viernes, 19 de octubre de 2012

La Fragata y Los Buitreros


Era igual Tema, en Ghana, que Lagos, en Nigeria.
La Fragata y Los Buitreros


escribe Serenella Cottani
Corresponsal Itinerante,
para JorgeAsísDigital
Accra (especial)
El último argentino notorio que se llegó hasta Accra, la capital de Ghana, fue el canciller radical Dante Caputo, en 1985. Para mangar el voto, en su campaña para la presidencia de la Asamblea General de Naciones Unidas.
27 años después llegaron los dos flamantes enviados especiales.
Alfredo Forti, vice ministro de Defensa, y Eduardo Zuain, de Relaciones Exteriores. Con la misión de activar una solución para el penúltimo papelón serial.
El embargo, por Los Buitreros, de la Fragata Libertad.
Trátase del buque escuela que lleva doce días amarrado en el puerto de Tema. Con 300 vigorosos tripulantes, expresamente vigilados por los espiones del puerto.

Misterios de puertos

“En todo puerto aguarda el misterio”. Lo sostenía el poeta Raúl González Tuñón.
En Tema aguardaba la eficacia misteriosa de Los Buitreros.
Capitalistas que lucran, lícitamente, con los títulos incobrables de los países regalados, pero con ambiciones.
Amontonadores de los fondos mal llamados buitres. Como los que conserva, en su poder, la poderosa MNL, de Paul Singer. La Corporación que contrató a Ace Ankomah.
Es el abogado que tiene su estudio en Accra. Pero mantiene una estupenda relación, explicablemente armónica, con el otro estudio que tiene, él mismo, en Lagos. Dedicado a la problemática similar. Saciar la sed de Los Buitreros.
Bien informado, Ace Ankomah esperaba la Fragata Libertad. Con los brazos abiertos, en Accra o Lagos. Le daba lo mismo.
La Fragata y Los BuitrerosComo pueden, Forti y Zuain representan al gobierno de los Pilatos. Se advierte una pronunciada inclinación por lavarse las manos y cuidar la suya. Cada cual, en el gabinete, atiende su juego.
Al cierre del despacho sólo se ofrendó la cabeza del Jefe de Estado Mayor de la Armada. El almirante Paz, mal llamado El Inca Paz.
Por haber bancado al subordinado que firmó la recomendación de no pasar por Nigeria y amarrar en Ghana. Era igual.
El Inca Paz renunció en vano. Al leer esta crónica puede, acaso, arrepentirse.

Sheridan Hotel

“Por lo que Argentina hace, Serenella, hay muchas cosas que después no puede hacer”. Lo confirma la sabia Garganta extranjera, en el bar del Sheridan Hotel.
Significa que hay acciones que imposibilitan otras acciones.
El razonamiento enlaza el papelón del puerto de Tema con el papelón de la Universidad de Harvard.
Si se tergiversan los indicadores. Si se roba una empresa y se le hace pito catalán al dueño. Si se defecan en el periodismo y amenazan con quedarse en el gobierno hasta la eternidad, no se está en condiciones para bajar línea internacional en los ámbitos académicos más sofisticados (papelón de Harvard).
Si se está en litigio con Los Buitreros. Si se carece de aliados de peso que salgan a apoyar. Si no existen siquiera atisbos de política exterior para el África, no se puede enviar al Buque Escuela a pavonearse entre los puertos del mundo castigado que -lo peor- se desconoce (papelón de Tema).

Los piratas del Golfo de Guinea

La Fragata y Los BuitrerosEl desconocimiento suele ser más grave que la imprevisión.
Porque la Fragata Libertad estaba advertida de los riesgos. Razón por la cual no amarró en determinados puertos de la Unión Europea.
Sin embargo se aventuró irresponsablemente en el Golfo de Guinea, y sin siquiera envolver el barco con alambre de púas.
Podían haber sido un bifecito de lomo en la jaula de los leones.
En el Golfo de Guinea, la Fragata se salvó milagrosamente del ataque de los piratas.
Se navega de manera más violenta que en aquellos films de Errol Flyn, Tyronne Power y Burt Lancaster.
En apariencia los piratas de Guinea resultaron menos ofensivos que Los Buitreros de Singer.
Aunque suele desplazarse desde las costas de Somalía, la piratería opera, en realidad, según nuestras fuentes, desde Lagos, en Nigeria.
Lo importante es que nuestros marineros zafaron de los piratas del mar y perdieron ante los piratas del asfalto.
Hoy la Fragata persiste anclada en Tema, prendada, de rehén, entre la basura y los espías. Encerrada en el litigio que no es bilateral, entre Ghana y Argentina.
“Es trilateral”, prosigue la Garganta sabia.
“Los Buitreros hoy tienen más poder que Ghana y Argentina juntas”.
La Fragata y Los BuitrerosAquí Ghana juega de local. Aprovecha el conflicto para exportar sus instituciones independientes. Ejemplares para el África.
Y Argentina juega de visitante. Mantiene una presencia misericordiosa en la inmensidad del África.
Por más que se le reconozca solvencia profesional a la embajadora Susana Pataro, resulta explicable que no pueda lucirse, en la diplomacia moderna, como aquel clásico Lucio García del Solar. Sobre todo cuando la Excelencia tiene que atender, desde Lagos, una jurisdicción de 22 países. Con dos funcionarios, uno de ellos, según nuestras fuentes, administrativo. Mientras Brasil tiene embajada en Nigeria. Para Nigeria y nada más.

Como Hoxha y Salazar

La condena frontal, hacia la mala praxis del cristinismo, nunca debiera hacernos partícipes de las operaciones de inteligencia de los buitreros.
Tampoco reiterar el invento conmovedor de los 50 mil dólares diarios.
Ni divulgar los cinematográficos planes de fuga. De acuerdo a la evaluación, no se perciben, entre los tripulantes, vocaciones de Rambos.
El papelón podía haberse evitado si los ministros dialogaran entre sí. De frente y no a través de los memorandums. Y si no se juntaran, tan sólo, para aplaudir a Nuestra César.
En definitiva debe reconocerse la tristeza declinante de la actualidad. El aislamiento espiritual.
El desafío que evoca aquel “orgullosamente solos”, que expresaba el portugués Antonio de Oliveira Salazar.
O el sublime aislacionismo de Enver Hoxha, el albanés. El último stalinista que rompió con aquel traidor de Nikita Kruschev. Pero también con la desviacionista China de Mao. Con los yugoeslavos burgueses y con -sobre todo- el abyecto Occidente capitalista.
La Fragata y Los BuitrerosPara terminar, el Puerto de Tema, según nuestras fuentes, no fue la única opción que se barajó.
También estuvo Cotonú entre los cables ministeriales.
Trátase del puerto de Benín. Pero aquí se impuso el inteligente criterio diplomático de la Casa Casta.
Si el buque amarraba en Dakar, Senegal, no podían amarrar en otro puerto francófono. Debía encontrarse, para compensar, un puerto anglófono.
Para que se los violaran, en todo caso, en inglés.
Serenella Cottani
Corresponsal itinerantepara JorgeAsisDigital.com