacio Rodríguez Larreta, El Geniol. Y que acabaran con la trayectoria de Mauricio, el benefactor que los devuelve al primer plano.
Como se descuenta, PRO mantiene la impertinencia que desconcierta a los cientistas sociales. La osadía de presentarse como la “nueva política”. Asociada a la idea casi privatizada del “cambio”.
Los peronistas perdonables apuestan fervorosamente por “el cambio”. Complementan la oferta surtida de Cambiemos, que entusiasma al nutrido periodismo militante de los abnegados morraleros de la comunicación.
No obstante, al cierre del informe, persiste una vaga esperanza. Que el discurso apocalíptico lanzado sobre Macri haya prendido algo. Sobre todo entre los sectores dependientes de la población.
En realidad, el Macri que hoy Scioli impugna, es precisamente aquel Macri que Scioli necesitaba ser.
Los dignos que daban rienda suelta al ejercicio de la libertad creadora, aunque relativamente indiferentes a la sensibilidad que hervía en el interior invisible de la sociedad fragmentada.
Y Haffez el Assad, en Siria, de los ultra minoritarios alawitas, los que se identifican con el chiismo, con terminal en Irán. Con los exiliados de cada dictador que residían en el país del otro, y conspiraban, desde Bagdad o Damasco.
A través de un Putin frío e inescrupuloso, consciente de que debía apoyar a Bashar hasta donde fuera. Y no sólo por disponer en Tartuz -Siria- su gran base militar en el Mediterráneo. Influía su aliado Irán.
Y desplazan, por importancia y virulencia, de la centralidad, al conflicto insoluble de Israel y Palestina. Y desplazan, por último, de la centralidad de la vanguardia, a Al Qaeda. Organización de franquicias que venía opacada desde el ajusticiamiento de Ben Laden, entregado en Pakistán. Para su sucesor sin carisma, el egipcio Ayman Al Zawahiri, ya ni habría, siquiera, financiamiento.
Son entonces los islamistas que llegan de Francia, de Inglaterra y de Bélgica, a través de los pasos fronterizos de Turquía. Los que aplican sus magistrales conocimientos de marketing y de publicidad.
Como por ejemplo dos libros: “L’Etat Islamique”, de Olivier Hanne y Thomas Flichy de la Neuville. Y sobre todo “La france du Djihad”, de Francois Vignolle y Azzeddine Ahmed-Chaouch.
escribe Oberdán Rocamora
Pero hoy Sergio está más lejos del cassette de Daniel, el ex favorito. Y se encuentra más próximo al guión de Mauricio, el favorito actual.
Ocurre que se destapó -y no fue magia- la señora María Eugenia Vidal, La Chica de Girondo. Con el triunfo en Buenos Aires, La Provincia Inviable. Derivación efectiva del fracaso más rotundo de La Doctora, que reservaba Buenos Aires para refugiar a los medialuneros transitoriamente incondicionales de La (Agencia de Colocaciones) Cámpora.
Significa confirmar que Mauricio está montado en la ola de la algarabía. Con el viento de cola de la euforia y la suerte. Y hasta se obstina en lujos para la tribuna, como clausurar su campaña en Humahuaca, Jujuy. En un mensaje que logra conmover al eficiente Prat Gay, El Alfonso Federal, tan castigado por la virulencia en banda de La Doctora.
Los radicales emocionados suelen confundirse. Los sobran, no terminan de respetar a los macricaputistas más emblemáticos. Se ríen de ellos, imitan sus tonos.
Y por supuesto que la Garganta no se refiere exclusivamente a los peronistas de Massa. Los que se mantienen indirectamente adheridos a la Banelco de Mauricio.
Son peronistas que, estratégicamente, después del triunfo de Macri, los quieren renovar. Con la incandescencia del futuro Peronismo Republicano.
escribe Oberdán Rocamora
Sólo pudo recuperarse Río Negro. Con tanta mala suerte que, a los veinte días de asumir, lo asesinaron pasionalmente al gobernador.
A pocos días del ballotage, y a un mes del cambio de gobierno, La Doctora acapara aún la centralidad. Como si fueran miguitas de otra panera.
Los grandes medios perversos confluyen. Para Morales Solá, presbítero de La Nación, La Doctora hace campaña contra Scioli. Para Van der Kooy, confesor de Clarín, el gran problema de Scioli es La Doctora.
Se le debe producir una derrota al peronismo, para posteriormente renovarlo. Como si los kirchneristas a vencer representaran sendas remakes del inolvidable Herminio Iglesias, o de Lorenzo Miguel. Y nuestro héroe Massa, el renovador más visible, emerja como la reencarnación de Antonio Cafiero.
Se especula, antes incluso de ocurrir la derrota, acerca de quién es el peronista que se encuentra en mejores condiciones para ocupar el rol de jefe de la oposición a Macri.
sescribe Oberdán Rocamora
para decirle:
Sin embargo, entre la euforia de Cambiemos, persiste el temor ataviado de prudencia.
La mediología signa la magnitud del cansancio que registra el peronismo. Movimiento paralizado que reserva un agotamiento para cada generación.
Si gana Macri, con su onda irresistible y su viento favorable, es el triunfo de la democracia. La prueba de que “se puede cambiar”.
Ambos deben persuadir a los peronistas críticos que para salvar al peronismo, en la patológica versión kirchnerista, debe ser derrotado.