viernes, 31 de agosto de 2012

LA MÍTICA LIBRETA NEGRA


Venta de Estancia El Cóndor, de Luciano Benetton, en 38 millones de dólares 

Escribe: Colectivo del JORGEASISDIGITAL

¿Quién se compró la Estancia El Cóndor, de Luciano Benetton?

           200 mil hectáreas de la mejor Patagonia. 38 millones de dólares.
           80 mil ovinos, 2000 bovinos, sofisticadas instalaciones. Paisajes grandiosamente bucólicos.150 laburantes permanentes.
             ¿Cómo incorporar la Estancia El Cóndor al patrimonio en forma legal?.
              Enigma para contadores.

             “La Libreta Negra existe” confirma la Garganta.
             Contiene algunos de los secretos del Fort Knox (cliquear).
             Trasciende –infortunadamente sin posibilidad de chequeo- que la Libreta Negra se encuentra en poder de la familia.
             Para desdicha de los entrañables audaces. Los que creyeron que, con la partida del dueño de la Libreta Negra, podían liberarse de los compromisos asumidos.
             Para decir, como en el barrio, “Pelito pa la Vieja”.

             Según la versión de la historia, que no puede ser corroborada, la Mítica Libreta Negra se encontraba en poder del señor RB. Que resultó admirablemente leal.
             Y que RB se la entregó, en El Calafate, a La Heredera.
            Trascendió también que La Heredera supo sorprenderse por la contundencia del legado. Que según nuestras fuentes exclamó:
             “Para qué juntar tanto” (cliquear).
           
              Control moral

               La Estancia El Cóndor, de Luciano Benetton, habría costado 38 millones de dólares.
               Casi 80 millones de dólares menos de los inicialmente “intencionados”.
               En la “carta de intención” debían figurar, según nuestras fuentes, 106 millones.
               Pero ningún Dream, ningún Koinor –“poderoso el chiquitín”- podría haber lavado tan blanco. Aunque se utilizara, incluso, el polvito eficaz que suele promover, en televisión, Casella, el simpático actor.
                Por más buena voluntad, y en homenaje a sus arterias sensibles, Ricardo Echegaray no podía haber dejado pasar un elefante por el estilo.

                Los 38 millones de dólares fueron puestos, al contado, en un banco, según nuestras fuentes, de Montecarlo.
                Después del regateo, ya que se valuaba en 62 palos el grandísimo bien.
                Pero se llegó al consenso de los 38. Consecuencia del acuerdo tabicado entre los representantes de Benetton, como Marcelino Díaz, y con la intermediación inestimable del señor Bertaca, alias Cacho. Con los representantes de la firma misteriosamente compradora.
                De todos modos, la gestión fue instrumentada por la influyente Inmobiliaria de El Pavo. Apodo ingrato del ex gobernador Sancho, que suplió al reticente gobernador Acevedo. Fue cuando creyeron encontrarse en condiciones de manejar la provincia por teléfono.
                Sancho, El Pavo, es socio en la inmobiliaria del señor Sanfelice, alias El Bochi. Tradicionalmente vinculado, según nuestras fuentes, a Máximo Kirchner, el jefe nominal de La (Agencia de Colocaciones) Cámpora.
                Para las Gargantas, Máximo mantuvo siempre el control moral de la operación El Cóndor.

                   Hombre de Punta

               Cada vez que se habla, en la dura región, de transacciones de hectáreas y de  millones, todos miran hacia Lázaro Báez, El Resucitado.
                Trátase del hombre de punta que, desde Puerto Santa Cruz, llegó a Río Gallegos. Para hacer goles.
                Y vaya que Báez los hizo. Goles en cantidad. Bianchi y Palermo deberían envidiarlo.
                Para los gastos, al principio, a Báez, el número 9, le dieron un puestito en el Banco.
                Sus goles posteriores, los más trascendentes, los hizo en combinación con Néstor Kirchner. El enganche y dueño, en general, de la jugada. De la pelota, del partido y del estadio.

                Los goles del Hombre de Punta agotaron los arcos de la construcción. Ya que sobre todo la puso, en el ángulo, con Austral.
                Y con una multiplicidad de negocios pluri-direccionales que lo convirtieron –digámoslo con admiración- en uno de los empresarios fundamentales de la patria.
                Con los millones de hectáreas que adquieren la dimensión de un país. Miles de ellas situadas en el espacio necesario para construir las represas monumentales.
                Condor Cliff y La Barrancosa. Bautizadas, en adelante, Néstor Kirchner. Según la emotiva anunciación de la semana anterior. De Nuestra César, en el Sheraton. Cuando aún no había destacado su condición de Reencarnación Egipcia.

                 “Pero Lázaro tiene, de todo lo que tiene, nada más que el cuarenta” confirma la Garganta.

                 Es altamente posible que, en la mítica Libreta Negra, se haya consignado, también, a quien le pertenece el otro sesenta.
                 Algunos ensayan, precipitadamente, la instintiva respuesta.

                 Nace una estrella política

                 Lo gravitante y novedoso es que Lázaro, El Resucitado, obtuvo la expresa autorización de La Reencarnación Egipcia.
                 Para lanzarse a hablar en público. Y bajar, incluso, medulares conceptos políticos.
                 Fue en 28 de Noviembre, a un costado del Río Turbio. Acompañado del Gobernador Peralta, que se desgasta en la proeza de conseguir mensualmente 220 millones para pagar sueldos y jubilaciones.
                 Peralta lo llevó también a Báez hacia la base militar de Rospentek. Es el cuartel donde Néstor Kirchner participó de asados innumerables. Cuando El Furia seducía a los militares que lo consideraban un amigo.

                 Con Peralta, El Resucitado inauguró las obras del aeropuerto de 28 de Noviembre. Expuso el ideario exquisito de la obra pública. Y todo gracias a El Furia y a La Reencarnación Egipcia. Ellos supieron guiar, con generosa hidalguía, a Santa Cruz, el espejo nacional.


                                                          Colectivo del JorgeAsísDigital.